El coronavirus empieza a golpear la economía mundial

2 de marzo, 2020

El coronavirus empieza a golpear la economía mundial

Por Héctor Rubini Economista de la Universidad del Salvador (USAL)

 

La epidemia del coronavirus se encamina hacia el patrón que insinuaba dos semanas atrás: amesetamiento de la expansión de víctimas en la República Popular China y una creciente (y desordenada) expansión en el resto del mundo.

 

Las cuarentenas y los abusos represivos del régimen chino se mantienen sin cambios, pero han acotado la evolución de este nuevo mal. El resto del mundo muestra un panorama difícil, con detección de casos que, más allá de los números, muestra un común denominador con el caso chino: falta de prevención.

 

Las plazas financieras reaccionaron fuertemente hacia la baja recién el lunes pasado, aunque no es claro que el marcado undershooting de las bolsas mundiales se sostenga. Lo más probable es que se registre una sucesión de algún valor promedio que podría estabilizarse cuando los inversores financieros y los gerentes de empresas se “acostumbren” más a esta epidemia, y la misma deje de ser “la noticia”. No es claro cuando llegará ese momento. Por ahora no dejan de aparecer sorpresas negativas, especialmente de países dotados con lo mejor de la tecnología y de los recursos humanos y administrativos para prevenir y erradicar esta nueva enfermedad.

 

En nuestro país los casos sospechosos hasta ahora no han confirmado contagio alguno. La conferencia de prensa del ministro de Salud, Gines González García, en Ezeiza permitió palpar un diagnóstico balanceado y equilibrado. Sin embargo, no sería innecesario aun hoy sugerir medidas más estrictas de control. Si los pasajeros de una aeronave sólo serán chequeados si las aerolíneas los identifican sólo por usar barbijos o manifestar síntomas, sigue siendo indeterminado el número de potenciales afectados asintomáticos. No son muy diferentes los protocolos de otros países.

 

La alarma en Europa y América cundió después de la explosiva dinámica de contagio del norte de Italia. Si aun así los protocolos y medidas preventivas de la mayoría de los países no asiáticos siguen siendo poco rigurosos, asistiremos a semanas muy complicadas y con efectos económicos significativos en todo el mundo.

 

El impacto de las cuarentenas en China podría atenuarse a medida que se estabilice la epidemia. Dicho país registró la preocupante mayor cantidad de afectados y fallecidos, pero también lidera China la cantidad de casos recuperados luego de las muy molestas medidas de aislamiento de pacientes.

 

Las cifras informadas siguen siendo preocupantes. Con más de sesenta millones de personas bajo cuarentena al mediodía de ayer China continental acumulaba 2.870 muertes. La cantidad de personas recuperadas (42.114 hasta ayer) sigue creciendo, pero no son pocos los casos de los que, ya dados de alta, vuelven a mostrar síntomas. Inclusive fuera de China continental, como en Japón y Hong Kong. Peor aún, en esta ciudad se ha registrado un contagio de un ser humano a un perro lo que muestra a las claras que la erradicación del virus exige acelerar los pasos para el desarrollo de una vacuna y aumentar el rigor de los controles preventivos.

 

Las cifras al mediodía de ayer mostraban que el país con mayor cantidad de casos activos (3.685) correspondían a Corea del Sur, seguido por Italia (1.049) e Irán (749). La mayor cantidad de pacientes informados en condición crítica fuera de China correspondían a Italia (105), el crucero Diamond Princess (36), Japón (19) y Corea del Sur (10). En cuanto a los recuperados fuera de China, la mayor cantidad se registraba en Irán (175), seguida de Singapur (74) e Italia (50).

 

En cuanto a las víctimas mortales acumuladas, los mayores números (detrás, muy lejos de la República Popular China) se observaban en Irán (54), Italia (29), Corea del Sur (21),y con más de un fallecido, Japón (6), el Diamond Princess (6), Hong Kong (2), y Francia (2).

 

La epidemia seguirá ralentizando las cadenas de suministros, así como el transporte de pasajeros y el turismo, y no solo en China porque siguen apareciendo nuevos casos en todos los continentes. Al día de ayer se registraron más casos en los siguientes países: República Popular China (573), Irán (385), Corea del Sur (210), Nigeria (alrededor de 100), Alemania (38), Reino Unido (12), Singapur (4), Malasia (4), Austria (4), República Checa (3), Líbano (3) Francia (2), País Vasco (2), Noruega (2), Estados Unidos (2), Qatar (2), República Dominicana (1), Australia (1) y Armenia (1). En este ultimo país, sobre un grupo de 32 casos bajo revisión médica en un centro de esquí. América Latina ahora mostró casos confirmados en México (4), Brasil (2), Ecuador (1) y República Dominicana (1). Pero también hay personas aisladas preventivamente en Argentina, Chile y Bolivia.

 

La realidad sanitaria y económica de nuestra región sigue bastante desacoplada de la potencial pandemia. Según varios analistas de los principales bancos de inversión y Wall Street sería la menos afectada del mundo por esta enfermedad. Sin embargo, será más visible el efecto sobre los países más “Chinadependientes” a medida que se extiendan las cuarentenas y los ceses de movilidad de personas y de la actividad en puertos, áreas industriales y grandes ciudades de China.

 

La ralentización del crecimiento económico de China, sus cadenas de suministro y logística, y el debilitamiento de la demanda de materias primas y de sus precios impactaría en Chile, Brasil, Perú y Ecuador, y en menor medida en Argentina, México, Colombia y el resto de la región. Según Goldman Sachs una caída de 10% del precio del cobre provocaría una caída del 1,2% del PIB de Chile y de 1% del PIB peruano, mientras que la baja del precio del hierro provocaría como máximo una baja de 0,5% del PIB de Brasil.

 

Otros bancos incluyen (aunque sin estimaciones precisas) a Argentina. Si bien la industria de la carne ya ha acusado el duro impacto de la fuerte caída de pedidos desde China, la venta anticipada de soja de fines de 2019 tornaría imperceptible el efecto vía cantidades por unos meses. Lo que cuesta prever es el impacto hacia el segundo semestre de una continuidad de este problema. Mayor tiempo hasta la normalización de la actividad en China, más probable será el impacto negativo para nuestras exportaciones. Tanto los envíos a China como a otros países de la región (Brasil, principalmente) están bajo riesgo. Una doble vía de caída del ingreso de divisas que puede complicar el panorama para la generación de divisas y el retorno a un sendero de crecimiento con estabilidad y solvencia fiscal a partir de este año. Algo que no es de descartar si el mundo incurre en una nueva gran recesión, tan o más profunda que la Gran Recesión de 2008-2009.

 

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