Brecha cambiaria tiene espacio para levantar vuelo: 35% actual sería el piso

20 de enero, 2020

dólar

En 2019 se registró la inflación más alta desde 1991 y 2020 no pinta mucho mejor. Más allá de los congelamiento de los regulados y el dólar (los dos propulsores de la inflación en la era de Cambiemos), lo que preocupa hoy es la política del BCRA. Así lo sugirió el último reporte de GMA Capital. No casualmente se intitula “Cómo (no) bajar la inflación”.

 

“Con una apuesta, a nuestro criterio, desmedida a los efectos favorables derivados de diversos acuerdos heterodoxos sobre precios, el BCRA decidió que la mejor política monetaria es casi no tener política monetaria. El fracaso de las gestiones previas en domar la inflación, creen las nuevas autoridades, los habilita a tirar por la borda todos los instrumentos que sí tuvieron éxito en el resto del mundo. Especialmente, el control de la emisión monetaria y la tasa de interés real”, dijeron desde GMA en alusión a los últimos mensajes desde Reconquista 266.

 

Según GMA Capital, las tasas reales negativas no son un augurio alentador. “Entre 2011 y 2015, producto de la masiva emisión de pesos para financiar las necesidades fiscales, la tasa de interés real fue sostenidamente negativa (-3,3% anual). Esto significa que la tasa en pesos no pudo hacerle frente a la inflación. Ni siquiera el ‘coto de caza’ que significó el cepo cambiario contribuyó para moderar la inflación ni, mucho menos, para anclar las expectativas. Cuando el rendimiento real del peso es tan bajo, el faro de las expectativas descansa en la cotización libre del dólar”, dice el reporte.

 

En esas circunstancias, el valor oficial del dólar, en la zona de $60, pierde tracción “ya que solo sirve para atrasar la competitividad y hacer caer el saldo comercial”. La secuencia sigue así: “El sostenido atraso relativo del dólar oficial alimenta las expectativas de devaluación (para corregir desequilibrios comerciales y de cuenta corriente) con mayores saltos en la brecha cambiaria”.

 

GMA recuerda que el spread promedio entre el “contado con liqui” (CCL) y el oficial durante el cepo anterior fue 40%, aunque marcó picos superiores a 80%. “La política 2020 del BCRA apunta a perder el bastión de la tasa real para ‘prender la economía’. Así, la brecha cambiaria tiene espacio para levantar vuelo bajo estas condiciones que pronto serán un ‘deja vu’ del pasado”, señala el reporte y concluye que “la tarea desinflacionariadelBCRAfueencomendada 100% a la desindexación y a la erradicación de la inercia, que ya escapan a la órbita de la autoridad monetaria”.

 

Según Economía & Regiones, “el actual plan económico va a lograr que, a lo sumo y en el mejor de los casos, la tendencia polinómica de largo plazo de la inflación se aplane por un ‘rato’, para luego retomar su sesgo alcista”. Con una visión pesimista, dicen: “Hay que mirar el mercado paralelo del dólar. Cuanto más alto sea el dólar paralelo y más brecha haya, menos demanda de dinero habrá y más transitoria será la estabilización, con lo cual la inflación bajará menos y durante un tiempo más breve (…) En E&R pensamos que más temprano que tarde el dólar paralelo volverá a saltar y la brecha ensancharse, con lo cual la inflación volverá a acelerarse y el problema inflacionario y cambiario terminará siendo peor que el actual”.

 

Según Fernando Marull, la presión el dólar CCL refleja la falta de avances en la reestructuración soberana (y el plan fiscal para 2021- 2024) y “las pocas señales de prudencia monetaria que sigue mostrando el BCRA”. El CCL terminó la semana pasada en $80,44.

 

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