Dos factores que marcan el tiempo argentino que viene

13 de enero, 2020

dolares

Por Luis Varela 

 

En vilo, tal como nos tienen desde hace más de un año, el mundo amenaza de nuevo con plasmar en la realidad dos hitos que ya se anunciaron repetidas veces: esta semana, si no hay alguna objeción de último momento, se dará otro paso en el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, y a fin de mes, si no se produce un nuevo retroceso, se concretará el cien veces anunciado Brexit, la separación económica de Gran Bretaña con la Unión Europea.

 

Estos dos grandes pasos se dan en tiempos complejos. Por un lado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos acaba de dar un veredicto difícil de digerir: la participación de la clase media de los países desarrollados está declinando de manera peligrosa. Sobre el total de la población, la clase media retrocedió en Alemania del 69% al 64%, en Canadá bajó de 63% a 58%, en Estados Unidos cayó de 55% a 51% y sólo se mantuvo en Gran Bretaña, que Brexit de por medio, se sostiene en el 58%.

 

Y por otra parte, el presidente de Estados Unidos decidió matar a un importante militar iraní y a varios de los hombres que lo secundaban, y eso generó un movimiento de proporciones en las dos principales commodities del planeta. Con la acción de Trump, el petróleo tuvo en su variante WTI un pulso que lo llevó desde US$ 55 a US$ 64 dólares, para luego tranquilizarse, volviendo a los 59 dólares. Por lo que de todos modos, punta contra puenta, subió nada menos que 7%. Y el precio de la onza de oro pegó un salto de 1480 a 1582 dólares, retrocedió algo, pero apenas, hasta 1562 dólares. Por lo que punta contra punta acumula una suba del 5,5%.

 

El dato que marca la OCDE, con las clases medias empobreciéndose tiene por supuesto efectos colaterales: puede amenazar seriamente el sólido crecimiento económico que vino mostrando el mundo hasta ahora, por lo que se abre un 2020 lleno de interrogantes, a pesar de que chinos y norteamericanos anuncien su bendito acuerdo y de que los ingleses se bajen del todo de Europa. Obviamente, nada de lo que ocurre es casual. La movida es realizada por Donald Trump se hace en un momento en el que enfrenta un juicio en contra en su Senado (impeachment), y a diez meses del momento en el que deberá enfrentar la posibilidad de reelección. Si Trump no consigue un segundo mandato le ocurrirá como a Macri y su vida política terminará con un gran fracaso.

 

El caso es que con ese ataque, y con el acuerdo con los chinos, Estados Unidos fue llevando al mundo como si fuera ganado manso: logró sostener su moneda. Medido contra una canasta de monedas integrada por el euro, el real, el franco suizo, la libra esterlina, el peso chileno, el yuan y el yen, el dólar había subido nada menos que 6% entre enero y noviembre del año pasado, pero bajó 3% en diciembre y apuntaba a bajar más en el arranque de este año. Pero con la intervención de Trump, se generó un gran susto entre los inversores moderados, por lo que el billete verde se puso otra vez en el centro del escenario y repuntó nada menos que 1,2% en 10 días de enero.

 

Y lo más notable del caso es que esta suba del dólar, y la sensación de que el poder grandilocuente de Estados Unidos lo puede todo, también generó un nuevo pulso en Wall Street. Luego de una poderosa suba del 30% en 2019 (24% en el Dow y 36% en el Nasdaq), la Bolsa de Nueva York, que ya mostraba alguna señal de cansancio durante diciembre, logró un enero con nuevos máximos, con el Dow avanzando 1,3% este mes y con el Nasdaq subiendo nada menos que 2,4% en una semana y media.

 

Mientras todo eso sucede en el exterior, a nivel interno la grieta marca lo que parece importante y lo que es ciertamente menos significativo. Los que votaron por Alberto Fernández tienen los ojos puestos en la deuda inmensa que dejó Mauricio Macri. Al tiempo que los opositores creen que lo fundamental es otra cosa: el rojo fiscal y sobre todo la inflación.

 

El Gobierno estuvo durante los últimos días haciendo todo tipo de anuncios con precios cuidados, en otro de esos carteles repetidos que los argentinos vimos cientos de veces. Se plantan precios que dicen ser cuidados, cuando en realidad son más altos que las ofertas que se están viendo en este mismo momento, lo cual a los ojos de los que miran todo parece una verdadera tomadura de pelo.

 

Lo cierto es que, según el Centro de Educación Servicios y Asesoramiento al Consumidor (CESyAC), una familia de clase media necesitó en diciembre nada menos que 92.000 pesos para afrontar sus gastos. Y la realidad lo muestra: setiembre, octubre y noviembre tuvieron índices de inflación mensual del 5,8%, 3,3% y 4,3%, respectivamente. Y este martes el Indec dictaminará cuál fue el número de diciembre.

 

Hasta ahora, algunos expertos plantean que el último mes de 2019 tuvo una inflación del 4%. Habrá que ver cuánto mide Marco Lavagna. El dato es central porque el kirchnerismo tiene un duro antecedente: rompió el Indec en 2013 cuando los números dieron mal, y eso terminó en Macri. Por eso ahora Alberto puso al hijo de Roberto Lavagna al mando del organismo, con la esperanza de que la gente le crea.

 

Pero más allá del número que se conozca el martes, economistas de todo el espectro marcan un tic tac ciertamente peligroso. Ven con claridad que el Gobierno de Alberto está liberando pesos, y encajes del Banco Central, bajando tasas a gran velocidad y anclando el precio del dólar, para usar todos esos mecanismos para que la inflación se frene de golpe, en un movimiento clásico del peronismo, que ya vimos muchas veces.

 

Expertos de todos los frentes señalan que si no se crea un campo en el que invertir sea negocio, no habrá posibilidad de crecimiento del empleo, y sin empleo, todo este momento será un ciclo de patas cortas.

 

Advierten que el dólar mayorista está clavado en 58,92 pesos desde agosto, con el dólar blue que llegó a arañar los 79 pesos, para luego retroceder hasta 76,50. Pero los dólares libres (el MEP y el CCL) están nuevamente firmes y hacia arriba. El dólar Bolsa subió 2 pesos el viernes y llegó a 77 pesos y el contado con liquidación se elevó 1,75 pesos el viernes y alcanzó los 79,61. Todavía no están en los 81,85 pesos del teórico dólar turista, que no compra nadie. Pero la brecha entre ccl y mayorista ya está en 33%, y si se estira más, puede generar el inicio de un nuevo movimiento ciertamente complicado.

 

En ese sentido, el economista Enrique Szewach, que estuvo en el mando del Banco Nación y el Banco Central en los últimos tiempos, advierte que febrero y los meses siguientes tienen un ciclo diferente en cuando a necesidad de pesos, por lo que pone cierta advertencia sobre la apurada baja de tasa de interés que se está aplicando.

 

Pero a pesar de que el dólar libre se está entonando, el titular del BCRA, Miguel Angel Pesce, baja más y más el costo del dinero. Acaba de decidir una nueva baja en la tasa de las Leliq, que ya están en el 52% anual. Y detrás de eso, las tasas de los plazos fijos cayeron de manera vertical: en setiembre se pagaba entre 57 y 63% anual y hoy se paga entre 36 y 39%.

 

Mientras tanto, considerando que la baja ocurrida en agosto fue excesiva, los titulos argentinos –tanto las acciones como los bonos– continúan resucitando. Desde la sorpresa que dejaron las PASO, los bonos acumulan una tremenda recuperación del 25%. Y las acciones medidas en pesos suben 74% desde el pozo que hubo tras las PASO y medidas en dólares blue también acumulan una notable recuperación del 43%.

 

Gran parte de ese formidable repunte se dio entre setiembre y mediados de diciembre. Durante las últimas tres semanas los titulos suben, pero de manera selectiva: avanzaron los que no habían cotizado por no tener volumen. En términos promedio, los papeles argentinos están casi sin cambios en las últimas ruedas. De hecho, el riesgo país bajó del pico de 2.533 puntos que tuvo en setiembre a 1767 puntos en diciembre. Y hoy está indeciso, en 1.818 puntos, 51 puntos más alto que en lo mejor de diciembre.

 

¿Por qué este titubeo? Un fondo de inversión de Nueva York deslizó que “la negociación de la deuda viene más lenta de lo que pensábamos. No sé qué están esperando para empezar en serio a negociar”. Y para enfrentar esa duda, y ganar tiempo, el Gobierno acaba de anunciar, en las últimas horas, que ya está el equipo para renegociar y que las cosas están encaminadas.

 

¿Qué viene por delante? ¿Más subas para los titulos argentinos? Evidentemente, el número de la inflación y el sello sobre la renegociación de la deuda (con o sin quita, y espera para cobrar intereses) serán los factores que marquen la cancha de los tiempos que vienen.

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