Kalos: “Con una rápida renegociación de la deuda, la economía rebotará a fines de 2020”

30 de diciembre, 2019

Kalos: “Con una rápida renegociación de la deuda, la economía rebotará a fines de 2020”

Entrevista a Martín Kalos Economista Jefe de Elypsis

 

El Economista dialogó con Martín Kalos, economista jefe de la consultora Elypsis, sobre las perspectivas que se vislumbran hacia el año que comienza pasado mañana. Según el especialista, en un escenario de renegociación de la deuda de forma rápida y eficaz, se podría observar un rebote de la economía hacia fines de 2020, motorizado especialmente por el consumo y un alza en la inversión.

 

Hace unos días, el Presidente anunció que pronto vendrá una misión del FMI. ¿Cuál sería el escenario necesario para reactivar el programa y una renegociación de la deuda?

En realidad, el escenario lo definirá la renegociación de la deuda: tras la renegociación, se ubicará el escenario. El problema no será tanto la renegociación con el FMI, con ellos se puede no renegociar y encontrar una salida, como ocurrió en 2003. Lo difícil es la renegociación con los acreedores privados, que es lo que va a marcar en definitiva si hay o no claridad y perspectiva respecto de los flujos financieros; si hay capacidad, no en lo inmediato pero quizás en un mediano plazo, de volver a los mercados financieros; si se puede dar cierta sustentabilidad a un proceso de crecimiento y desarrollo, que esta vez no se interrumpa por esa falta de sustentabilidad.

 

¿El Gobierno está en mejor posición para renegociar la deuda a partir de la Ley aprobada recientemente en el Congreso?

Claramente, el Gobierno está mejor parado para renegociar a partir del paquete aprobado por ley. Primero, porque mostró que tiene la fortaleza política para tomar decisiones, para un lado o para otro, respecto a temas tan sensibles como las jubilaciones y la movilidad jubilatoria. Que tengan ese respaldo político le demuestra a los acreedores que tiene la capacidad política para cumplir con promesas de repago. Segundo, porque mejora el perfil fiscal, ya que además de que implica un paliativo a la crisis, es un ahorro fiscal: lo que se recauda es más que lo que se va a gastar en esos paliativos a la crisis.

 

¿Cómo impactará en el campo el alza de las retenciones?

En lo inmediato, quizás el impacto ya ocurrió: se adelantaron exportaciones y eso impacta en mayor recaudación en 2019 y en un stock menor a lo habitual para exportar en 2020. Siempre queda un stock de las cosechas anteriores para exportar, pero en 2020 va a ser más reducido porque en buena medida se exportó adelantándose al aumento de las retenciones. Ahora va a generar que cambien los cálculos sobre cuándo conviene exportar para cada empresa, productor y agroexportador. Los que tienen la espalda financiera para retrasar algo de la cosecha, quizás intenten hacerlo, pero estamos hablando ya de un horizonte donde en los próximos cuatro años en principio se espera que las retenciones continúen en niveles generales similares a éstos. Aunque luego pueda eventualmente haber cambios en algunos sectores, pero en el esquema general no se avizoran cambios por ahora.

 

¿Cómo estima que marchará la economía en 2020?

Prever la marcha de la economía para los próximos años, y para 2020 en particular, plantea un escenario dicotómico, que depende crucialmente de la renegociación de la deuda para saber si Argentina tiene que pasar a vivir con los recursos que tiene o puede empezar un sendero para aprovechar distintas fuentes de financiamiento y recursos para crecer y desarrollarse. En 2020, el PIB va a caer y eso es prácticamente ineludible por el arrastre que deja 2019. La crisis continúa, por lo cual la recesión continúa. En un escenario de renegociación de la deuda de forma veloz y eficaz, podemos pensar en que empiece a haber rebote de la economía para fines de 2020, motorizado sobre todo por el consumo y con cierto alza de la inversión, que ha caído mucho en estos años y que tiene espacio para recuperarse cuando nuevamente empiece a haber proyectos redituables y una perspectiva de que las empresas puedan apropiarse de las ganancias y llevárselas a sus países de origen, en caso de las empresas de afuera, mediante la disponibilidad de dólares.

 

En cuanto a la inflación, ¿qué se espera para el año entrante?

Que la renegociación de la deuda se haga de forma rápida, ordenada y prolija habilita a pensar en un escenario optimista, donde la inflación siga un sendero de desaceleración gradual, que no va a significar bajar rápidamente pero que permita volver a niveles razonables. En cambio, si no se logra una renegociación, puede implicar que muchas variables nominales no bajen porque se va a necesitar recurrir a los pocos recursos que hay disponibles hoy, y eso puede generar tensiones inflacionarias en función de esos recursos y de esas fuentes de financiamiento.

 

¿Se prevé un repunte del consumo, tal como el Gobierno espera?

Por ahora, el repunte del consumo va a estar en el primer trimestre muy asociado a este paquete de medidas que apuntan a darle ingresos a sectores de alta propensión a consumir. Es decir, sectores que tienen ingresos que no les alcanza para llegar a fin de mes, por lo cual son ingresos que irán al consumo, y entonces frenará la caída que estamos viendo en estos años y, a partir de ahí, intentar marcar una perspectiva para el resto del año, que habrá que ver cómo se da, en función también de las paritarias y del sendero de desinflación que logre el Gobierno, que está atado también a la negociación de un acuerdo social y a la renegociación de la deuda.