La industria del cannabis legal en 2020: inversiones y fusiones desde Canadá hasta Uruguay

28 de febrero, 2020

Por Belén Fourcade Analista financiera

 

El cannabis es completamente legal sólo en dos países del mundo: Canadá y Uruguay fueron los únicos en legalizar la droga por completo (a nivel recreativo y medicinal).

 

En Uruguay el cannabis medicinal y recreativo es legal desde 2013 bajo la Ley N°19.172, mediante la cual el Estado asume el control y la regulación de la importación, exportación, plantación, cultivo, cosecha, producción, almacenamiento y distribución de cannabis y cáñamo. Para eso se ha creado el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), que define los tres tipos de acceso bajo licencia: el cultivo doméstico, los clubes de membresía con habilitación vigente y los adquirientes en farmacias.

 

Allí, el límite para el cultivo propio es de un máximo de seis plantas de cannabis psicoactivo hembra por cada casa-habitación y el producto de la recolección no puede superar los 480 gramos al año. Para los clubes también existen limitaciones, con un máximo de 99 plantas de cannabis psicoactivo hembra por club y el acopio no podrá superar los 480 gramos por socio.

 

En Canadá el límite de posesión es de 30 gramos por persona, con la posibilidad de compartir hasta 30 gramos con otras personas y cultivar de manera doméstica hasta cuatro plantas por residencia.

 

Statistics Canada es el ente estadístico que releva y colecta datos para distintos indicadores de la industria. Como 38% de los consumidores aún recurren al mercado ilegal para adquirir el producto, la fuente de precios minoristas para este grupo debe ser calculado por vías alternativas a los precios publicados, como es el sitio web priceofweed.com. Este sitio es una base de datos generada por usuarios anónimos que permite cargar precios de transacciones recientes indicando lugar, cantidad y calidad del producto.

 

En un estudio realizado por distintos autores en el libro “The price of cannabis in Canada” se ha determinado que la demanda de cannabis es inelástica en precios, con una elasticidad-precio estable de entre -0,42 y -0,60 (esto da la noción de que no varía la cantidad comprada con pequeños cambios en el precio). También se ha asociado un incremento de la demanda en primavera y verano contra la demanda en otoño e invierno. Otro factor a tener en cuenta es que se ha comprobado que el precio del cannabis aumenta a medida que uno se aleja de la fuente o zonas de mayor producción, por ejemplo, el norte de California o la frontera con México en Estados Unidos, y las provincias de Columbia Británica, Ontario y Quebec en Canadá.

 

  • Estatus legal en EE.UU.

 

Por otra parte, en EE.UU. el cannabis es ilegal a nivel federal pero no necesariamente a nivel estatal o provincial. Actualmente existen treinta y tres estados que legalizaron su uso medicinal, de los cuales 11 también legalizaron su uso recreativo. A nivel federal, la Ley de Sustancias Controladas de 1971 clasifica a la planta en la categoría más estricta de toxicidad, el “Schedule I”, poniéndola a la par de drogas como la heroína o el éxtasis. La disparidad entre la ley federal y la estatal trae consecuencias en la falta de estandarización del producto, la escasez de marcas nacionales y la falta de economías de escala.

 

La falla en el acceso a la financiación y servicios bancarios es uno de los mayores obstáculos derivados de esto últimos para las firmas locales (e incluso internacionales, como pueden ser las farmacias en Uruguay). Adicionalmente, en EE.UU. las firmas no pueden apelar al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras por ser una ley federal. Esto lleva a que las compañías en crisis y sus acreedores queden sujetos a regulaciones de cada estado en el cual exista operación, sin poder recurrir a protección ni a procesos de venta centralizados.

 

Existen tres proyectos de ley en EE.UU. que intentan remediar esta situación en mayor o menor medida: el Secure and Fair Enforcement Banking Act (SAFE), el Strenghtening of Tenth Amendment Through Entrusting States Act (STATES) y The Marijuana Justice Act (MJA). Todos ellos pretenden en principio proteger a las entidades financieras de los reguladores que podrían acusarlos de lavado de dinero o financiación al narcotráfico por operar con empresas de cannabis. De todas formas, no se espera que los proyectos entren en debate hasta iniciadas las campañas electorales en EE.UU.

 

  • Dificultad de acceso a servicios bancarios y de pagos.

 

Por la ilegalidad federal en EE.UU., los grandes bancos se han apartado del asesoramiento en fusiones y adquisiciones, y de las ofertas públicas iniciales (OPI), dejándole lugar a firmas más pequeñas como Canaccord, GMP, BMO Capital y Eight Capital. En 2019 se registraron, según el deal-tracker de Viridian Capital Advisors, 293 acuerdos de fusión y adquisición, con un capital recaudado total de US$ 11.293 millones.

 

Las administradoras de tarjetas de crédito más grandes tampoco prestan servicios a compañías asociadas al cannabis, por lo cual dispensarios deben recurrir a cashless ATMs (terminales que en lugar de expender dinero otorgan un voucher para realizar una compra en determinado lugar), servicios de pago especializados como CanPay, tarjetas de regalo, e incluso criptomonedas específicas o tokens como PotCoin ($POT), CannabisCoin ($CANN), DopeCoin Gold ($DOPE) y HempCoin ($THC).

 

  • Dificultad en la recaudación de impuestos.

 

El pago de impuestos en efectivo le genera a la IRS (el ente recaudador de impuestos en EE.UU.) un costo diecisiete veces mayor al que se realiza electrónicamente, debido a las medidas de seguridad adicionales que deben ser tomadas. Generalmente, la IRS cobra una multa del 10% de recargo para quienes pagan en efectivo, pero no la aplica para firmas de cannabis por las dificultades que las mismas enfrentan, y este costo recae finalmente en los contribuyentes.

 

  • Empresas listadas en el mercado de capitales.

 

Por todas estas trabas, las compañías más grandes se han financiado en el mercado de capitales a través de OPI. El 80% de las compañías listadas cotiza en mercados OTC (over-thecounter), que piden menos requerimientos de información.

 

En términos generales, las empresas de cannabis (entre ellas Canopy Growth Corp., Aurora Cannabis Inc. y Tiray Inc., con capitalizaciones de mercado por encima de US$ 1.000 millones) muestran ingresos con crecimientos de entre 100% y 300%. Sin embargo, esto se compensa por los grandes costos administrativos que resultan en EBITDAs consistentemente negativos.

 

En 2019 la industria sufrió pérdidas en el precio de sus acciones en promedio de aproximadamente 30% (medido por el ETF $MJ). Esta corrección de expectativas versus rendimiento real probablemente lleve a que las empresas sólo puedan recurrir a instrumentos de deuda garantizados.

 

  • Formas de invertir en cannabis de manera diversificada por empresa.

 

Una manera de diversificar el riesgo si se quiere invertir en esta industria es a través de ETF o REITs. Los ETF como $MJ nuclean de manera ponderada a las empresas del sector más importantes, replicando su rendimiento conjunto.

 

Los ETFs también han tenido problemas para constituirse, ya que sus bancos custodios se niegan a tener en cartera acciones de cannabis. Esto ha llegado al punto en que administradoras han cambiado el índice de referencia del ETF por uno ya existente bajo su administración, y finalmente han cambiado su custodio a una sociedad de bolsa o broker que estuviera dispuestos a brindarles servicio.

 

Para el caso de los REITs, estas son acciones de compañías que operan en el mercado inmobiliario y, en este caso, compran y alquilan propiedades a empresas relacionadas al cannabis.

 

Así un inversor puede invertir en la industria de cannabis de manera indirecta, sin asumir el riesgo de una sola compañía.

 

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