La reacción de los gobiernos debe ser más contundente para evitar un 2020 desastroso

Tras un miércoles negro en las pizarras financieras globales, los gobiernos están cada vez más activos con estímulos ¿Serán suficientes para batallar contra las fuerzas recesivas en curso?

12 de marzo, 2020

coronavirus

Por Alejandro Radonjic

 

“Impulsar la economía global será difícil, porque la teoría y la política macroeconómicas no están preparadas para hacer frente a las pandemias”, escribió Noah Smith en Bloomberg. La baja de tasas de interés y el aumento del gasto público (las dos recetas antirrecesivas clásicas, que hoy se empiezan a desempolvar como en 2009) podrían ser poco efectivas ante el pánico del Covid-19. Ese es el gran temor hoy.

 

Si a eso se agrega, como ayer destacó el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que las economías, sobre todo emergentes, ya venían creciendo poco y que no todas tienen espacio para hacer expansiones fiscales o monetarias, la situación es aún peor. “Esperamos que Covid-19 tenga un impacto considerable en el crecimiento tanto en los mercados desarrollados como en los emergentes”, dijeron los autores del informe.

 

En sintonía, Barry Eichengreen escribió en Project Syndicate: “El presidente de la Fed, Jerome Powell, no puede reabrir fábricas cerradas por cuarentena, sea lo que sea lo que piense el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Del mismo modo, la política monetaria no hará que los compradores vuelvan a los centros comerciales o que los viajeros vuelvan a los aviones, en la medida en que sus preocupaciones se centren en la seguridad, no en el costo. Los recortes de tasas no pueden perjudicar, dado que la inflación, ya moderada, va hacia abajo, pero no debe esperarse mucho estímulo económico real de ellos”.

 

“Lo mismo es cierto, desafortunadamente, para la política fiscal. Los créditos fiscales no reiniciarán la producción cuando las empresas estén preocupadas por la salud de sus trabajadores y el riesgo de propagación de enfermedades. Los recortes de impuestos sobre la nómina (payrolls, en inglés) no impulsarán el gasto discrecional cuando los consumidores estén preocupados por la seguridad de su cadena de comida rápida favorita”, agregó Eichengreen.

 

Sin embargo, algunos son (algo) más optimistas o, cuanto menos, creen que no todas las regiones sufrirán igual. Hoy, queda claro, el temor ha virado desde Wuhan hacia en Atlántico Norte.

 

“El virus es un shock global con una amplia gama de resultados potenciales”, dice, ante El Economista, Sergio Lanau del IIF. “La caída de los precios del petróleo y la mayor percepción del riesgo de crédito también agregan presión, especialmente en los mercados emergentes. Suponiendo que la situación comience a normalizarse en los próximos meses, pronosticamos un crecimiento del 4% en China y de 1,3% en los Estados Unidos. Junto con otras revisiones a la baja, esto podría reducir el crecimiento global al 1%, muy por debajo del 2,6% del 2019 y el más débil desde la crisis financiera mundial de 2009. Esta es una revisión a la baja de más de un punto porcentual, en relación con el pronóstico anterior al Covid-19. Esta no es una llamada de recesión global, pero existe un gran riesgo a la baja para nuestro escenario central”, agrega.

 

“Los gobiernos en los mercados desarrollados ya están tomando medidas. Los bancos centrales están bajando las tasas de interés y el Reino Unido ya anunció un paquete fiscal considerable. Las medidas económicas ayudan a mitigar la conmoción pero, por supuesto, la salud y otras medidas de contención son críticas para abordar la situación. En los mercados emergentes, el panorama es más matizado porque no todos pueden permitirse una expansión fiscal debido a la alta deuda y al mayor riesgo crediticio. Algunos en Asia y Europa tienen espacio para facilitar la política fiscal, pero algunos emergentes importantes están demasiado endeudados para eso. Reducir las tasas de interés como ya hizo la Fed y otros bancos centrales en los países avanzados es otra opción que vale la pena buscar. Países como México y Sudáfrica, donde las tasas de interés están claramente por encima de la inflación, son buenos candidatos para utilizar la política fiscal”, consideró Lanau.

 

Algunos, incluso, son más optimistas. En diálogo con El Economista, Mauro Mazza de Bull Market Brokers (BMB) sentenció: “La situación está descontrolada. Tomó a los gobiernos desprevenidos y demostró la poca coordinación mundial ante estos eventos. Esto es un 2008, pero esta vez hay otro perfil de liderazgo en EE.UU. y Donald Trump no es George W. Bush. Trump no se duerme, no delega responsabilidades, si algo ve que no funciona se mete personalmente. Esto puede ayudar y mucho con una serie de medidas. El plan fiscal de diferir el pago de impuestos para empresas y familias, la baja de tasas y la compra de activos por parte de la Fed ayudarán aminorar el impacto. Pero la llave para detener las bajas la tiene la Securities and Exchange Comission (SEC) y es la suspensión transitoria de la venta en cortos. Creemos que esta medida, que es la opción nuclear, porque implica entorpecer toda la operatoria bursátil, la tomarán. China hizo eso el 3 de febrero y ayudó a contener el impacto de la cuarentena”.

 

Además, agrega: “Ya estamos viendo que China está volviendo a la actividad a pleno. Cuando vemos al Baltic Index, vinculado con el transporte marítimo, vemos que rebotó 40% desde los mínimos de febrero. Como índice de demanda de navieras, hay una reactivación del comercio internacional. No hay que desesperarse con el Hemisferio Norte porque ellos están saliendo. El problema somos nosotros, debajo del paralelo 40°, donde el frío y la temporada de influenza recién comienza. Y acá replicar alguna clase de cuarentena será devastadora. La improvisación y el minimizar las cosas se pagan”.

 

“Confiamos en que los estímulos de China funcionarán y, de hecho, estamos recomendando posicionarse en activos asiáticos”, señaló, a su vez, Diego Falcone, Chief Wealth Strategist de Cohen. “El paquete fiscal de 34 trillones (30% del PIB), más todos los estímulos monetarios, así como las buenas medidas de contención, harán que veamos un recorte a mediados de julio. Distinta es la situación en Europa, donde no hay conciencia de la magnitud del problema que enfrenta, sobre todo Italia y, en menor medida, España. El anuncio de 25.000 millones de euros no es suficiente porque el mercado espera que Alemania y Holanda empiecen a mover la palanca e inyectar más recursos. El anuncio del Reino Unido de 30.000 millones de libras, en cambio, fue favorable. Son las autoridades las únicas que van a poner un freno y transformar esta recesión técnica en algo transitorio. Si no actúan acertadamente y lo dejamos solo al mercado, vamos a una crisis financiera de proporciones y una piña histórica global”, sentencia.