Crece alarma política por crimen narco en Rosario

20 de febrero, 2020

Ayer no fue Rosario, sino el Gran Rosario. O su periferia. Villa Gobernador Gálvez, al sur de la ciudad. Pero el cuadragésimo asesinato en lo que va del año no modifica el panorama desolador de la gran urbe del sur de la provincia de Santa Fe, sino que lo agrava. Asolada por bandas narco y un cuadro ciertamente desmadrado, que preocupa al gobernador Omar Perotti, las esquirlas de lo que sucede en el tercer distrito del país trasciende los límites del territorio provincial. Y llegan a la Casa Rosada, que mira con atención con lo que sucede y busca respuestas.

 

El diagnóstico del ministro de Justicia de Perotti, Marcelo Sain, es terminante. “Los crímenes en Rosario tienen un notorio vínculo con bandas narcocriminales. Hay un mercado muy prolífico desde hace mucho tiempo”, sostiene el funcionario. Lo nuevo, para Sain, es el manejo de estas bandas “desde los presidios” por parte de las primeras y segundas líneas y el “gerenciamiento” en las terceras o cuartas. “La policía no está depurada. Su estructura nunca fue reformada durante la democracia santafesina y su matriz institucional data del año 50 con 19 regionales”, agrega con preocupación.

 

Sain lleva algo más de dos meses en sus funciones y, hasta aquí, cosechó pocos resultados y tantas críticas como respaldos. Entre estos últimos, el del gobernador Perotti. “No vamos a gobernar admitiendo el pacto entre el mundo policial y el criminal, hoy estas organizaciones no tienen protección policial. Al inicio de nuestra gestión sacamos a 70 altos mandos que tuvieron responsabilidad durante los últimos años”, pasa factura el funcionario con dardos hacia las anteriores gestiones del Frente Progresista Cívico y Social.

 

Para el socialismo, que gobernó la provincia entre 2007 y 2019, la inseguridad fue determinante para la derrota frente al peronismo. Los indicadores en la materia fueron en retroceso permanente durante su gestión, sin que pudiera controlar la situación como en otras áreas. Los cuestionamientos a la connivencia del poder narco con la policía, la ausencia del Estado en algunos barrios de la ciudad y la ineficacia de las políticas aplicadas formaron parte de las críticas del peronismo. En tanto, el socialismo se defendía (a medias) diciendo que los que combatía eran delitos federales por lo que necesita la ayuda de Nación, que no siempre llegaba. De ahí los duelos, por caso, con la ministra de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri, Patricia Bullrich, durante buena parte del mandato de Miguel Lifschitz.

 

Desde Casa Rosada, evalúan con preocupación. El hecho de que el asesinado de ayer sea hijo de la titular del PJ en Villa Gobernador Gálvez (acribillado con 40 disparos en la puerta de su casa), le agrega otros elementos. El lunes, Perotti viajo a Buenos Aires para reunirse con los jefes de Gendarmería Nacional, que desarrollan sus tareas en Santa Fe y en la región. Del encuentro participaron también el ministro Sain y el jefe de la Policía de Santa Fe, Víctor Sarnaglia. Y se espera una nueva reunión con la ministra de Seguridad de Nación, Sabina Frederic.

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