Coronavirus: entre el temor al virus que alimenta prejuicios y el rechazo a actitudes discriminatorias

21 de febrero, 2020

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Por Susana Brauner Docente investigadora de UADE

 

La propagación del coronavirus ha generado una ola de actitudes discriminatorias en contra de la población de origen chino en diferentes países. A su vez, ha dado lugar a campañas antirracistas impulsadas en general por los propios hijos de inmigrantes chinos residentes fuera de China.

 

Así es que tenemos dos grandes escenarios: mientras la xenofobia se expande y radicaliza con alarmantes noticias sobre muertes y contagios a raíz de la epidemia surgida en Wuhan, también se organizan campañas para contrarrestar la desinformación y el rechazo a conductas estigmatizantes. Unos claman por “cerrar fronteras” y prohibir el ingreso de chinos; y otros intentan disociar el virus de la identidad bajo lemas como “No soy un virus” en diferentes idiomas.

 

¿Pero cuál es el impacto social de este brote epidémico en Argentina? Es decir, en un país donde la población de origen chino ha adquirido una fuerte visibilidad y una notable presencia en la vida cotidiana de los argentinos a partir de su concentración en ciertas actividades comerciales, sus características físicas y rasgos culturales.

 

Por un lado, se han alimentado numerosos estereotipos, entre otros sobre sus hábitos alimentarios e higiénicos. Por otro y en tiempos más recientes, sectores significativos de la sociedad los fueron identificando como parte intrínseca del tejido social argentino y como los depositarios de una cultura milenaria, así como también asociándolos al prestigio adquirido por la República Popular China en el escenario internacional.

 

En este contexto, de percepciones heterogéneas, de recelo o de admiración hacia “lo chino” como de los temores que genera la propagación del virus a nivel mundial, comenzaron a reproducirse viejos mitos y prejuicios y a proliferar en las redes sociales mensajes, memes y videos asociando sus prácticas alimentarias con el origen del brote de la enfermedad. No obstante, también se pueden citar otras publicaciones que convocan a evitar la desinformación o el miedo irracional al contagio o declaraciones de las mismas autoridades gubernamentales que llaman a preocuparse más por el dengue que por el coronavirus.

 

Los inmigrantes chinos y argentinos de origen chino y taiwanés en Argentina perciben el contexto de manera ambivalente. La mayoría de los consultados asegura no haber sufrido actos de discriminación directa. Sin embargo, algunos aseguran haber escuchado comentarios ofensivos e intentos visibles de evitar la cercanía física en la calle y el transporte público. Por ejemplo:

 

Ángela, presidenta de una institución china, nos señaló: “Siento mucho apoyo y acompañamiento de los argentinos. No he visto actos de discriminación directa, pero sí muchos chistes y memes en las redes sociales, que indirectamente pueden herir y estigmatizar a nuestra comunidad. También he notado terminologías no apropiadas en los medios, como ´virus chino´ en vez de decir coronavirus. Pero más que eso no sentí. Mis hijos y yo hemos ido a la pileta, al cine, al subte. La vida sigue igual”.

 

Elena, psicóloga y docente, agregó que la comunidad en general se encuentra muy preocupada por ellos y por lo que está sucediendo en el mundo. Tan es así, que destacó que “se están organizando colectas para la compra y envío de barbijos a China y convocando a cuarentena a quienes hayan estado recientemente en China”.

 

En poco tiempo y a raíz de este brote epidémico, en Argentina se han reavivado viejos estereotipos y han nacido nuevos, dando lugar a actitudes discriminatorias en la vida cotidiana. Sin embargo, también se han alzado voces que reclaman la necesidad de disociar el virus de la identidad y de combatir la desinformación para evitar cualquier tipo de estigmatización.

 

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