Las tarifas, los subsidios y un panorama más que desafiante

La foto energética final del Gobierno muestra el retorno del equilibrio comercial; pero la misma sombra del inicio: la fijación de precios y tarifas.

6 de diciembre, 2019

tarifas luz energía

Por Alejandro Einstoss (*)

 

La foto energética del final del Gobierno de Cambiemos podrá mostrar como su máximo logro el retorno al equilibrio del balance comercial energético después de casi 20 años y de un déficit recibido de más de US$ 6.900 millones.

 

Pero también merecen mencionarse como puntos a favor la recomposición de los márgenes de reserva de generación de energía eléctrica, la recomposición de las tarifas reguladas de transporte y distribución de gas y electricidad que permitieron mejorar los calamitosos índices de calidad, el impulso al desarrollo de energías renovables, la realización de revisiones tarifarias integrales, la normalización de los entes reguladores, y finalmente la implementación de subastas competitivas como mecanismo de fijación del precio rector de la económica energética (el precio del gas).

 

En el debe, el Gobierno finaliza peleando contra la misma sombra que lo amenazó desde el inicio de su gestión: la fijación de precios y tarifas.

 

Pero más allá de hacer una recopilación de la política energética de los últimos años, es importante analizar las posibles consecuencias de las decisiones de postergar para 2020 los aumentos en los precios y tarifas de energía eléctrica y gas natural y también en los precios de los combustibles líquidos.

 

Las tarifas, los subsidios y un panorama más que desafiante

 

Precios y tarifas del gas natural

 

Es necesario recordar que el precio del gas es sólo una parte de la factura final (aproximadamente el 40%), el resto se divide casi en partes iguales entre los segmentos regulados de transporte y distribución e impuestos (Gráfico 1).

 

Gas natural

 

Al inicio de la actual administración se estableció un sendero de precios del gas natural (PIST) para usuarios residenciales, comercios y pequeñas industrias que comenzaba en US$/MMBTU 3,42 en octubre 2016 y llegaba a US$ 6,80 en octubre de 2019. Ese sendero se fijó utilizando las potestades de la Res. 181/2004 y la Ley de Emergencia económica.

 

Dicha ley finaliza el 31/12/2017 y a partir de ese momento el Poder Ejecutivo deja de tener capacidad para fijar el precio del gas, por lo cual instruye a los actores de la cadena de valor del gas (productores, transportistas y distribuidores) a celebrar contratos “libres” entre privados pero que reflejaron los precios previstos en el sendero.

 

Luego y a partir del proceso de devaluación del peso (abril de 2018) se hizo imposible trasladar a tarifa final las diferencias de cambio que se produjeron en el período abril – octubre 2018 y por ende el Estado Nacional toma dos medidas: 1) se hace cargo de las diferencias diarias por cotización y 2) define el precio del gas en US$ 3,90 el MMBTU (20% por debajo del sendero de precios).

 

En febrero de 2019, se realizan las primeras subastas públicas que determinan el precio del gas a residenciales que arroja un precio de US$/MMBTU 4.55 con vigencia para los próximos dos periodos estacionales, es decir desde el 1º de abril 2019 hasta el 30 de marzo 2020.

 

Con el objeto de evitar la acumulación de diferencias de cambio se pesifica el precio para cada periodo estacional (6 meses). Es decir, el gas que pagamos hoy refleja el valor de US$/MMBTU 4,5 a un tipo de cambio de $40,5. El 1º de octubre pasado esa cotización debió actualizarse al tipo de cambio promedio de los primeros 15 días de septiembre ($58) y regir hasta el 30 de marzo 2020.

 

Sin embargo, la reciente Res. 521/19 posterga los aumentos de octubre al 1º de enero del 2020, lo cual abre la puerta a pasivos contingentes en función de posibles reclamos de los productores al Estado Nacional por diferencias de cotización. Al mismo tiempo es bueno recordar que para poder modificar las tarifas a partir del 1° de enero, será necesario realizar audiencias públicas durante el mes de diciembre 2019, lo que hoy parece poco probable.

 

Cambiemos finalizará su gestión con subsidios que cubren el 40% del costo de abastecer gas natural (Gráfico 2).

 

La combinación de saltos en el tipo de cambio y la reducción del precio promedio del gas en el mercado interno a partir de la aplicación de subastas, explica que el precio promedio que paga la demanda cubra el 60% del costo de abastecimiento. Si bien es un avance respecto al punto de partida en 2015, está lejos de los niveles previos a la devaluación posterior a las PASO, en los que se alcanzó el 80% de cobertura.

 

El problema en las facturas residenciales

 

La factura final de la demanda prioritaria recibió también el efecto de la recomposición de los otros componentes de las facturas: transporte y distribución, a lo que se sumó el efecto impositivo que terminó de conformar una combinación que explica aumentos superiores al 1.700% o superiores en comercios y pequeñas industrias abastecidos por las distribuidoras.

 

El final de 2019 mostrará una cobertura de subsidios en la factura residencial del 47% consecuencia del congelamiento del precio del gas pesificado (Gráfico 3).

 

El próximo gobierno enfrentará un atraso del valor del gas natural de las facturas residenciales cercano al 50%, a lo que deberá sumarse la actualización en los segmentos de transporte y distribución en el orden del 17% (en función de la evolución del índice de precios mayoristas entre los meses de marzo – agosto 2019), pendiente de aplicación.

 

A esto último habrá que agregar que durante el próximo período estacional se comenzará a cobrar el gas del pico de consumo invernal, que sumará mayor presión a las próximas facturas finales y configura un escenario desafiante.

 

Energía eléctrica

 

Una serie de resoluciones comenzaron a recomponer la normalidad regulatoria, y en particular las Res. 1 y 2 del 2016 aprobaron cuadros tarifarios transitorios hasta la efectiva realización de las revisiones tarifarias integrales en febrero de 2017.

 

Dichas revisiones no sólo permitieron recomponer estructuras tarifarias sino finalizar la renegociación de contratos pendiente por más de quince años.

 

Al mismo tiempo comenzó un proceso de reducción de subsidios en generación, que implicó aumentos recurrentes en el precio estacional que permitieron alcanzar una cobertura tarifaria del 85% desde un punto de arranque cercano al 10%.

 

En relación al precio de gas a usinas es importante recordar que si bien al inicio de 2016 se duplica el precio del gas natural reconocido por CAMMESA (de US$/MMBTU 2,6 a 5,2) esta decisión fue revisada en junio de 2018 reduciendo el precio en línea con el costo de abastecimiento de la industria (US$/MMBTU 4,20). A partir de ese momento el precio del gas a usinas no ha dejado de bajar producto de la aplicación de un mecanismo de fijación de precios de mercado (subastas), la disponibilidad de excedentes en la oferta de gas y la reducción en el consumo a resultas de un contexto recesivo.

 

Es importante analizar las posibles consecuencias de postergar para 2020 los aumentos en los precios y tarifas de energía eléctrica y gas natural, así como los combustibles.

 

La resolución de aprobación de la última programación estacional de CAMMESA, sirvió también para mantener los valores de precios de energía en los mismos niveles del periodo febrero – octubre 2019, y por ende la cobertura de subsidios en diciembre alcanzara el 52% del costo de abastecimiento (Gráfico 3).

 

La postergación de los aumentos también pondrá presión por el lado de las tarifas reguladas de transporte y distribución eléctrica que se actualizan por una fórmula que combina el Índice de Precios Mayoristas, el Índice de precios al Consumidor, el Coeficiente de variación salarial y la evolución del tipo de cambio, que tendrían una variación esperada en el período estacional del 25%.

 

Es decir, sería necesario un aumento de las facturas finales del orden del 50% sólo para mantener el nivel de cobertura de subsidios alcanzado a julio 2019 y recomponer segmentos regulados.

 

Un panorama complejo

 

La inestabilidad macroeconómica, alta inflación y fuertes variaciones del tipo de cambio pegan transversalmente en toda la cadena de precios de la energía.

 

El 2020 se iniciará en un contexto de contención tarifaria y alta inflación que ejercerá presión sobre las facturas de los usuarios o sobre las cuentas públicas alterando significativamente la cuenta de subsidios a la energía, con un Estado sin margen fiscal.

 

El escenario hacia adelante parece sumamente complejo y desafiante.

 

A la salida del congelamiento en los precios y tarifas descriptos, se suma la evolución del precio de los combustibles y el efecto en la cuenta de subsidios que pondrán al sector en la incómoda situación de tener que responder a la pregunta de quien paga la cuenta ante el riesgo de sumergir a la economía en una peligrosa espiral inflacionaria.

 

(*) La columna será publicada en el próximo número de la revista Proyecto Energético del Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”