Cómo financiar a las mipymes en la emergencia: una propuesta

14 de abril, 2020

pymes industria

Por Silvia Tedin (*) y Ricardo Proganó (**)

 

A fines de resolver las dificultades financieras de las mipymes durante la emergencia ocasionada por la pandemia, con caídas significativamente pronunciadas en materia de ventas, el BCRA dispuso un conjunto de medidas para que las entidades financieras volcaran mayores volúmenes de fondos hacia este sector de la economía. En particular, a través de la Comunicación “A” 6937 y sus modificatorias, la autoridad monetaria estableció que dichas entidades gozarán de ciertas facilidades, en materia de efectivo mínimo y previsiones, en la medida en que incrementen a partir del 20 de marzo pasado la asistencia a las mipymes mediante préstamos para capital de trabajo a una tasa de hasta el 24% anual.

 

Tal como se ha observado desde entonces, la iniciativa ha tenido escaso éxito. Si bien hay varios motivos que conspiran contra la misma, debe destacarse que es poco probable que un banco esté hoy proclive a financiar a una mipyme cuya facturación se ha reducido drásticamente y que se ignora cuándo recuperará un monto razonable de ingresos que le permita cancelar la eventual financiación otorgada. Pensar lo contrario es desconocer los criterios mínimos que guían una adecuada evaluación de riesgo crediticio.

 

Asumiendo así que la financiación bancaria no puede brindar una respuesta satisfactoria para la grave crisis que enfrentan las mipymes, se sugiere se analice la implementación del siguiente mecanismo:

 

  • El Estado Nacional crea un fideicomiso de crédito (FC) con la finalidad específica de asistir a las empresas durante la emergencia.

 

  • Los bancos otorgan préstamos a largo plazo a las empresas en función de sus necesidades de capital de trabajo, con mínimos requisitos.

 

  • Una vez otorgados, los bancos transfieren dichas carteras de crédito al FC a valor nominal, a efectos de recuperar su liquidez.

 

  • El FC, a su vez, financia dichas compras de cartera mediante redescuentos otorgados por el BCRA.

 

A través del mecanismo citado se lograría que las mipymes obtengan los fondos que necesitan para sostener sus operaciones industriales y comerciales, y que las entidades financieras no vean afectados sus balances. A su vez, el Estado Nacional pasaría a administrar las carteras de crédito transferidas introduciendo las adecuaciones que las circunstancias aconsejen a lo largo del tiempo.

 

Por otra parte desde la arista fiscal, amerita la urgencia medidas tendientes a al alivio financiero y al diferimiento de las obligaciones, de otra forma no se concibe que las empresa pudieran hacer frente a los pagos.

 

Haciendo un poco de historia, es sabido que las pymes en otros contextos de crisis (por ejemplo, 2001-2002) necesitaron más que nunca poder apalancar su negocio, y los planes de facilidades de pago de hasta 24 cuotas y sin tope de planes, han sabido ser históricamente una herramienta muy importante para permitirle cumplir. Tiempo atrás hemos escuchado sobre los llamados Regímenes de Asistencia Financiera y otros con características ampliadas, mayor cantidad de cuotas, llamados en la jerga como RAF y RAFA.

 

Además, frente a otras catástrofes de origen climático (inundaciones) no tan lejanas, tan bien Argentina supo tener una “Emergencia Agropecuaria” con diferimiento y postergación de vencimientos, por lo cual esta emergencia requiere de un verdadero esfuerzo fiscal de carácter urgente que pudieran plantearse en un plan para los próximos seis meses. Medidas aisladas no servirán para atender a esta economía que ya estaba muy complicada; sino que hará falta un plan integral de tratamiento con una batería de medidas fiscales bien articuladas con todos los fiscos nacionales, provinciales y municipales, tal cual las que se están tomando en el orden de la salud.

 

Hoy las empresas, y sobre todo las pymes, están en una encrucijada donde la única elección ante la falta de una verdadera asistencia del estado que las socorra y atienda a sus urgencias, es elegir entre pagar y no pagar. Los planes existentes ante una incertidumbre de la marcha de los negocios, tal como está planteada hoy, no les permite pensar en ningún plan de pago de corto plazo, porque no tienen garantizado el flujo de efectivo mínimo de los próximos meses.

 

Sin dudas que la salud es lo primero a atender, pero también hay que pensar en cómo salvaguardar a las pymes que son el motor de la economía. Son las empleadoras genuinas por excelencia de casi 70% del empleo registrado, y sin ellas no hay economía que pueda resistir en el mediano y largo plazo.

 

El sector sigue a la espera de las medidas que aguardamos lleguen en los próximos días.

 

(*) Socia de SMS – San Martin Suarez y Asociados

 

(*) Director de SMS – San Martin Suarez y Asociados

 

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