El país “desaprobó” matemática: cayó 9 puntos contra 2012

3 de diciembre, 2019

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó ayer los desempeños globales de 79 países y ciudades del mundo que participaron del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) 2018.

 

PISA mide la capacidad que tienen los estudiantes de usar lo que han aprendido, transferir sus conocimiento, y aplicarlos en nuevos contextos escolares y no escolares, otorgando un valor numérico que resume el desempeño promedio.

 

La evaluación, que se realiza cada tres años, tomó en septiembre del año pasado una muestra representativa nacional de 458 escuelas y 14.546 estudiantes que estuvieran cursando 7° año o más. La participación llegó a 96% en las escuelas y a 86% de los alumnos.

 

A raíz de eso, los datos mostraron que Argentina mejoró su desempeño en lectura, lo mantuvo en ciencias y cayó en matemática respecto a la edición del 2012, último dato comparable para el país.

 

Si se consideran todas las ediciones de PISA, se destaca que desde 2006 Argentina se mantuvo estable en matemática (381 a 379 puntos), mejoró en ciencias (391 a 404 puntos) y en lectura (374 a 402).

 

En el ranking global, nuestro país ocupa el puesto 63 en lectura, el 71 en matemática y el 65 en ciencias. Las mejores notas fueron para Pekín, Shanghai, Jiangsu y Zhejiang (China) y Singapur.

 

El país “desaprobó” matemática: cayó 9 puntos contra 2012

 

A nivel nacional, la mejor calificada fue la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, superando a Córdoba, la provincia de Buenos Aires y Tucumán.

 

En matemática, el puntaje promedio fue de 379 puntos. El 31% de los estudiantes argentinos se encontró en el nivel de desempeño mínimo (de 2 o más). Pero nada menos que 69% obtuvo el nivel 1 o menos, lo que implica que sólo pudieron resolver problemas que requieren procedimientos rutinarios siguiendo indicaciones. Lo que es peor: la proporción de estudiantes que se encontró aún por debajo del nivel 1 fue de 40,5% y fueron muy pocos los que pudieron alcanzar niveles más avanzados de 4 en adelante.

 

En comparación con ediciones previas de PISA, el puntaje se mantuvo relativamente estable en matemática, pero tuvo una desmejora de 8,9 puntos contra 2012. Lo más preocupante es que la proporción de estudiantes con niveles de desempeño bajos o muy bajos muestra una tendencia creciente en los últimos años.

 

Por otra parte, cada edición del informe hace foco en una de las áreas que se considera de dominio principal y en 2018 fue la lectura, donde el país tuvo un puntaje promedio de 402 puntos.  Según los niveles de desempeño, el 47,9% de los estudiantes obtuvo 2 (umbral mínimo) o más. Eso demuestra que cuentan con los conocimientos básicos. Sin embargo, el 52,1% se encuentra en nivel 1 o menos, lo que implica que sólo pudieron realizar las tareas más simples y evidentes frente a los textos.

 

Cabe recordar que en su primera participación en el 2000, Argentina tuvo su puntaje más alto en lectura (418 puntos), pero luego decayó y hace unos años se encuentra repuntando paulatinamente.

 

En el área de ciencias el promedio fue de 404 puntos. El 46,5% de los estudiantes superó el nivel de desempeño básico 2. El restante 53,5% se encontró en 1 o menos, con dificultades para analizar los datos y reconocer las preguntas.

 

En el 2012, el nivel de ciencias había mejorado 14 puntos contra el 2006 y en el 2018 se mantuvo estable. La proporción de estudiantes con nivel de desempeño 1 o por debajo se redujo en 2,8 puntos porcentuales entre 2006 y 2018. Por su parte, la proporción de estudiantes con niveles medios y superiores (desde Nivel 3 en adelante) se incrementó en 1,4 puntos porcentuales (pasando de 18,2% en 2006 a 19,6% en 2018).

 

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Estudiantes argentinos, conscientes de temáticas globales

 

Según destacaron desde el Gobierno, los estudiantes mostraron un amplio conocimiento y compromiso con temas de importancia global, tales como pobreza, interdependencia económica, migración, desigualdad, riesgos ambientales, conflictos, diferencias culturales y estereotipos. Según la evaluación, el 90% de los estudiantes menciona tener conocimiento acerca de estos temas y entre 40% y 60% podrían explicar el fenómeno.

 

La igualdad de género es la que mayor conocimiento y dominio tuvo entre los estudiantes: el 76% dice conocer el tema y poder explicarlo. En el mismo modo, y con un porcentaje similar (72%), los estudiantes manifiestan conocer y poder explicar las causas de la pobreza.

 

Por otra parte, los alumnos mostraron una alta aceptación hacia las personas migrantes dado que 6 de cada diez opinan que los inmigrantes y sus hijos deben tener los mismos derechos que las personas nativas, las mismas oportunidades en las elecciones habiendo residido varios años en el país, y la posibilidad de continuar con las costumbres que tenían en sus países de origen.

 

La implementación de las pruebas en Argentina estuvo a cargo de la Secretaría de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, que trabajó en conjunto con las Unidades de Evaluación Jurisdiccionales.

 

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Problemas comparativos

 

Según el Director de la Escuela de Educación de Udesa, Axel Rivas, la comparabilidad entre pruebas es cada vez más problemática por cambios en la metodología. “La Ciudad de Buenos Aires, que había tenido una mejora de 38 a 51 puntos entre 2012 y 2015, en 2018 mostró una caída de 21 puntos y todo indica que fueron errores metodológicos”, señaló, entre otros casos extraños. Uno de los mayores inconvenientes que menciona es la falta de motivación o esfuerzo al hacer una prueba (Test-Taking-Motivation). “Es el agujero negro de las pruebas estandarizadas”, dijo Rivas.