Vauthier: “El impacto en la economía global será de magnitud”

12 de marzo, 2020

vauthier martin

Entrevista a Martín Vauthier Economista y Director de EcoGo Por Alejandro Radonjic

 

En diálogo con El Economista, Martín Vauthier analiza el escenario internacional, atravesado por el impacto del Covid- 19 y los desplomes bursátiles y su impacto en la frágil economía de Argentina.

 

Hoy, el desplome financiero tapa todo. Sin embargo, en paralelo con eso, la economía global, casi infartada, se está deteriorando tanto desde el lado de la demanda como la oferta. Todos, casi sin excepción, están podando sus pronósticos. ¿Vamos hacia una recesión global o podemos “zafar” aún?

El impacto del brote de coronavirus opera a través del canal real y el canal financiero, que se encuentran interrelacionados. En el primer caso, la disrupción de las cadenas de valor, el freno al comercio y al turismo y el desplome en el consumo de ciertos servicios deriva en un shock de oferta y demanda combinado para el cual las herramientas de política monetaria y fiscal que ensayan las economías avanzadas lucen limitadas. Asimismo, el canal financiero tiende a anticipar y amplificar los efectos del canal real, vía un salto en la aversión al riesgo con impacto en los precios de los activos financieros, que refuerza el impacto sobre el canal real. Previo al brote, ciertas regiones como China o parte de la zona euro presentaban perspectivas poco alentadoras, que sin dudas se profundizaran, en el mejor de los casos, en el primer trimestre de 2020 ubicando las mediciones en terreno negativo. El impacto final, sobre estas regiones y sobre el mundo, dependerá de la extensión y la duración de la epidemia, más allá de que, incluso en un escenario optimista, los datos del primer semestre del año probablemente muestren un golpe de magnitud a la economía global. Si las medidas de contención son efectivas, la epidemia desacelera su ritmo de crecimiento y se avanza en una coordinación monetaria y fiscal global que apunte a mitigar los efectos financieros y reales, la economía global podría acusar el impacto en los primeros meses sin caer en una recesión.

 

El desplome en el precio de los bonos inducido por el shock global arriesga acercar las paridades de los títulos a niveles atractivos para los fondos buitre, lo que podría, de profundizarse las bajas, complicar eventualmente las negociaciones en el exterior.

 

En el canal real, ¿cómo impactará en Argentina? Está casi descontado que las exportaciones crecerán menos, ¿pero qué otros efectos podríamos ver?

Todavía con temperaturas que limitan la capacidad de diseminación del virus, el impacto que tendrá el coronavirus en la Argentina es aún una incógnita. De momento los efectos han sido limitados, aunque a medida que comiencen a bajar las temperaturas se podrá observar la efectividad de las medidas ya tomadas y la eventual necesidad de endurecerlas, lo que comenzaría a afectar en mayor medida a un nivel de actividad que ya venía muy golpeado. El turismo, que representa más de 10% del PIB en forma directa e indirecta, podría verse entre los sectores más afectados, extendiéndose al comercio y los servicios recreativos en línea con lo ocurrido con el brote de Gripe A en el invierno de 2009. En el caso de las exportaciones, y aun cuando la disrupción global generará un impacto, la composición de la canasta exportadora, con una composición significativa de materias primas agrícolas y alimentos puede ayudar a que este sea menor al de economías que exportan bienes durables, con una elevada elasticidad frente a la actual coyuntura.

 

El momento para salir a canjear deuda dista de ser el mejor. Sin embargo, algunos colegas suyos dicen que hay que salir igual a hacer la oferta porque, como la negociación tardará y “no hay más plata”, no podemos darnos el lujo de perder tiempo. ¿Coincide y cómo influye el contexto global del que venimos hablando en las posibilidades de éxito de la reestructuración?

La demora en la reestructuración de la deuda, donde todavía no se conocen los lineamientos de la oferta ni se avanzó en negociaciones con los acreedores a más de 4 meses de las elecciones, además de mantener a toda la política económica con un escaso margen de maniobra a la espera de la resolución, amplía la ventana de tiempo en que la economía puede quedar expuesta a shocks negativos que introduzcan ruido a la operación. Puntualmente, el desplome en el precio de los bonos inducido por el shock global arriesga acercar las paridades de los títulos a niveles atractivos para los fondos buitre, lo que podría, de profundizarse las bajas, complicar eventualmente las negociaciones en el exterior. Asimismo, la suba en la prima de riesgo más que compensa la baja en las tasas libres de riesgo globales, poniendo un piso más alto a la exit yield y exigiendo un esfuerzo mayor por parte del programa económico para enfriar la tasa de descuento y hacer más atractiva la oferta. Si bien el impacto a través del canal financiero existe en cualquier caso, el país tiene margen de maniobra para mitigarlo si logra avanzar en una reestructuración rápida que despeje el calendario de vencimientos de corto plazo, y la sustente en un esquema que asegure la consistencia fiscal intertemporal. En tanto Argentina no logre concluir en forma exitosa la reestructuración, existe poco margen para normalizar los indicadores financieros, bajar el riesgo país y recuperar la demanda de dinero, condición necesaria para que la Argentina pueda volver a crecer y reducir gradualmente la inflación sin necesidad de recurrir al ancla cambiaria o al congelamiento tarifario.

 

Hay un trade-off entre mayor quita y mayor “exit yield” (la tasa posterior a la que negocia la cruva soberana), por un lado y, por el otro, quita menos agresiva y, en teoría, menor “exit yield” resultante. ¿Cuál es la mejor y hacia qué opción parece inclinarse el Gobierno?

En mi opinión, resulta fundamental que Argentina presente un programa consistente que permita asegurar una exit yield razonable, incluso en el escenario actual de deterioro en el contexto global y salto en la aversión al riesgo, teniendo en cuenta que en el escenario actual la tasa de salida no puede considerarse equivalente a la de unas semanas atrás. Un programa creíble que enfrié la exit yield (el denominador en el precio del bono) brindaría mayor margen de maniobra desde el lado de los flujos (el numerador del precio de un bono) para acercar posiciones entre una reestructuración sostenible desde el lado del Gobierno y una amigable desde el lado de los acreedores. Por el contrario, cuanto mayor sea la exit yield, la propuesta en términos de flujos debe ser más amigable (menos “sostenible” para el Gobierno) para lograr alcanzar un umbral de aceptación que la defina como exitosa.

 

Resulta fundamental que Argentina presente un programa consistente que permita asegurar una exit yield razonable, incluso en el escenario actual de deterioro en el contexto global y salto en la aversión al riesgo.

 

Mañana, el Indec anuncia el IPC de febrero. ¿Qué estimación hacen desde EcoGo y cómo viene la primera quincena de marzo?

Nuestras estimaciones para el AMBA apuntan a una inflación en torno a 1,7% en febrero, con alimentos y bebidas nuevamente creciendo por encima. En los primeros días de marzo se mantiene una dinámica similar a la de febrero, en tanto la reciente dinámica del precio del petróleo asegura que los combustibles no aporten a la inflación del mes. Con tarifas que continúan congeladas en el mes, restará evaluar el eventual traslado del crawling peg que el BCRA viene llevando a cabo desde fines de enero. Nuestras estimaciones preliminares apuntan a un número algo por encima del de febrero.