El mercado espera conocer la letra chica de las medidas

16 de diciembre, 2019

Finanzas - bonos dudas mejoras dólar rueda precios Merval bolsa mercado

Por Luis Varela 

 

Los tiempos se van acelerando y los mercados empiezan a actuar en consecuencia. La semana pasada ocurrieron tres acontecimientos de importancia para las inversiones, dos externos y uno interno: avanzó otra etapa el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, ganó la posición de Boris Johnson y el Brexit ocurrirá el 31 de enero, y Alberto Fernández asumió la Presidencia y desplegó una batería de medidas que levantarán mucha polvareda.

 

Los dos acontecimientos externos modificaron por completo la dirección internacional del dólar. En el balance de la semana el dólar subió 0,8% en Japón contra el yen (que pierde ventaja si chinos y norteamericanos dejan de pelearse), pero el billete verde bajó contra el resto de las monedas: retrocedió 0,5% contra el euro, 0,6% contra el franco suizo, 0,7% contra el yuan, 0,8% contra el rea, 1,2% contra el chileno y nada menos que 1,5% contra la libra esterlina, que se convierte en la mejor moneda de este año.

 

Y a nivel interno, el mercado local tuvo una evolución partida en dos. Sucedió una cosa entre el lunes y el viernes al mediodía, y algo completamente diferente en las dos horas finales de la semana financiera. Tal como últimamente, Alberto hizo anuncios al filo del cierre del viernes, como para que el mercado sienta un impacto un par de horas, pero que se asimile sin poder hacer negocios a lo largo de todo un fin de semana en el que las medidas presentadas intentan aplacarse.

 

Hacia las 15 del viernes empezó a conocerse que Alberto vuelve al ruedo con exactamente la misma música que planteó Néstor Kirchner durante su gobierno de 2003-2007. Le pone freno a algunos precios, duplica el costo para poder despedir, sube impuestos y coloca un dólar turista, con un sobrecosto del 30% para los que tienen planeadas sus vacaciones en el exterior.

 

Con todo eso, punta contra punta, la primera semana con Alberto Fernández en el poder encontró al valor del dólar completamente bajo control. El dólar oficial subió 13 centavos, de $ 62,94 a $ 63,07, el dólar blue bajó $ 4,25, de $ 71 a $ 66,76, y el contado con liquidación bajó $ 2,59, de $ 76,66 a $ 74,07.

 

En la semana, además, el flamante titular del Banco Central reunió un equipo de expertos para resolver cómo y cuándo se baja la tasa de las Leliq, que hoy están en el 63% anual. Según el último dato de inflación de noviembre, la variación de los precios en los últimos doce meses está en el 52% anual y hacia allí se buscará una convergencia para las letras de liquidez. Pero las tasas de los plazos fijos ya se siguen enfriando: el último viernes de Macri los bancos pagaron 43% anual por plata chica y 46% anual por plata grande y el primer viernes de Fernández la cota fue 41% y 43%, respectivamente.

 

Alentados por la expectativa de que haya una renegociación de la deuda acordada con los acreedores, a los bonos argentinos les fue muy bien en la semana. En promedio anotaron una suba de nada menos que el 5%, logrando el mejor precio de los últimos cien días, con un salto semanal del 10% al 15% para bonos como TC21, TC20, PUM21, DIA0, A2E2 y DICP.

 

Y la Bolsa de Buenos Aires también tuvo lo suyo. En general el clima bursátil global fue bueno por el acercamiento entre Trump y Xi Jinping (veremos si esto avanza en serio, o es más de lo mismo), pero en la semana la Bolsa de México saltó 5,5%, la de Chile mejoró 3,4%, Tokio avanzó 2,9%, Madrid, 1,9%, San Pablo 1,3% y Frankfurt 0,9%. En el fondo de la tabla quedó una Bolsa de Nueva York que ya está gastada de los “sí pero no” de Trump, por eso el Nasdaq subió 0,9% y el Dow Jones avanzó apenas 0,4%.

 

Y el análisis de la Bolsa de Buenos Aires merece un capítulo especial. El volumen operado subió (se duplicó desde el pozo poselectoral) pero el índice Merval medido en pesos acumuló en la semana un alza de apenas 0,6% y 0,3% si es medida en dólar oficial, pero con un salto del 7% si se mide en dólar blue. Y con algunos papeles que hicieron abrir los ojos: Bodegas Esmeralda, por ejemplo, tuvo una suba semanal del 119%, Domec subió 35%, Grimoldi 27%, Banco Francés 25% y Grupo Valores 22%, con alza del 16% para Consultatio, Irsa, Morixe y Mirgor, espectacular.

 

Todas estas lecturas, ciertamente positivas, se asentaron desde que Alberto Fernández asumió en el Congreso el martes, hasta el viernes a las 15. Con esa foto los principales analistas dijeron sentirse bastante bien con las medidas planteadas. Por supuesto, todos dijeron al unísono que habrá que ver cual es la letra chica de las leyes de emergencia que Alberto quiere que se traten en sesiones extraordinarias del Congreso.

 

Economistas de diferentes pensamientos dijeron más a o menos lo mismo: como ocurrió con Alfonso Prat-Gay en el arranque de Macri, no se ven señales de recorte de gasto público y sí más presión a diferentes sectores creadores de riqueza. Con esto se logrará un espacio de tranquilidad que puede durar unos meses, pero con estas decisiones no se terminará induciendo a las familias para que formen nuevas empresas grandes y pymes, y que con eso se logre un crecimiento económico que nos saque de la recesión que sufrimos desde 2011.

 

Por eso, la potente mejora que estuvo mostrando el mercado local desde que Macri dejó el Poder Ejecutivo empezó a diluirse. El dólar libre, por ejemplo, por el resultado de las PASO, había saltado 40%, de $ 45 a $ 63. Con la elección presidencial saltó otro 19%, de $ 63 a $ 75. Cuando Alberto planteó un gabinete moderado, con un ministro afirmando que no se puede emitir, el blue bajó 13% de $ 75 a $ 65. Pero en las dos últimas horas del viernes, al conocerse el congelamiento de precios, el dólar turista, la doble indemnización para despedir y más impuestos, el billete volvió a subir casi 3%, hasta $ 66,75, con el contado con liquidación otra vez arriba de $ 74.

 

Y las acciones y los bonos hicieron un camino similar. El índice Merval había terminado el viernes anterior a 36.561 puntos, llegaba a 37.325 puntos a media rueda del viernes. Pero cuando se supo que la receta vuelve a ser más de lo mismo, terminó el día a 36.614 unidades, con una baja del 2% contra la cumbre del día. Y a los bonos les pasó lo mismo, con el riesgo país dándose vuelta: había cedido hasta 1.996 puntos a media rueda, para terminar el día enarbolándose de nuevo hasta 2.114 unidades.

 

¿Qué puede pasar de aquí en más? Las próximas horas serán decisivas. Con las novedades conocidas hasta ahora no se genera un tablero en el que a nadie se le va a ocurrir crear una empresa para buscar crecimiento por esa vía. La letra chica de las leyes de emergencia dirán qué hay por delante. En algún momento se sabrá qué pasará con la deuda, si hay quita, cuánto se esperará para cobrar intereses, pero eso en realidad no importa demasiado, porque es plata pasada. Si Fernández no da señales de recorte del gasto, para armar una economía que pueda crecer, el mercado seguirá sintiendo, tal como pasó con Macri, que esto es más de lo mismo, y la inversión productiva seguirá orientándose hacia otras latitudes.

 

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La meta informal de Pesce: un dígito de inflación para fines de 2021

 

El nuevo presidente del BCRA, Miguel Angel Pesce, afirmó que el objetivo es bajar la inflación a un dígito para finales de 2021 y destacó la importancia de alcanzar superávit comercial y fiscal y acumular reservas “como instrumentos de consolidación macroeconómica”. Ante Perfil, dijo: “Podemos pensar en una inflación de un dígito para finales de 2021”, afirmó. Consultado sobre los adelantos transitorios que el BCRA podría entregarle al Tesoro a lo largo de 2020, dijo que “serán los necesarios para el desempeño del Estado, que se concentrará también en mejorar los niveles de ingreso de la base de la pirámide, lo que alude a aumentos en jubilaciones, la asignación universal por hijo, al proyecto de una tarjeta alimentaria para los sectores más desprotegidos”. La “meta” de Pesce parece poco realista en el contexto actual de una inflación de más de 50% interanual.