Rebotó todo, menos los bonos y el riesgo país volvió a subir

11 de marzo, 2020

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Por Luis Varela

 

Mientras los mercados del mundo están en una verdadera montaña rusa, con precios de muchos valores que caen 15% un día y suben 12% al siguiente, el desconcierto y la perplejidad es lo que parece trasuntar desde el Gobierno Nacional hacia los inversores locales, que están sumidos en una incertidumbre cada vez mayor.

 

Ayer hubo muchos valores que anotaron fuertes repuntes, como el petróleo, Wall Street, la Bolsa de Buenos Aires, la de San Pablo y otros centros de negocios que resultaron muy heridos el lunes. Sin embargo, los bonos argentinos siguieron mostrando una situación de completa chatura, por lo que el riesgo país de Argentina volvió a subir, apenas seis unidades, pero quedó en 2.803 puntos básicos, su máximo nivel de los últimos quince años.

 

Evidentemente, en medio de mercados inciertos, en el mundo e incluso en la Bolsa porteña hubo inversores privados que estuvieron dispuestos a comprar muchas posiciones que anotaron bajas de hasta el 30% en las últimas cuatro semanas, pero los bonos argentinos siguen sin oxígeno, y la razón es una sola: se vienen vencimientos muy grandes, los tiempos se agotan, y si la reestructuración no se hace pronto, el camino podrá llegar a ser un default.

 

Obviamente, el ministro de Economía, Martín Guzmán, bajo supervisión directa del presidente Alberto Fernández, está intentando evitar esa situación, porque de producirse Argentina se quedaría completamente afuera de todo financiamiento voluntario durante un tiempo muy largo, y el Gobierno no está en condiciones de pagar los gastos, ya que la recaudación impositiva está creciendo bastante por debajo de la inflación. Con ese marco, ayer corrieron por la city todo tipo de rumores.

 

La razón de las tensiones depende directamente de los grandes vencimientos de deuda que empiezan a caer a partir de abri. Por esa misma cuestión, tanto Guzmán como Fernández vinieron planteando que la oferta de reestructuración estaría lista para el 31 de marzo, ya que no se contaría con el dinero para pagar en abril.

 

Pero el cisne negro integrado por el coronavirus y la tensión petrolera cambiaron por completo el tablero financiero mundial, y ahora los inversores mundiales están concentrados en resolver sus propios problemas, y nadie estaría mirando hacia la infinitesimal economía argentina.

 

De hecho, ayer, en el marco de los grandes problemas globales, la Reserva Federal de Estados Unidos puso a disposición de los bancos de su sistema nada menos que US$ 150.000 millones para abastecer depósitos. Y el FMI pidió también que provean liquidez a los bancos centrales de Gran Bretaña, Japón, la zona euro y Australia.

 

En ese marco, uno de los rumores que recorrió el microcentro indicó que Fernández, finalmente, habría aceptado un lineamiento muy parecido al que tenía Mauricio Macri, tan criticado por Cristina Kirchner durante toda la campaña electoral: es decir entregarle un fuerte préstamo a Argentina, para que pague a los bonistas, y al FMI sin quita, pero a condición de que se siga con el ajuste y con las reformas recomendadas.

 

La gran cuestión es que todo es un caos, aquí y en el exterior, y nadie sabe como van a seguir las cosas. Tras la fuerte caída del lunes, hubo un repunte del 4,9% en los índices de la Bolsa de Nueva York, con mejoras para para Vale, MGM, American Airlines, United, Occidental Petroleum y Mercado libre en Wall Street; con freno en Barrick Gold. Y detrás de eso hubo subas del 7,1% en la Bolsa de San Pablo y del 2,2% en la de México, tras bajas generalizadas en casi todas las bolsas europeas.

 

Esto estuvo muy ligado a lo que ocurría con las commodities. Mientras Putin lograba en Rusia que cambien la Constitución para quedarse en el poder hasta 2036, el petróleo rebotó 6,2% y volvió a apenas US$ 33,84 por barril. Metales preciosos estuvieron en baja: la onza de plata cedió 0,5% y el oro bajó 1,7%. Los metales básicos actuaron sostenidos: el cobre subió 1,1%, el níquel mejoró 1% y el aluminio ganó 0,7%. En Chicago: el maíz subió 1,5%, la soja mejoró 1,1% y el trigo bajó 0,6%. En Rosario, pese al paro agropecuario, hubo suba del 4,7% para el girasol, alza del 3,8% para el maíz, pero caída del 4,5% para la soja. Y el bitcoin y el resto de las criptomonedas mejoraron entre 1 y 2%.

 

Con ese marco, los papeles argentinos actuaron bastante bien. El 80% de lo negociado en acciones se transó en cinco: Ternium reunió el 28% de los negocios, Supervielle el 27% y BYMA el 11%. Y, con gran volumen, $ 1.091 millones operados, la Bolsa de Buenos Aires recuperó 8,1%, por lo que esta vez fue la mejor de todas.

 

En los extremos hubo un repunte del 8% al 12,6% para YPF, Francés, Capex, Edenor, TGN, Costanera, Macro, Celulosa, Galicia, TGS, Cablevisión y Telecom. Con bajas del 1% al 5,4% para Esmeralda, Gas Natural, Havanna, Fiplasto, Richmond e Introductora.

 

Y los ADR argentinos que cotizan en Nueva York resoplaron, con subas del 3% al 15,6% para Edenor, YPF, Macro TGS, Telecom, Galicia, Cresud, IRSA I, Globant, Pampa E y Tenaris.

 

A nivel global, las monedas también dieron una vuelta de campana. Se dio el movimiento completamente inverso al del lunes. En el exterior, el dólar subió 3,2% contra el yen, 1,7% contra la libra y 1,5% contra el euro, no cambió en México y bajó 0,6% en Chile y retrocedió 1,7% contra el real.

 

Y mientras esta vez hubo ventas de bonos de Estados Unidos por lo que la tasa a 10 años rebotó de 0,56 a 0,8% anual, el mercado de bonos y el mercado cambiario argentino dejaron con la boca abierta a más de uno.

 

En cuanto a las pizarras cambiarias, el dólar turista subió 2 centavos hasta $ 84,14. El oficial subió 1 centavo hasta $ 64,72 y el blue subió 25 centavos hasta $ 79,75. El dólar mayorista subió 6 centavos hasta $ 62,59, con suba de 8 millones para las reservas del BCRA que llegan ahora a US$ 44.785 millones. El dólar mep bajó 88 centavos hasta $ 82,99. Y el contado con liquidación bajó $ 1,06 hasta $ 84,51. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue subió a 23,2%, con la brecha entre el ccl y el mayorista bajó a 35%. Y, medidos en pesos, el real subió 25 centavos hasta 13,47, el euro bajó 91 centavos hasta 70,55 y la libra se desplomó $ 1,28 hasta $ 80,62.

 

Finalmente, el foco de la preocupación está en los bonos. El 80% de lo operado en bonos se transó en siete papeles: AY24 21%, TO26X 21%, TC20 14%, TC21X 7%, AY24X 7%, TB21X 7% y AA21X 3%. Con volumen récord, la baja de los bonos argentinos continúa sin freno, perdieron 2,5% promedio. En los extremos hubo subas del 3% al 7% para los bonos TVPY, TO23X, TVPA, CO26, A2E7, PMJ21, BDC24, PBA25 y AA22. Y caídas del 4% al 11,4% para los bonos PARAC, TC20D, PAA0D, C21DD, CUAP, A2E7D y DICY. Pero Guzmán sabe que el tema de la deuda no es todo. Sacar a Argentina de la recesión para que pueda pagar la deuda renegociada será un camino muy difícil de recorrer, sobre todo por los ajustes que deberá prometer Fernández si quiere la ayuda del Fondo.

 

 

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Más deuda

 

Ayer, como botón de muestra, se siguió tomando deuda a dos manos. Mientras se publicaban los decretos para fijar qué bonos se reestructuran y cómo se deberá invertir el dinero que se traiga desde el exterior, el Gobierno dispuso volver a emitir deuda con Letras del Tesoro por $ 9.000 millones, a sólo dos meses de plazo, en el marco del programa financiero de este año. La decisión se formalizó por medio de una resolución conjunta de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, publicada también en el Boletín Oficial. Estas Letras tienen como fecha de emisión el 11 de marzo y de vencimiento, el 13 de mayo de este año (63 días de plazo). La moneda de denominación, suscripción y pago son los pesos; el interés, a descuento; la amortización íntegra al vencimiento y la colocación se realizará en uno o varios tramos, según lo determine la Secretaría de Finanzas. Por cierto, las Letras –emitidas bajo ley argentina– serán negociables y se solicitará su cotización en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y en bolsas y mercados de valores del país.