CBDC, ¿el futuro del dinero?

24 de abril, 2020

 

Por Gonzalo Martínez Mosquera (h) Embajador de Algorand

 

El pasado 7 de abril, el Banco Central de Inglaterra realizó un webinario para investigar el lanzamiento de su CBDC. Experiencias similares se están dando en China, Francia, Estados Unidos y muchos otros.

 

¿Que son las CBDC?

 

Según las siglas en inglés, CBDC significa dinero digital del banco central. Una CBDC es el equivalente al efectivo pero en forma digital. Hoy, todo el dinero digital que manejamos se hace a través de los bancos comerciales. La idea de las CBDC sería que tu “caja de ahorro” estuviese directamente en el banco central y uno pudiera manejarla desde una billetera virtual en el celular.

 

¿Por qué interesan?

 

Estos son algunos de los puntos que se mencionan para lanzar una CBDC.

 

  1. Ayudarían a eliminar fricciones en las transacciones generando un sistema más resiliente.
  2. Permiten competir con nuevas formas de dinero, en particular con las ya famosas stablecoins como por ejemplo Libra (empujada por Facebook y compañía).
  3. Mejoraría el escenario para una mayor competencia, eficiencia e innovación en los servicios de pagos.
  4. Eliminarían riesgos relacionados con el banco en el cual uno tiene el depósito por ser dinero respaldado directamente por el banco central.
  5. Ayudarían a eliminar el riesgo de asimetría de información entre bancos y el resto.
  6. Permitirían una mejora en las transacciones internacionales.
  7. Permitirían una más fluida transmisión de la política monetaria a precios.

 

Los grados de avance varían. En China se dice que se lanzaría este año y ya anda dando vueltas una billetera que están probando a través del banco agrícola estatal que tiene apenas 330 millones de clientes. En Estados Unidos la posibilidad por ahora parece más lejana aunque la situación del Covid-19 podría acelerarlo como forma de eliminar el monstruoso envío de cheques actual.

 

¿Tiene riesgos?

El mayor riesgo o problema de las CBDC que se menciona es de tipo monetario/bancario. Reside en la posibilidad de que los bancos perdieran depósitos y, por lo tanto, fondeo para otorgar préstamos.

 

Pensemos que hoy, si uno quisiera, podría tener todos sus ahorros en cash, pero en parte no lo hace por la incomodidad que eso implicaría. Una vez que existiera una CBDC (dinero digital del banco central) desaparecería ese costo, generando el riesgo de que gran parte de los depósitos se pasen a cash digital.

 

Respecto a si el costo de fondeo subiría para los bancos es toda una discusión monetaria aparte entre aquellos que sostienen que los bancos funcionan como intermediarios entre ahorro e inversión, y aquellos que prefieren entender a los bancos como agentes del banco central, quien en última instancia sería quien fondea los créditos. Por ahora, permítanme no profundizar en ese aspecto.

 

¿Tiene algo que ver con blockchain?

 

No necesariamente una CBDC tiene que ser lanzada sobre una blockchain. Recordemos que cuando hablamos de Blockchain (tecnología detrás de las criptomonedas como el Bitcoin) nos referimos a archivos descentralizados que no son manejados por ningún ente central y que, por lo tanto, eliminan la necesidad de confiar en un tercero.

 

El Banco Central de Inglaterra, en su paper de lanzamiento, en seguida se ocupa de avisar que su CBDC en principio no correría sobre una blockchain descentralizada. En principio, si la autoridad monetaria y la unidad de cuenta tienen buena credibilidad no tendría razón de ser su utilización.

 

Hay otros casos, sin embargo, en los que sí lo amerita. Por ejemplo, Islas Marshall recientemente anunció que lanzará su CBDC sobre la blockchain descentralizada de Algorand. La razón para hacerlo, en este caso, es que prefieren eliminar la discrecionalidad en la velocidad de emisión, “seteando” la misma de antemano. Como la misma correría sobre una blockchain descentralizada no podría ser modificada a piacere por una autoridad central. Es el sueño de Milton Friedman hecho realidad.

 

Las cochains

 

Hasta acá tenemos dos opciones para lanzar la CBDC. Una centralizada, donde el banco central decide y conoce todo, similar a lo que ocurre hoy con el dinero bancario. Y otra descentralizada, donde quien diseñara la CBDC podría definir qué atribuciones delegar en la blockchain como, por ejemplo, la velocidad de emisión o el grado de privacidad en las transacciones.

 

Existe, sin embargo, una tercera opción que lanzó Algorand recientemente (la misma plataforma que eligió Islas Marshall para su CBDC y que se perfila como la elegida para ser utilizada para lanzamientos de dinero digital transaccional): las cochains.

 

Las cochains son una solución que permite usar ambas opciones en paralelo. De esta manera, permitirían al usuario de la CBDC pasar sus activos financieros de una red a otra según donde aquel quisiera operar.

 

Supongamos, por ejemplo, el uso del efectivo en Argentina. Una gran parte de la economía opera en la informalidad y no darle la posibilidad de utilizar un dinero digital con la privacidad que hoy otorga el efectivo, implicaría que en vez de usar la CBDC seguirán usando el papel.

 

El BCRA podría dar la posibilidad de pasar la CBDC (llamémoslo, criptopeso) de la plataforma permisionada a la descentralizada. Sería el equivalente de hoy a lo que es una extracción de dinero en el cajero. Recordemos que estamos hablando de dinero programable, con lo cual podría definirse un límite a esa “extracción” para evitar un pasaje masivo a la informalidad.

 

Otra opción donde el uso de una cochain tendría sentido para él lanzamiento de una CBDC podrían ser los movimientos financieros internacionales. Supongamos que un argentino quisiera comprar un bono italiano. Si no existiera la cochain, implicaría la necesidad de pasar el dinero CBDC al sistema tradicional, con toda la burocracia y costos que eso trae aparejado.

 

En cambio, con una cochain podría simplemente comprar dólares en el red permisionada argentina (la cochain), sacarlos a la blockchain descentralizada y comprar el bono de manera segura y descentralizada (sin tener que confiar en un tercero). Recordemos que todo activo financiero es pasible de ser “tokenizado” de la misma manera que el dinero. “Tokenizar” no es otra cosa de “meter” en la blockchain el activo de se está tokenizando, valga la redundancia. En vez de que el título de propiedad se encuentre en un ente centralizado, como la bolsa de valores, la tokenización permitiría tenerlo en una blockchain (sin que lo maneje nadie, por así decirlo).

 

Las CBDC avanzan a paso firme y van a ser una realidad más temprano que tarde. Una cochain permite lo mejor de ambos mundos. Por un lado, una red permisionada, donde la entidad central no delega el control de ninguna variable y otra descentralizada, que permita realizar operaciones con privacidad y sin la necesidad de confiar en un tercero.