¿La bazooka de Powell (tasas en cero e inyección de US$ 700.000 millones) será suficiente?

16 de marzo, 2020

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Los mercados descontaban que la Reserva Federal bajaría la tasa el miércoles al término de su reunión de dos días y que, además, pondría en marcha nuevas medidas de estímulo. Algunos analistas sostenían que esas decisiones podrán ser tomadas antes. Y fue lo que ocurrió porque la Fed decidió recortar la tasa el domingo y llevarla a cerca de cero. También decidió ampliar su programa de compra de bonos en US$ 700.000 millones e instó a los bancos a que utilicen toda la liquidez que puso a su disposición.  La medida busca evitar que la economía estadounidense entre en recesión, aunque algunos economistas, como Lawrence Summers, consideran que eso es inevitable.

 

La decisión se tomó antes de la apertura de los mercados para intentar moderar la fuerte volatilidad que mostraron en las últimas semanas y le envía una fuerte señal a todos los bancos centrales que tienen reuniones previstas para esta semana en las que decidirán el rumbo de la tasa de interés.

 

 

Por otra parte, esta semana se comenzarán a conocer indicadores económicos que empezarán a mostrar plenamente el impacto del coronavirus (en rigor, de las medidas que se tomaron para mitigar su propagación) sobre el nivel de actividad. Así, se intenta enfrentar el pesimismo que puede provocar la publicación de los datos, con la difusión de medidas de estímulo, además de darle un piso a los mercados. De todas maneras, la reciente baja de tasas no tuvo el efecto deseado y los mercados siguieron en caída libre. Las medidas monetarias serán complementadas esta semana con otras de corte fiscal con un acuerdo en el Congreso de EE.UU.

 

Pero los analistas advierten desde hace tiempo que medidas de estímulo, que son la receta indicada cuando la economía tiene un problema de demanda, son insuficientes cuando también se enfrenta una restricción de la oferta como en esta oportunidad.  En cualquier caso, la Fed hizo lo que consideró necesario para sostener la actividad (los analistas coinciden en que habrá una retracción en el segundo trimestre), más allá de que la pandemia involucra muchas aristas que están fuera de su alcance.

 

Donald Trump sostuvo que “está muy contento”  con la decisión tomada. Desde hace tiempo, el republicano presionaba a la Fed para que baje la tasa y que eso ayude a debilitar el dólar para que las exportaciones estadounidenses ganen competitividad. Ambas cosas se están produciendo y Trump apuesta a que ese escenario se sostenga cuando la pandemia vaya quedando atrás.

 

Pero la primera reacción de los mercados fue menos positiva que la de Trump. Los mercados asiáticos abrieron el lunes en baja y la misma tendencia muestran los futuros en Wall Street. Como era de esperar frente a un recorte de tasas, el dólar se debilita y suben el yen y el oro, típicos activos a los que se recurre en momentos de desconfianza. Pero en Washington apuestan a que los mercados se vayan calmando. Ya es hora.