China sincera cifras y aumenta 50% el número de muertos por coronavirus en Wuhan

17 de abril, 2020

Al menos 50% más de personas murieron en el epicentro de coronavirus en Wuhan, China, de lo anunciado previamente, y el número de víctimas pasó de 2.579 a 3.869, informaron hoy medios estatales oficiales.

 

Durante mucho tiempo, los números chinos parecen estar muy lejos, y esto muestra lo poco confiables que son.

 

El número total de casos registrados en la ciudad ahora es de 50.333. Hasta el 17 de abril, la Comisión Nacional de Salud de China había reportado 3.342 muertes a nivel nacional, antes de que se publicaran las cifras revisadas de Wuhan.

 

Los funcionarios explicaron que las muertes inicialmente no habían sido contadas porque en las primeras etapas de la pandemia algunas personas murieron en sus hogares, los médicos abrumados se centraron en atender los casos en lugar de informar y debido a un retraso en la recopilación de cifras de varias organizaciones gubernamentales y privadas.

 

Además dijeron que las cifras habían sido revisadas para mostrar “responsabilidad ante la historia, ante las personas y las víctimas”, así como para garantizar “una divulgación abierta y transparente de la información y la precisión de los datos”.

 

Esta no es la primera vez que las autoridades de salud en China cambian los números relacionados con la pandemia. La forma en que se contaron los casos se modificó tres veces en enero y febrero, lo que generó una confusión generalizada sobre el alcance de la crisis en el país.

 

Los expertos también vienen alertando sobre el enfoque de China para medir casos asintomáticos. Algunos pacientes que dieron positivo por el virus pero no mostraron síntomas no fueron incluidos en los recuentos oficiales, lo que dificulta la comparación de las cifras de China con el resto del mundo.

 

Según un informe de Associated Press esta semana, basado en documentos filtrados de una teleconferencia confidencial con la Comisión Nacional de Salud de China, los líderes del país asiático no notificaron al público sobre la inminente crisis durante un período crítico de seis días, a pesar de que la evidencia interna describía una situación grave. Se alega que ese retraso de seis días provocó la infección de más de 3.000 personas en China, sentando las bases para un brote que arrasó el mundo.

 

Documentos internos muestran que incluso cuando las autoridades minimizaban el riesgo potencial del virus en público, un importante asesor de salud chino advirtió que era “el desafío más grave desde el SARS en 2003 y es probable que se convierta en un importante evento de salud pública”.

 

En tanto, voceros del gobierno chino han negado constantemente las acusaciones de que el gobierno encubrió información clave o fue demasiado lento en responder al brote inicial.

 

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