El mejor momento para la producción de proteínas animales

7 de enero, 2020

 Por Fernando Vilella Director del programa de Bioeconomía de FAUBA

 

El consumo de carne a nivel mundial está asistiendo a cambios exponenciales y productivos. Frente a este aumento de la demanda global, la conclusión es una sola: no hay mejor momento histórico para producir proteínas animales que hoy.

 

A nivel local, Argentina produce la misma cantidad de carne vacuna que hace cincuenta años. El fuerte aumento de la población hace que el margen de exportación haya descendido notablemente y que gran parte de esa producción se dirija al consumo interno. A esto se le suma un contexto regional marcado por el conflicto y un futuro social, económico y político que presenta más incertidumbres que certezas.

 

En relación a la demanda futura, creo que existen dos mercados muy diferentes en lo que refiere al consumo de proteínas: uno de símil carne industrial, obtenidas en fermentadores, producto masivo y de bajo precio y otro premium a partir de animales de calidad, estrictamente trazados y certificados en términos ambientales, bienestar animal, social etcétera. Hoy Argentina no califica para ninguno, ya que no le es posible producir tan barato ni de manera trazada y/o certificada a la medida de estas demandas. Sin embargo, es justamente en ese segundo segmento, en el que tiene las mayores oportunidades.

 

Los cambios en el consumo mundial de carne y las puertas que se abren para nuestro país.

 

Mercados como China, en los que las familias tienen un mayor poder adquisitivo, menor cantidad de hijos y formación universitaria, el consumo boutique se presenta como una tendencia muy fuerte. En este escenario, los precios pasan a segundo plano y empiezan a predominar aquellas certificaciones que acreditan la calidad, el origen de los productos, su asociación con lo sustentable y con las condiciones de trabajo de la mano de obra. En Argentina tenemos un buen producto básico, pero todavía no podemos hacerle frente a esa demanda futura, básicamente por cuestiones de trazabilidad que nos exigen un fuerte esfuerzo en materia de organización productiva y en generar instituciones apropiadas al mundo moderno. Frente a las oportunidades que se presentan, contamos con los recursos naturales y humanos necesarios, solo se requiere que desatemos los talentos a partir de políticas de estado con amplios consensos que generen divisas y trabajo de calidad en todo nuestro territorio. Esto es posible y las circunstancias, sin dudas parecen ser las mejores para intentarlo.

 

El gran desafío de las próximas gestiones será justamente el de generar una Marca País, que asocie a la producción local con calidad, con el cuidado del ambiente y con mayor justicia social.

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