Aplausos y cacerolazos

15 de abril, 2020

Por Jorge Elías  Director de El Interín

 

Las treguas duran poco. En ambientes polarizados, . Solapado. Llamado a silencio. En clave política, para evitar que caiga la , de modo de no tensar demasiado la cuerda y recrear el nacionalismo que provocó las dos grandes guerras del siglo XX. Algunos gobiernos se envalentonaron con los aplausos para los imprescindibles, que no son ellos, pero también se sorprendieron con los cacerolazos por su mala o morosa gestión de la crisis. Brotaron reacciones encontradas con media humanidad enclaustrada. , como si nada hubiera cambiado.

 

El mentado, versión , o , dio de bruces con la realidad de sus países, acuciados por la , y con el ; las discrepancias dentro de los gobiernos y entre los gobiernos, como entre los de la Unión Europea o entre Estados Unidos y Canadá; los reclamos de los opositores, y los planteos de los indignados que pusieron patas arriba al planeta en 2019. El ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, asumió en forma interina el cargo de primer ministro a raíz de la convalecencia de tras haber subestimado los truenos.

 

La tormenta será el, con China como problema y solución. Un atajo menos alarmante que los baños de masas de Bolsonaro, pero no menos preocupante que la del primer ministro de Italia, , y del presidente del gobierno de España, , así como la de otra ristra que llegó a jactarse de ser inmune y hasta de poseer la cura. Las imprudencias llevaron a algunos a restringir los derechos constitucionales de los ciudadanos y a extender in aeternum la fecha de caducidad del estado de excepción, de alarma, de calamidad o de catástrofe.

 

Si un régimen autoritario como el chino queda al mando, después de haber ocultado y restringido información vital para paliar a tiempo el caos, ¿qué valor tendrá la democracia? Abundan las teorías conspirativas. Así como el mundo perdió libertades después de los , quizá la que mueve ahora los hilos se sienta cómoda con las medidas de emergencia y, en vísperas de elecciones y de reelecciones, aproveche la escasa confianza en la democracia, anterior al COVID-19, para codearse sin disimulos con el dogmatismo.

 

Las divisiones de las cúpulas, así como las dudas en la toma de decisiones por la falta de un liderazgo global y las erráticas orientaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mascarilla sí, mascarilla no, sólo contribuyen a la vacilación. La condimenta una pregunta recurrente en Brasil: ¿quién manda frente a los roces de Bolsonaro con los gobernadores y con su ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta? En un gobierno de militares, con un capitán presidente y un general vicepresidente, no siempre parceiros (socios), llegó a hablarse de la hipótesis de un golpe blando en medio de cacerolazos.

 

Los cacerolazos, cuyo origen se remonta a las protestas de las mujeres de Chile por la escasez de alimentos durante el Gobierno de , recrudecieron tras los en ese país, Bolivia, Colombia, Ecuador, Haití, Francia, Argelia, Egipto, Irak, Irán, Líbano, Sudán, Hong Kong y otros. Por motivos diferentes, pero coincidentes. Un revival de la y de los entre 2010 y 2011. Esa legión no vio satisfechas sus peticiones en un mundo signado por la , la desigualdad, la corrupción y otras calamidades en desmedro de la democracia, problema y solución, como China, mientras media humanidad sigue confinada. Otro revival. El de la peste negra en Europa. La del año 1377.

 

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