Lagarde quiere dejar su impronta

23 de enero, 2020

En su reunión de hoy, el Banco Central Europeo no introdujo cambios en la política monetaria y no lo hará en el corto plazo. Se espera que la compra de activos finalice en el segundo trimestre de 2021 mientras que la tasa de interés, que hoy se ubica en -0,5%, recién podría comenzar a subir en el segundo trimestre de 2022.

 

Es curioso, que con tantos estímulos monetarios, la tasa de inflación no logre aproximarse a la meta de inflación del BCE que es “cercana pero inferior al 2%”. Una explicación la brinda el mínimo movimiento de los precios en Alemania porque allí los salarios casi no suben producto de un acuerdo de los sindicatos con los empresarios a cambio del mantenimiento de los empleos.

 

De todas maneras, Christine Lagarde, en una conferencia de prensa posterior a la reunión, afirmó que la inflación puede subir como consecuencia de la política monetaria laxa y las mejoras salariales en la zona euro. Las perspectivas tampoco son favorables en materia de crecimiento y en ese sentido Lagarde reconoció que las tasas negativas no son una señal positiva.

 

 

De todas maneras, la titular del BCE reconoció que el mejor contexto global a partir de la firma del acuerdo entre Estados Unidos y China hace que las tendencias negativas se suavicen.

 

Las palabras de Lagarde no fueron bien recibidas en el mercado porque mantener la tasa de interés en estos niveles afecta la rentabilidad de los bancos.

 

Por otra parte, el BCE anunció que comenzará una revisión estratégica del mandato de la institución, la primera en dieciséis años. Se discutirá un amplio abanico de temas y se hará hincapié en cuestiones como la igualdad de género y el cambio climático. La pretensión es tener un conjunto ambicioso de objetivos que vayan más allá de fijar la meta de inflación. Las definiciones se conocerán a fin de año.

 

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