Lacalle Pou: “No tenemos complejos refundacionales”

1 de marzo, 2020

Lacalle Pou: "No tenemos complejos refundacionales"

Tras 15 años de predominio frenteamplista, luego de una balotaje ajustadísimo y una larga espera, Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) asumió hoy, por cinco años, la presidencia de Uruguay.

 

La transmisión del mando presidencial para el período 2020-2025 comenzó con el arribo, sobre las 14 horas, del presidente electo y la vicepresidenta electa, Beatriz Argimón, para dar inicio a la Ceremonia de Compromiso de Honor Constitucional.

 

“Yo, Luis Lacalle Pou, me comprometo por mi honor a desempeñar lealmente el cargo que se me ha confiado y a guardar y defender la Constitución de la Repúblicaˮ, prometió el nuevo presidente, tal como ordena esa normativa. El juramento fue tomado por el senador del Frente Amplio y expresidente José Mujica, con pocas sonrisas, quien ocupaba hasta ese momento la presidencia de la Asamblea General. Una vez que Argimón cumplió con la misma fórmula constitucional, se convirtió en la primera mujer en la historia del país que ocupa la vicepresidencia por voluntad popular.

 

El acto fue presenciado por varios mandatarios extranjeros, entre otras autoridades. También asistieron legisladores, autoridades de gobierno entrantes y salientes y familiares de Lacalle Pou y Argimón, quienes observaban desde los palcos.

 

Si bien Alberto Fernández no estuvo presente, el canciller Felipe Solá fue el encargado de encabezar la delegación de Argentina en la asunción.

 

 

Luego, la ceremonia, más informal, se trasladó a las calles. En concreto, a la Plaza Independencia. Una vez recibida la banda presidencial de manos del presidente saliente, Tabaré Vázquez, el mandatario entrante expresó un breve discurso  en el cual agradeció a Vázquez, a todos los presidentes que asistieron a su investidura, a los ciudadanos que se acercaron a acompañarlo y, en especial, a los paisanos que vinieron desde “tierra adentro”, según sus propias palabras.

 

Aseguró que “mañana arranca un Gobierno que no va a descansar, que va a llevar adelante la tarea de todos los uruguayos y que, si todo sale bien, será gracias al equipo”, pero que, en caso de que las cosas no salgan según lo esperado, no habrá que mirar al costado porque “la responsabilidad va a ser exclusivamente del presidente de la República”.

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El discurso completo ante el Parlamento

 

Señora presidenta de la Asamblea General, Beatriz Argimón, señor expresidente de la República y senador Julio María Sanguinetti, señor expresidente y senador José Mujica, señor expresidente y querido padre Luis Alberto Lacalle Herrera, señores jefes de estado de países amigos, delegaciones oficiales de todos los países presentes, legisladores, autoridades del Poder Judicial, militares y religiosas. Querida familia, madre, hermanos, Loli, Luis, Violeta y Manuela, fuente de amor y sosten permanente. Amigos y amigas, uruguayos todos en cualquier ciudad, en cualquier pueblo y en el medio de la campaña.

 

Por séptima vez consecutiva el Uruguay se apresta a vivir un cambio de mando entre dos presidentes electos por el pueblo. Los ocho presidentes de la vuelta a la democracia han cumplido su mandato. Tres partidos políticos distintos se han sucedido en el ejercicio del Poder Ejecutivo y a lo largo de estos últimos 35 años la Constitución ha tenido plena vigencia. Hemos sido reconocidos como una de las democracias más plenas del mundo.

 

Somos herederos de una larga historia y tenemos la responsabilidad de cuidarla y continuarla. Uruguay, nuestro país, nosotros. Somos una gran nación construida por mucha gente de muchas ideologías aun antes de ser Estado. Somos conscientes de esto y por eso sentimos una enorme responsabilidad sobre nuestros hombros. En democracia a los gobernantes los eligen, los exigen y los cambia la gente. Por esta razón, la base última y fundamental es una ciudadanía comprometida y responsable que ejerce sus derechos y asume sus obligaciones. A la democracia uruguaya la construyen quienes votan cada cinco años eligiendo libre y de manera soberana a quienes van a representarlos. Lo construyen los militantes políticos y sociales que dejan tiempo de su vida para la causa común. Lo construyen los profesionales de la comunicación que nos suministran información y alimentan el debate público. La construyen los docentes que ayudan a las nuevas generaciones a ejercer ciudadanía y perseguir sus proyectos personales. La construyen también los intelectuales y los agentes culturales que nos ayudan a entender el sentido profundo de nuestras decisiones. La construyen quienes trabajan, quienes emprenden, quienes producen, quienes comercian, porque ellos son los que aseguran la base material necesaria para que podamos cumplir nuestros sueños de libertad, justicia y oportunidades. La construyen los funcionarios públicos en cada rincón del país, que ayudan a sostener esa gran estructura que es el Estado que debe estar al servicio de la gente. La construyen los policías que mantienen el orden y los militares que cumplen sus funciones en estricto respeto al poder civil.

 

Hay que tener siempre presente que somos inquilinos del poder, inquilinos transitorios. Debemos recordar que somos los empleados de los ciudadanos, y estamos para servirlos. La política y el gobierno son al fin y al cabo eso, servicio, y por eso el gobierno que hoy empieza pretende con sus empleadores, tener una relación transparente de comunicación constante para poder generar confianza.

 

Hoy estamos ante un momento de cambio político, es la primera vez en la historia que el gobierno será ejercido por una coalición compuesta de cinco partidos políticos. Y obviamente como todo lo nuevo genera incertidumbres, y se hace camino al andar. Son los ciudadanos los que empiezan los cambios, y ese comienzo se manifiesta en una voluntad popular y la deposita sobre los hombros de los políticos. Esta vez la ciudadanía nos dio un mensaje claro, contundente. Dijo: es necesario un cambio, pero un cambio acompañado de acuerdos, es hora entonces de cumplir con la voluntad popular. Se terminan hoy los tiempos de los discursos. Por supuesto que el dialogo constante con, los partidos políticos que no forman parte de nuestro gobierno y con todas las organizaciones civiles, pero en seguida del diálogo, la acción.

 

Si la gente eligió un cambio es para la acción y la transformación de la que nos vamos a hacer cargo.

 

Hace mucho tiempo que quien habla sostiene —y creo representar al resto de los miembros del gobierno— que no tenemos complejos refundacionales. Que aquí no se trata en la transmisión de mando tierra arrasada. Hicimos campaña de una manera y lo vamos a practicar en el gobierno. Nos negamos a que esta etapa sea cambiar una mitad de la sociedad por otra. La unión es lo que nos piden los uruguayos.

 

Y por eso estamos aquí, para continuar lo que se hizo bien. Para corregir lo que se hizo mal. Y sobre todo para hacer lo que no se supo o no se quiso hacer en estos años. Sumado a eso en este cambio de época en el cual la transformación constante nos obliga al desafío de acompañarla e incluso tratar de adelantarse.

 

El gobierno que hoy comienza carga con un compromiso electoral, que es un contrato con los orientales. Es un contrato basado en un diagnóstico de la realidad nacional, y además un conjunto de medidas concretas que ofrecimos a la ciudadanía. En ese entorno, es que lamentablemente la situación económica se ha deteriorado, la inversión ha bajado y más de 50.000 uruguayos han perdido su empleo. Este es un problema de la sociedad por supuesto, pero también una tragedia individual y familiar para muchos uruguayos. La cifra de desempleo es la más alta en los últimos años. Debemos actuar sobre los costos de producir, comerciar, industrializar y prestar servicios. Debemos iniciar urgentemente una recuperación de la competitividad nacional. Por eso tenemos un compromiso ineludible con mejorar la calidad y el precio de los servicios públicos, de ordenar adecuadamente los recursos humanos del Estado, de generar apoyo directo a las micro-pequeñas empresas y de generar apertura de mercado en mejores condiciones para nuestros bienes.

 

Al mismo tiempo debemos mejorar la situación fiscal, esta luce muy deteriorada. El déficit fiscal de nuestro país es el más alto en los últimos 30 años y todos sabemos aquí que el ciudadano ya ha hecho el esfuerzo, un esfuerzo grande para sostener el gasto público y el aparato estatal. Este gobierno tiene un compromiso de manejarse de manera austera. Cuidaremos cada peso de los contribuyentes. Por esta razón, desde el inicio del periodo impulsaremos una verdadera regla fiscal. Además crearemos la Agencia de Evaluación y Monitoreo de las políticas públicas, que ayudará al seguimiento de procesos en tiempo real para optimizar y corregir eventualmente los mismos.

 

Por otra parte, es inminente una reforma de la seguridad social. El gobierno saliente definió su urgencia, pero no la acción. Y nos comprometemos a la brevedad de convocar a todos los partidos políticos, a toda la sociedad civil y a los técnicos idóneos en la materia, para urgentemente teniendo en cuenta le expectativa y la calidad de vida modernas, hacer del sistema de seguridad social un sistema sostenible.

 

Nuestro país atraviesa por una crisis de seguridad humana. No tenemos dudas que estamos ante una emergencia. El presupuesto en seguridad pública se ha multiplicado por cuatro desde el año 2005, y a pesar del enorme gasto, el deterioro es cada día mayor. Por esto es que mañana mismo como lo dijimos durante la campaña, conjuntamente con el ministro del interior en la Torre Ejecutiva a las 9 de la mañana, convocaremos a todas las jerarquías policiales del país para darle instrucciones claras respecto a la estrategia y táctica que vamos a llevar adelante para cuidar a la enorme mayoría de los uruguayos que se sienten desprotegidos.

 

El gobierno pretende introducir cambios en materia penal, de procedimiento penal, y en las herramientas al alcance de la policía. Apoyo legal y apoyo moral a los uniformados de azul. Vamos a cuidar a los que nos cuidan.

 

No estamos dispuestos a ceder territorio a la delincuencia, al narcotráfico, y vamos a perseguir el abigeato que desola gran parte del interior de nuestro país. Vamos a recuperar el control de cada rincón de nuestra patria, y también de las cárceles; por supuesto que en el centro y en el fondo están allí las causas de la exclusión social.

 

Hace muchos años que enfrento una batalla con Hobbes, porque no doy el brazo a torcer: el hombre no es el lobo del hombre, el hombre es un ser que vive en paz y debe de cuidar a sus semejantes. Lo que sí es cierto es que atravesamos en muchos lugares de nuestro país, procesos de anomia en el cual la ausencia o conflicto de normas de alguna manera distorsiona las relaciones pacíficas.

 

Estos años han sido también un periodo de retroceso en nuestra enseñanza. Pese a las grandes cantidades de dinero invertido, nuestro país pasó de estar a la vanguardia de América Latina, a estar entre los más atrasados en el porcentaje de jóvenes que culminan la educación media. A esto se suma que no hemos podido mejorar la calidad del aprendizaje de aquellos que siguen asistiendo a clase, y la falta de buenos resultados en la educación se convierte rápidamente en una fractura social. Quienes no acceden a una educación de calidad, no tendrán oportunidad de trabajos de calidad en el futuro próximo. Y por eso como lo dijimos en campaña electoral, como lo manifestamos en el borrador de la Ley de Urgente Consideración, vamos a proponer un cambio en la gobernación de la educación para hacerla más ágil y efectiva. Con las nuevas autoridades de la educación vamos a impulsar cambios en el funcionamiento cotidiano de los centros de enseñanza, para así fortalecer auténticas comunidades educativas. Para eso hay que trabajar en el involucramiento de docentes, alumnos, familias y la comunidad local. Es ineludible el compromiso de que cada alumno consiga superar debilidades preexistentes para poder generar un horizonte de oportunidades. Debe haber un cambio en la currícula y al mismo tiempo innovar en materia de métodos y modalidades de supervisión, todo esto por supuesto se va a llevar adelante en el más estricto respeto dela autonomía de los entes de la enseñanza.

 

Relacionado con el tema educativo Uruguay tiene un enorme desafío en lo que refiere a innovación, tanto el Estado como el sector privado han hecho un camino interesante. Estamos necesitando un salto cualitativo y cuantitativo en este tema.

 

Las tecnologías de la información y la comunicación están presentes en cualquier actividad de nuestras vidas. Aun en las más básicas, como el sector agropecuario, donde el valor agregado muchas veces tiene un componente innovador. Tenemos un sueño que no está lejos de convertirse en realidad, que es convertir a nuestro país en un centro internacional de formación e inversión en las TICS. En ese sentido debemos como lo decíamos anteriormente modificar la currícula educativa con la introducción fundamental de habilidades y conocimientos en cuencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Y al mismo tiempo aún más impulsar las carreras terciarias. relacionadas a la ciencia, la investigación y la tecnología.

 

Sabemos que hay una posibilidad inminente que universidades del mundo vengan a complementar el sistema educativo en esta materia. Tecnología, información y comunicación que pueden significar un fuerte apoyo para la necesaria descentralización demográfica y económica de nuestro país.

 

Uruguay padece un desequilibrio poblacional entre las zonas metropolitanas y el resto del país agravándose este mismo en otros lugares. Claramente esta migración tiene un contenido económico, un componente educativo y sanitario sumado al confort necesario para esta época. Nuestro gobierno va a potenciar todos los instrumentos que tenga al alcance para estimular la radicación de inversiones en el interior del país.

 

Al mismo tiempo tenemos un compromiso de fortalecer la red educativa, contando para ello con las formas tradicionales y con la herramienta de la educación a distancia. El centralismo está dado también por el sistema de transporte y logística en nuestro país. En ese sentido estamos convencidos que un sistema nacional de puertos que tenga en cuenta las fortalezas y necesidades, va a ayudar a este desarrollo de distintas regiones.

 

Estamos comprometidos con hacer viable la hidrovía del río Uruguay, que va a generar fuerte alivio en el costo del traslado de bienes. No descartamos tampoco la posibilidad del puerto en el este del país utilizando ríos y lagunas así como tampoco queremos desaprovechar el puerto de La Paloma en Rocha. Con el debido analisis del tránsito futuro de mercaderías y apostando al estímulo de algunas zonas del país tenemos el compromiso de fotalecer algunos ejes viales, como por ejemplo el de la ruta seis.

 

Nuestro gobierno tiene asumido un compromiso claro con cerca de 190.000 uruguayos que a pesar de la bonanza económica de estos años viven en asentamientos. Sabemos que este tema no se resuelve en cinco años, pero es fundamental mejorar y acelerar las situaciones habitacionales para estas familias. La vivienda popular va a tener prioridad en nuestra gestión, recurriendo a todos los mecanismos legales y técnicas de construcción que tengamos a nuestro alcance.

 

El gobierno asume hoy un compromiso ético con las generaciones actuales y futuras. No podemos seguir mirando para el costado mientras nuestro medio ambiente continúa deteriorándose. Vamos a jerarquizar el tema creando un ministerio específico, vamos a acelerar la puesta en práctica de proceso amigable con el ecosistema. Premiaremos a los que ayudan a mitigar la acción humana y seremos severos con aquellos que contaminan el ambiente. Urge tener un diagnóstico acabado de la calidad de nuestras aguas. Y actuar en consecuencia.

 

No quiero dejar pasar el día sin referirme al Uruguay internacional. A las relaciones exteriores. Este mundo en el cual el dinamismo moderno, la política media claramente entre la oferta y la demanda nos obliga a actuar rápido y claro. Hay que fortalecer la región, el Mercosur, y al mismo tiempo lograr flexibilizar el bloque para que cada socio pueda avanzar en procesos bilaterales con otros países. Debemos terminar los procesos e internalizar el tratado firmado por Uruguay y el Mercosur con la Unión Europea. Los procesos iniciados deben de terminarse, si no se terminan generan descreimiento. No debe importar el signo político de cada uno de los miembros del Mercosur. Para afianzar nuestros intereses en común debemos de dejarlo de lado, reducidos a las cuestiones particulares de cada país. Si dejamos de lado estas cuestiones ideológicas que nos pueden diferenciar, el bloque se va a fortalecer en el concierto internacional.

 

Señoras y señores, hoy asume un gobierno, un presidente que se compromete a respetar el derecho de todos. El derecho de quienes tienen simpatía por nuestro gobierno y el de aquellos que hubieran preferido que gobernaran otros. Los derechos de quienes viven de su trabajo y los derechos de quienes generan esos puestos de trabajo. Los derechos de hombres y mujeres de distintas creencias y orientaciones sexuales. Los derechos de quienes están presos y los derechos de quienes se ven amenazados o son víctima de delito. Por supuesto que también los derechos de aquellos que combaten el crimen. Los derechos de aquellos que no se animan a dejar su casa sola y los de quienes no tienen una casa para vivir. Los derechos de aquellos que se unen para reclamar en organizaciones de trabajadores o empresarios, y los derechos de aquellos que lamentablemente no tiene voz. Los derechos de aquellos que sufren estrechez en la vejez y los de quienes ahorran para no sufrirla. Los derechos de aquellos que padecen una discapacidad y los de su familia para poder atenderlos.

 

A un país a nuestro país lo hace grande su gente. Le corresponde al gobierno generar herramientas, oportunidades, ser justo y asegurar la convivencia pacífica. Dentro de cinco años podrán evaluar los uruguayos nuestro desempeño. Estamos convencidos que si al final del periodo los uruguayos son más libres, habremos hecho bien las cosas. De lo contrario habremos fallado en lo esencial.

 

Permítanme entonces invitarlos a trabajar por la libertad en todas sus formas, la libertad de poder vivir en paz, la libertad de poder elegir un trabajo digno, la libertad de poder darle un techo a la familia, la libertad de poder perseguir los sueños personales porque se cuenta con las herramientas para hacerlo, al libertad de expresar las ideas de cada uno sin temor a ser hostigado por quienes piensan distinto. La libertad de crear, de innovar, de emprender y de tender a la excelencia. La libertad de criticar al gobierno cuando se lo merezca. La libertad de buscar la felicidad de cada uno de nosotros, por los caminos que cada uno elija recorrer. Esta es la tarea del gobierno que hoy empieza. Y conducir esa tarea es la función del presidente dela República. Nos hemos preparado para este desafío. Lo asumimos con conciencia y también con mucha confianza. Llegó la hora de hacernos cargo, llegó la hora de hacerme cargo. Viva la patria.