Economía global: una suave brisa favorable

La economía global, siempre determinante, impactará por diferentes canales a Argentina

16 de diciembre, 2019

La OCDE global pronostica un crecimiento global de 3,7%

El escenario económico global tendrá luces y sombras para Argentina en 2020. El año que termina tuvo una palabra dominante en materia económica a nivel mundial: desaceleración. Distintos organismos internacionales fueron corrigiendo a la baja sus pronósticos de crecimiento y señalaron como principal responsable de ese ajuste al conflicto comercial entre Estados Unidos y China. En la medida que esa situación no escale, como lo sugiere el acuerdo alcanzado sobre fin de año entre ambos gobiernos, la economía internacional podría tener un mejor desempeño en 2020. Y un mayor nivel de actividad global favorece a todos los países aunque el comercio mundial, al igual que este año, se expandirá a una tasa menor que el producto. Según el Fondo Monetario Internacional el PIB global crecería 3% en 2019 y 3,4% en 2020. El marco general tiende a mejorar lentamente pero no todos los factores influyen sobre la economía nacional de la misma manera.

 

Los temas clave

 

A Argentina le conviene un dólar más débil con relación a las otras monedas porque facilita el manejo de su política cambiaria y sube el precio de las commodities que exporta. Muchos de los ciclos más negativos de la historia económica argentina están asociados a fuertes escaladas de la moneda estadounidense en el mundo. El último ejemplo es el que comenzó en abril de 2018. La fortaleza global del dólar obedece a dos factores: la diferencia del nivel de las tasas de interés y, sobre todo, el mejor desempeño de la economía de Estados Unidos con relación a las otras desarrolladas. Como ambos estuvieron presentes en los últimos dos años, la moneda estadounidense subió. Pero ahora cabe esperar cierta estabilidad porque los principales bancos centrales del mundo no tocarían las tasas en 2020 y porque las diferencias en los ritmos de crecimiento de las grandes economías ya no se seguirá ensanchando. Por lo tanto, el dólar no tendría grandes variaciones el año que viene lo cual es una buena noticia para Argentina.

 

Otro dato clave es lo que ocurra con la economía del principal socio comercial de Argentina. Luego de tres años consecutivos subiendo en torno al 1%, el PIB de Brasil crecería más de 2% en 2020 y con un tipo de cambio estable.

 

Por lo tanto, el contexto económico será más favorable y una mayor demanda brasileña le dará un impulso a las exportaciones argentinas, sobre todo a las de origen industrial. Los datos económicos objetivos prevalecerían sobre las diferencias políticas que pueda haber entre los gobiernos y que incluso podrían llevar a algunas tensiones en el plano comercial. La región tampoco ayudó dado que las principales economías de América Latina han tenido un pobre desempeño en los últimos años que sólo comenzaría a revertirse moderadamente a partir de 2020. En el caso del precio de las commodities, que también es relevante para Argentina, podría jugar a favor un dólar más estable y una moderada aceleración de la economía mundial aunque persisten las dudas sobre el dinamismo de China cuya demanda es clave para sostener las cotizaciones.

 

A su vez, un escenario de tasas bajas como prevalece en este momento en el mundo y que probablemente se extienda durante 2020 favorece a los países emergentes.

 

Un frente de dificultades posible está en los conflictos comerciales no resueltos a nivel global pero que por distintas vías podrían impactar en Argentina como ocurrió con el tema de las suba de aranceles al acero y al aluminio. No es un tema menor para una economía que necesita mejorar su desempeño exportador para generar los dólares genuinos que eviten volver a padecer la conocida restricción externa. De no ocurrir nada sorpresivo en ese terreno, Argentina tendrá por delante el desafío de aprovechar al máximo las ventajas que ofrece el actual marco global y limitar todo lo posible el impacto de algunos sus datos negativos. Porque está claro, que para un país de este tamaño, todo lo que ocurra más allá de sus fronteras es determinante.