Qué sucedió en la primera semana de educación a distancia

27 de marzo, 2020

 Qué sucedió en la primera semana de educación a distancia

Por Federico Gómez Miembro de Nueva Educación

 

Como educadores, tras esta semana turbulenta, lo primero que tenemos que hacer es agradecer el compromiso y la confianza que los estudiantes, las familias, el equipo académico y administrativo de las instituciones expresaron para adaptarse a circunstancias sólo antes vistas en películas.

 

La emergencia sanitaria puso en demanda el alta de plataformas educativas que garanticen la continuidad escolar y evidencien que no estamos de vacaciones. Pero esta necesidad escapa a la coyuntura. Hace más de una década que tenemos a nivel país esta exigencia, sólo con algunas pocas instituciones que han concretado un excelente desarrollo y demuestran cómo es posible salir de la trampa de tiempo y espacio del sistema educativo. Sobre esta premisa, creo que es útil armar un reporte federal de cómo se comportó la implementación durante estos días. Estoy seguro que se expondrán dos cuestiones: las diferencias de posibilidades y de hábitos para incorporarse a la modalidad, y la falta de un pensamiento de plataforma, porque justamente esa palabra nada tiene que ver con un software o un reservorio de contenidos.

 

Contar con una plataforma online, de virtual learning, implica infraestructura y reglas para la generación del espacio común, y la comunicación, entre estudiantes, docentes, familias, así como responsables académicos y de soporte de los establecimientos, y potenciales supervisores que puedan surgir desde un nivel estatal. Hay que considerarla como un ecosistema de trabajo, que lejos está de replicar el aula presencial. Por el contrario, la tiene que extender.

 

Con el reporte a armar, también deberíamos conocer las variaciones de aplicación que se dieron entre jardín, primaria, secundaria y universidades, para fomentar la capitalización de buenas prácticas. Doy por sentado que todos los participantes acordaremos que la educación en línea no puede tratarse de un cúmulo de tareas para que los alumnos hagan en sus casas sin guía, ni tampoco un traspaso de la clase tradicional a ser transmitida online durante ocho horas diarias. Es fortalecer el enfoque de enseñar y aprender en un nuevo contexto, donde los roles se redefinen, y la autonomía cobra un rol preponderante. Si bien es obvio el acompañamiento que las familias deben dar durante la etapa inicial y primer ciclo de la primaria, al evaluar esta primera semana también conoceríamos qué tan autónomos son las personas escolarizadas en nuestro país, qué tanto hemos centrado los aprendizajes y las prácticas en ellas para que aprendan a aprender, para que sepan organizarse, justificarse en sus decisiones y reciclarse a través de la evaluación continua.

 

Para que ese reporte tenga buenos cimientos, no lo podemos tratar de manera general. Es decir, su lista de chequeo deberá registrar qué decisiones e impacto tuvieron los docentes, la heterogeneidad de alumnos, la diversidad de familias, cómo se presentaron y concretaron los planes de trabajo, qué desvíos se dieron, cómo se cumplieron los calendarios, que tanto diálogo hubo. También qué tipo de formato de presentación de contenido funcionó mejor (nos vamos a dar cuenta fácil cómo estamos leyendo actualmente como sociedad, si somos más imagen o texto, por ejemplo). También qué efectos se dieron sobre las evaluaciones, qué tanta aceptación tuvieron para construir saberes, ajustes y revelaciones en los estudiantes que generen marca significativa para seguir avanzando con el curso. Es decir, cuánto del feedback inmediato que posibilitan varias herramientas fue utilizado como recurso orientativo para acompañar al estudiante. En esta columna prefiero aún no hablar de la gran inmediatez y adaptabilidad que puede brindarnos la inteligencia artificial en el acompasamiento de un estudiante.

 

Me encantaría que salga ese reporte porque dará cuenta de las bases reales que tiene Argentina con la modalidad online. Quedarán expuestos muchos buenos trabajos silenciosos de varios profesionales e instituciones, que están dando efecto para una parte del país, y también la gran deuda que el sistema educativo tiene con la modalidad. Porque que se mencione la palabra en una situación de emergencia no significa que efectivamente la tengamos de manera federal, sustentable, y orientada a la innovación indispensable en el aprendizaje y la enseñanza.