Las palabras, los números, los gestos

5 de marzo, 2020

Las palabras, los números, los gestos

Por Federico Recagno Secretario General de la Asociación del Personal de los Organismos de Control (APOC) y Secretario General de la Organización de Trabajadores Radicales (OTR) CABA

 

Los discursos están hechos, fundamentalmente, de palabras, de números y de gestos.

 

En el comienzo de su alocución, el presidente Alberto Fernández (la primera dada en una apertura de sesiones) pretende, en sus propios dichos, revalorizar la palabra.

 

Es lógico que a tan sólo tres meses de gestión poco pueda expresarse en números, a menos que se haga referencia a los generados en el Gobierno del expresidente Mauricio Macri.

 

Elaborar un discurso y hacernos escuchar algo que nos agrade dependerá de la capacidad del orador y/o a su forma de escribir. Pero el valor de esas palabras sólo podrá medirse con el paso del tiempo. Es por eso que, como recurso, se suele apelar a lo dicho por otros, a frases de otros cuyas palabras ya tienen el peso de la historia.

 

El valor de lo que se enuncia será medido por la coherencia entre lo dicho y lo hecho, y para ello hace falta tiempo.

 

Desde el punto de vista de los trabajadores poco es lo que se ha manifestado en materia económica y, casi todo, sujeto a la negociación de la deuda.

 

Dos voluntades importantes, para el universo laboral, propuso el Presidente, por un lado, la decisión de promover la ratificación del Convenio 190 contra el acoso y la violencia en el mundo laboral.

 

En este convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) mucho tuvieron que ver las y los representantes del sindicalismo argentino, desde la CGT y la CTA y desde nuestra red ICJ integrada por APOC (Asociación del Personal de Organismos de Control), UEJN (Justicia) y AEFIP (Fiscalización e Ingresos).

 

La segunda es el proyecto de ley de creación del Consejo Económico y Social para el Desarrollo Argentino. Una herramienta que requiere discusión y amplitud pero que es bienvenida para lograr acuerdos que excedan al corto plazo en materia laboral, económica y social.

 

Hicimos referencia a las palabras y a los números, el tercer componente son los gestos. El discurso del Presidente tuvo un delicado equilibrio ya que debía hablarle a los integrantes de su coalición, al pueblo y al resto de los partidos políticos.

 

Acaso, como nunca antes, a través de la difusión de las redes sociales los gestos cobran más vigor que las palabras y los números, y es aquí cuando esta nueva gestión vive en una precaria armonía interna y externa que hay que consolidar.

 

Estamos acostumbrados a que, en cada gobierno que asume, se haga referencia a la herencia recibida. En ese sentido, lo del presidente Fernández fue mesurado en contraste con lo expresado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires.

 

Cualquier herencia tiene dos partes, el que la deja y el que la recibe. En materia política solemos prestar atención al que deja la herencia, pero, el mundo económico a la hora de evaluar las posibilidades de inversión está más preocupado por los herederos, por los que heredan, que por lo que heredaron. Ése es el camino estrecho en el que deben avanzar los gobernantes de la Nación y las provincias.

 

Para que la palabra sea revalorada es necesaria que sea escrita desde el consenso, el acuerdo y la discusión. Lo dicho ya está dicho, es la hora de los hechos.

 

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