Un año activo para el Congreso

El Poder Legislativo tendrá dos bloques mayoritarios, aunque el FdT no encontrará obstáculos para avanzar

16 de diciembre, 2019

Congreso política

El año electoral trajo aparejado no solo el retorno del peronismo a la Casa Rosada, sino también la profundización de la polarización, con el consecuente debilitamiento de la “avenida del medio”. En ese marco en donde el sistema político se abroqueló en dos grandes ejes, el Congreso no escapó a dicha lógica.

 

Es por eso que a priori, tanto en Diputados (en donde los números del oficialismo están más justos) y en la Cámara Alta (el bloque mayoritario del peronismo tendrá margen para maniobrar sin negociar) tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio, se constituyen en los dos grandes espacios mayoritarios, otorgando previsibilidad al debate.

 

La dinámica electoral también congeló la labor legislativa durante 2019, pero todo indica que el 2020 será un año en el que el Congreso tomará mayor protagonismo. En ese marco el oficialismo buscará tomar la iniciativa logrando las herramientas legales para ello, fundamentalmente en la esfera económica y social, que según el diagnóstico del presidente Alberto Fernández, es la agenda más urgente para atender.

 

Al igual que la provincia de Buenos Aires, el Congreso también será una reserva de poder para el kirchnerismo. En Diputados, en donde el bloque del peronismo tendrá 120 bancas (a 9 del quórum propio), la vicepresidenta Cristina Kirchner talló fuerte para ungir a su hijo, Máximo Kirchner como el titular de la bancada unificada, en donde su designación contó con el visto bueno del propio Fernández y de Sergio Massa como presidente del cuerpo.

 

Con el bloque unificado, siendo la primera minoría y con los recursos de la cámara (y eventualmente de la Casa Rosada) el peronismo encontrará, al menos en los primeros meses el fe gestión, el camino allanado para obtener la aprobación de las iniciativas. En tanto el interbloque de JxC, tendrá al avezado Mario Negri en la conducción, aunque ahora la coalición hasta hace días gobernante se probará el traje de oposición, lo que abre un interrogante. Porque como suelen recordar los politólogos, en los sistemas presidencialistas el oficialismo tiende a unificarse en torno a la figura del Presidente mientras que la oposición tiene una tendencia a fragmentarse.

 

En el Senado, Cristina también jugó fuerte para abroquelar a las distintas facciones del peronismo, lo que le permite tener mayoría y quórum propio, además de un manejo total sobre las principales comisiones, con un bloque de 42 bancas.

 

Si bien quien conducirá el bloque es José Mayans, un hombre que responde a al gobernador Gildo Insfrán, el senador formoseño es quizá el más afín a la figura de Cristina, fuera del núcleo duro de la expresidenta.

 

En el Senado, Cristina mostró su veta de mayor pragmatismo al conceder espacios a los gobernadores, privilegiando la unidad.

 

Habrá un Congreso con mayor actividad, por lo menos en el primer tramo del gobierno de Fernández porque la agenda a tratar incluye varios temas relevantes que se relacionan, principalmente, con la emergencia económica y social. Por otra parte, se procurará darle mayor fuerza a algunas instituciones creándolas por ley como sería el caso del Consejo Económico Social o darle mayor protección legal posible a algunas actividades como las inversiones en Vaca Muerta.