El FMI espera las medidas antes de dar su pronóstico

29 de enero, 2020

FMI Alejandro Werner

El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo los pronósticos para Argentina: estimó que la economía sufrió una recesión de 3,1% el año pasado, pero que va a manifestar una mejora para este año, en el que se proyecta una baja menor, de 1,3%.

 

En el informe de actualización de las Perspectivas de la Economía Mundial, difundido hoy, el organismo multilateral mantuvo idénticas proyecciones para el país que las realizadas en octubre respecto del comportamiento económico, y auguró para el 2021 una recuperación de 1,4%.

 

El responsable del Departamento del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, explicó hoy en una conferencia de prensa que decidieron actualizar los números más adelante, en abril: “Decidimos no actualizar nuestras proyecciones por la incertidumbre. Pensamos que sería mejor esperar (ya que el Gobierno lleva menos de dos meses) y ver cómo van a ser las políticas públicas”.

 

 

En cuanto a la evolución de la región, el FMI espera un repunte de 1,6% en 2020 y de 2,3% en 2021, “impulsado por una reactivación gradual del crecimiento mundial y de los precios de las materias primas”.

 

Pero también por “un continuo apoyo de la política monetaria, una menor incertidumbre en torno a las políticas económicas, y una recuperación paulatina de las economías estresadas”, según expresó Werner, en un texto también divulgado hoy.

 

Sin embargo, Werner advirtió que continúan los desafíos regionales, y remarcó que “la fuerte incertidumbre en torno a las políticas económicas en algunos de los principales países de América Latina sigue limitando el crecimiento”.

 

 

A modo de ejemplo, indicó que “la incertidumbre acerca del rumbo de las reformas y las políticas económicas en Brasil y México probablemente contribuyó a la desaceleración del crecimiento del PBI real y la inversión en 2019”, si bien consideró que “las señales en estos países se están revirtiendo hacia una recuperación”.

 

Asimismo, sostuvo que la “continuidad del rebalanceo económico en las economías estresadas que experimentaron frenadas bruscas de los flujos de capital en 2018-19 (Argentina, Ecuador) ha ayudado a restaurar los equilibrios internos y externos”, pero alertó que “también ha contenido el crecimiento”.

 

En cuanto a Brasil, el ejecutivo puntualizó que “el crecimiento permaneció en un nivel moderado de 1,2% en 2019”, pero destacó que “se proyecta que se acelere a 2,2% en 2020 gracias al repunte de la confianza tras la aprobación de la reforma de las pensiones y las menores tasas de interés de política monetaria en el contexto de una inflación baja”.

 

Al respecto, consideró que “la ejecución firme del amplio programa de reforma fiscal y estructural del gobierno brasileño será esencial para salvaguardar la sostenibilidad de la deuda y estimular el crecimiento potencial del país vecino”.

 

“La actividad económica en América Latina y el Caribe se estancó en 2019, siguiendo con el lento ritmo de crecimiento de los últimos cinco años, lo que plantea nuevos retos y urgencia a la reactivación”, indicó Werner.

 

De hecho, subrayó que “el PIB real per cápita de la región ha disminuido 0,6% por año en promedio durante el período 2014–2019, en marcado contraste con el aumento medio anual de 2% durante el período de auge de las materias primas de 2000–2013”.

 

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