¿Un CriptoPeso para Argentina?

22 de noviembre, 2019

criptomoneda argentina

 Por Gonzalo Martínez Mosquera (h) Embajador de Algorand en Argentina

 

Como expliqué en otra nota, desde mi punto de vista, Argentina no podrá conseguir estabilizar su moneda debido, entre otras razones, a la baja demanda que la misma tiene como instrumento de ahorro.

 

Existe un sector que propone como solución la dolarización, donde se usaría el dólar para todas las transacciones y como unidad de cuenta (como actualmente hace Ecuador). El problema de esto es que ante la presencia de precios inflexibles a la baja, Argentina podría encontrarse en situaciones de falta de liquidez y competitividad como pasó durante la Convertibilidad, lo cual a su vez genera situaciones de alta desocupación de factores.

 

Una opción adicional surge en el mundo de las criptomonedas. La misma fue descrita brevemente a fines de 2016 por George Danezis y Sarah Meiklejohn en su paper “Central Bank Cryptocurrencies” donde promovieron la emisión de la “RS Coin”. La idea propuesta sería tener una criptomoneda nacional en donde un banco central pudiera definir la velocidad de emisión de la misma y las transacciones se registraran en una blockchain.

 

¿Por qué una criptomoneda?

Un criptomoneda permitiría que la validación de transacciones sea realizada por validadores independientes del banco central que emitiese la moneda. Esta característica es fundamental para que el usuario pueda confiar en el sistema y que no exista una autoridad que pueda perjudicar a unos usuarios frente a otros (o que use la emisión monetaria para financiarse). De esa manera se aprovecha la principal cualidad que ofrecen las criptomonedas, que es la descentralización.

 

¿Por qué es necesario un banco central?

En el caso del Bitcoin, la oferta está preseteada en el código y, por lo tanto, no existe forma de ajustarla a la demanda. Es por esta razón que observamos (y seguiremos observando) volatilidad en su precio, como pasa con el oro. Si bien una oferta limitada puede ser atractiva como reserva segura de valor, no es conveniente como dinero transaccional y mucho menos como unidad de cuenta.

 

Las ventajas con respecto al esquema actual son diversas.

 

Desaparece el impuesto inflacionario.

La emisión de moneda puede hacerse en forma proporcional a la tenencia de cada usuario. De esta manera, cada vez que el banco central (BC) decidiera aumentar la base monetaria no perjudicaría a ningún usuario de la misma. Esto implica que el gobierno pierde el incentivo a generar inflación dado que todo lo que el usuario podría perder en poder adquisitivo por la inflación, lo recuperaría vía una mayor cantidad de moneda. Para asegurar que la distribución equitativa no pueda ser modificada por la autoridad central, la misma estaría codificada en el “Smart Contract” de creación de la moneda y, por lo tanto, no podría ser modificada por la autoridad central.

 

Puede existir la emisión negativa.

En caso de que la inflación fuera más alta a la deseada, sería conveniente que existiera emisión negativa o lo que en el ecosistema cripto se denomina “burn tokens”. De esa manera, el BC podría definir la desaparición de moneda generando una suba en el valor de la misma, lo cual disminuiría la inflación. Esta desaparición también se haría en forma proporcional, como mencioné para el caso de la emisión. Probablemente, esa posibilidad podría ser difícil de implementar por razones políticas. En ese caso podría definirse un target de inflación (digamos 5% anual) y, en caso de que la inflación superase ese número, podría frenarse la emisión hasta que la misma volviera al target deseado.

 

Política monetaria directa.

Una ventaja de las monedas digitales emitidas por bancos centrales (central bank digital currencies, en inglés) es la posibilidad de que los usuarios tengan su propia cuenta bancaria en el BC sin la necesidad de intermediarios. Esto podría mejorar sensiblemente la efectividad de la política monetaria. En el caso de la propuesta mencionada, las cuentas “bancarias” no existirán en el registro del banco central sino en una blockchain (tecnología detrás de las criptomonedas) manteniendo de todas formas la efectividad de la política monetaria mencionada.

 

Tipo de cambio flexible.

Quizás la ventaja más obvia con relación a la posibilidad de una dolarización sea la posibilidad de conservar una moneda nacional, lo cual permitiría mantener un tipo de cambio flexible frente a otras monedas que amortiguara las situaciones de falta de liquidez y competitividad mencionada anteriormente. Esto evitaría caer en situaciones de alta desocupación como las que Argentina tuvo durante la Convertibilidad.

 

Inversión extranjera directa.

Una de las características más interesantes de las criptomonedas es la posibilidad de transmitir valor internacionalmente sin intermediarios. En una situación en la que Argentina se encuentra al borde del default y con los mercados internacionales de crédito tradicionales cerrados, la posibilidad de que capitales extranjeros puedan invertir de manera directa en proyectos privados puede ser una fuente de financiamiento que se podría aprovechar.

 

Plataforma sugerida: Algorand

Dentro del mundo de las criptomonedas, las dos plataformas más grandes (por lejos) son Bitcoin y Ethereum. En ambos casos, la tecnología que las soporta se llama “Proof Of Work”. Sin entrar mucho en detalles técnicos, lo importante es entender que para lograr seguridad y descentralización en la generación de transacciones del “Proof Of Work” se requiere tiempo y un alto consumo de energía.

 

Estas características las hacen lentas y no escalables y, por lo tanto, no podrían ser usadas como base para una moneda nacional.

 

Existe otra tecnología llamada “Proof Of Stake”. En la misma, la idea es que quien valide las transacciones tenga bloqueados una cierta cantidad de activos que perdería en caso de mal comportamiento. Esta tecnología gana en velocidad y costo, lo cual la haría aplicable. De hecho, el proyecto Libra de Facebook utilizará este tipo de validación. El problema con este enfoque, sin embargo, es que se pierde seguridad. Pensemos que en caso de que la cantidad de dinero fuera lo suficientemente grande podría significar que aquellos activos bloqueados se volvieran irrelevantes vs lo que podría ganar con un mal comportamiento.

 

Un tercer enfoque que me parece el más apropiado para este tipo de proyectos es el denominado “Pure Proof of Stake” que fue lanzado en junio de 2019 por el ganador del premio Turing, Silvio Micali y su equipo. Esa nueva criptomoneda, llamada Algorand, utiliza un sistema muy novedoso que utiliza un sorteo criptográfico para seleccionar a los validadores de transacciones, lo que permite mantener la seguridad y descentralización requerida en un sistema blockchain y, a la vez, ganar la escalabilidad, bajo costo y velocidad requeridas por un sistema de pagos nacional.

 

Justamente, en octubre pasado, Micali anunció el lanzamiento de “Algorand Smart contracts en Layer 1”. Sin querer entrar demasiado en detalles técnicos, esto incluye la posibilidad de emitir “new currency” (nueva moneda) y “shares in an asset or a corporation” (acciones en un activo o compañía) sin la necesidad de requerir de smart contracts. Este desarrollo es ideal para este proyecto.

 

En el caso del paper de RS Coin mencionado anteriormente, los autores hablan de mineros y explican un formato de validación de transacciones sumamente complicado que implica una gran dificultad para su aplicabilidad real. Gracias a la plataforma de Algorand desaparecen esas trabas generando la posibilidad de emitir una moneda nacional sobre blockchain.

 

Argentina se encuentra en serio riesgo de perder nuevamente un signo monetario. La opción que surge con mayor fuerza es el de la dolarización y hoy la mayoría de los ahorros de los argentinos se encuentran denominados en esa moneda. Esa situación está lejos de ser la ideal y podría generar una gran desocupación. La tecnología blockchain genera una oportunidad de mantener una moneda nacional que sea confiable para sus usuarios y que se ajuste a las necesidades de liquidez y competitividad.

 

Mientras en el mundo las monedas digitales emitidas por bancos centrales son cada vez una realidad más cercana, Argentina podría avanzar y ser pionera en la materia.