El mercado reaccionó bien, pero aún falta el recorte estatal

23 de diciembre, 2019

dólar calma cambiaria

Por Luis Varela 

 

Con una demostración de gran poder político, en tiempo récord, casi sin discusión, y con el voto de algunos legisladores a los que siquiera les había llegado el texto de lo que se discutía, el presidente Alberto Fernández obtuvo en apenas doce días las leyes de emergencia que pidió.

 

Fue pragmático: pidió cien cosas y para poder avanzar resignó algunas. Y, como si se tratara de Maquiavelo, hizo todo el daño al principio, con un monumental ajuste a los privados, esencialmente a los que siempre pagan impuestos, a los jubilados que no ganan la mínima y a los productores agropecuarios. Con esto logrará una poda a los que siempre aportan que, según la economista Marina Dal Poggetto, significan el ajuste más grande que se hizo en toda la historia argentina.

 

Según cálculos de diferentes estudios económicos, con todo el paquete el Gobierno se alzará con alrededor de $ 700.000 millones, equivalentes a US$ 11.700 millones. El 28% del esfuerzo vendrá de los productores agropecuarios, el 14% llegará desde los privados que pagan bienes personales y el 58% significará la espera de los bonistas, que desde hoy se empezarán a morderse las uñas, para ver de que modo se negocia el paquete de todo lo que se debe.

 

Con las leyes de emergencia votadas, el ministro Martín Guzmán iniciará hoy, junto a Daniel Marx y otros negociadores, el camino para encontrar una forma amigable de postergación de pagos. El viernes hubo dos grandes novedades en esta línea: por un lado se postergó el pagó de Letras del Tesoro por US$ 9.000 millones, por lo que la agencia Fitch declaró a la Argentina en default selectivo.

 

Pero al mismo tiempo, también el viernes, hubo otras dos movidas. Por un lado se colocó una Letra del Tesoro en el Banco Central, tomando US$ 4.513 millones de las reservas, con la intención de mostrar que el país está dispuesto a pagar la deuda, y que queden asegurados los pagos hasta marzo. Y, en la misma línea, Economía una letra del Tesoro en pesos: recibió 184 órdenes de compra y pagó una tasa del 44,76% anual por $ 18.846 millones que
vencerán el 22 de junio de 2020.

 

Esas dos movidas, más todo el paquete de ajuste, hicieron que la mala nota de Fitch no se sintiera, por lo que hubo una fuerte suba en el precio de los bonos argentinos, la cotización de las acciones también estuvo para arriba, el valor del dólar no siguió escalando, las tasas de interés bajaron otro poco y, lo sorprendente en un día con tirón de orejas de una calificadora, el riesgo país bajó a 1.909 puntos básicos, muy por debajo de las alturas de 2.533 puntos que hubo en la apertura de setiembre, poco después de que el mercado asimilara el resultado de las PASO.

 

En el balance de la semana pasada, Argentina sufrió un temblor cambiario. El dólar blue subió 12,4%, mientras que en el exterior el dólar subió 2,5% contra la libra, 0,4% contra el euro y 0,3% contra el yuan, pero no cambió contra el yen y bajó 0,1% medido contra el peso argentino oficial, el franco suizo y el real brasileño y cayó 1% en Chile, que sigue rebotando de la crisis de hace unas semanas.

 

Con eso, en diciembre el dólar blue sube 8,3%, el oficial avanza 0,1%, pero luego el billete norteamericano (con el impeachment a a Trump en el medio) bajó contra el resto de las monedas: no cambia contra el yen, pero cede 0,3% contra el yuan, achica 0,6% contra el euro y la libra, y cae 1,7% contra el franco suizo, cede 2,9% contra el real y se desploma 5,9% contra el peso chileno.

 

En base a estas variaciones, el resultado de los títulos argentinos muestra una cosa si se los mide contra el dólar oficial (teórico) y algo completamente diferente si se los mide contra el blue. En la semana, la Bolsa de Buenos Aires en pesos subió 5%, pero medida en dólares blue cayó 6%. En el medio, la Bolsa de San Pablo subió 2,3%, el Nasdaq de Nueva York mejoró 2,2%, el Dow subió 1,1%, la Bolsa de México avanzó 0,6% y Frankfurt se sostuvo 0,3%, en tanto que Tokio bajó 0,9% y la Bolsa de Santiago achicó 3%.

 

Pero atención que en medio de toda esta crisis, si se mide lo que va de diciembre, la Bolsa local no entrega un resultado nada malo, ni en pesos ni en dólares. En diciembre el Merval en pesos y en dólar oficial sube 12%, San Pablo gana 6,4%, Santiago de Chile mejora 4,3%, México avanza 3,9%, el Merval en dólar blue sube un nada despreciable 3,4%, el Nasdaq tiene un alza del 3%, Tokio gana 2,2%, el Dow Jones ,4% y Frankfurt quedó a la cola con un módico 0,6%.

 

Por supuesto, la selectividad es total. En lo que va de este mes, Bodegas Esmeralda pegó un salto de más de 100% y hay subas de entre 20%y 50% en papeles como Morixe, Banco Hipotecario, Domec, Grimoldi, Banco Francés, Grupo Valores, Ledesma, Banco Macro, Mirgor, Ferrum, Central Puerto, Irsa, Carboclor y Havanna.

 

Y lo que más esperanza provoca es lo que está ocurriendo con los bonos. En promedio, suben 12% en diciembre, con un salto del 9,3% la semana pasada. En lo que va de diciembre hay papeles que directamente resucitaron: hay subas del 20% al 50% en los bonos AA22, A2M2, TC21, PR15, AF20, TC20, PBY22, TO21, TVPP, DIA0, DICA, AO20 y AA37.

 

La suba se produce porque se espera una renegociación consensuada. De ahí que el bono AY24, el más negociado por lejos de todo el espectro, acumula un aumento del 18% en lo que va de este mes. A partir de hoy, con Martín Guzmán avanzando con el Fondo Monetario y con los fondos de inversión privados iremos viendo si este fuerte repunte es un aumento de patas cortas o una recuperación que se supone sostenida.

 

Entre los especialistas había cierto pesimismo. Ocurre que el ajuste que se presentó hasta ahora es más de lo mismo. Recae sobre los privados y no hay recorte en el gasto público. El Presidente anunció que extiende las extraordinarias para avanzar con los privilegiados de siempre. Pero para eso se necesitan dos tercios y que la Justicia no trabe todo. Ya pasó con Menem y en otras ocasiones. Se intentó y no se pudo. Veremos si la experiencia de Fernández esta vez consigue algo diferente.

 

Según el experto en impuestos César Litvin, lo votado hasta ahora es más transferencia de los privados al sector público. Se aumenta más la presión impositiva y no se crea un campo propicio para que haya negocios y que la economía privada se expanda. “El sistema tributario debe ser una herramienta al servicio de la actividad económica, que motive conductas, que incentive la producción, que genere empleo y consumo. Y este es un plan para recaudar, no se incentiva la producción bajando impuestos para que sea negocio hacer negocios”.

 

El Estado no ajusta. Fernández acaba de aumentar la cantidad de ministerios a 21. Francia tiene 9. En términos proporcionales, la Argentina tiene tres veces más empleados públicos que los países desarrollados. Varios economistas, como Ricardo López Murphy denuncian que hay políticos que tienen 30 familiares trabajando para el Estado: las familias colgadas del gasto público viven bien, el resto se sumerge en la pobreza cada vez más. Veremos si lo que impulsa Fernández en extraordinarias logra algo diferente.

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