Salvia proyectó números alarmantes de pobreza

18 de octubre, 2019

Mar del Plata.– La pobreza fue un eje central del segundo día del 55º Coloquio de IDEA. En el Hotel Sheraton de Mar del Plata ayer se escucharon cifras alarmantes que pintaron de forma elocuente la situación de la población más vulnerable del país. Y esos números fueron más allá del 35,4% en el que se clavó el índice de pobreza que mide el Indec (para el primer semestre del año), porque Agustín Salvia, responsable del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), planteó que ese número ya está alrededor de dos puntos porcentuales arriba. Se trata de un problema de fondo, estructural, en el que el punto a resolver es la incapacidad para generar desarrollo, según planteó el académico.

 

“Para el cuarto trimestre, la pobreza está en no menos de 37%”, dijo Salvia ayer, al disertar de un panel titulado “Generando empleo inclusivo ganamos todos”, que moderó la directora de Protección Social del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Desarrollo (Cippec), Gala Díaz Langou, y del que participó, entre otros, el exalcalde de Medellín, Sergio Fajardo.

 

La exposición de Salvia fue vertiginosa. En diez minutos, aportó una larga batería de cifras que dejaron en claro la magnitud estructural del problema. También esbozó algunos caminos para mejorar el escenario. Uno tras otro, se fueron acumulando los datos que marcaron que 14.000.000 de personas son pobres, que 3.600.000 son indigentes y que 1.300.000 “están experimentando hambre”, entre otros números.

 

“Lo grave no es sólo la tasa de pobreza, sino la pobreza estructural”, dijo el director del observatorio de la UCA, entidad que durante el kirchnerismo ganó protagonismo con sus mediciones de pobreza cuando el Indec intervenido las discontinuó.

 

“Necesitamos crecer para salir de la pobreza, la economía no genera los empleos necesarios”, advirtió Salvia. Planteó que, para bajar notablemente la indigencia, se necesitaría una inversión de 0,3% del PIB y, para que lo mismo ocurra con la pobreza, ese gasto sería del 3%. “Dar un programa social de $6.000 o $.7000 por familia representa el 0,3% del PIB, y bajaría la indigencia a 1,5 o 2%”, afirmó Salvia. “Crear un empleo por familia para cuatro millones de hogares implicaría el 3% del PIB”, aseveró cuando se refirió a un paliativo para la pobreza.

 

 

Además de los líderes de empresas que conforman el foro, entre el público que escuchó a Salvia se pudo ver al presidente de la Cámara Nacional Electoral, Alberto Dalla Vía; el sindicalista judicial Julio Piumato y el candidato a diputado Marco Lavagna (su padre había hablado ante el coloquio más temprano). En la lluviosa jornada de ayer también dieron el presente en IDEA el secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, Adrián Pérez, y la líder del gremio de actores, Alejandra Darín, que presenciaron un foro sobre transparencia encabezado por Delia Ferreira Rubio, presidenta de Transparencia Internacional.

 

“La enfermedad no es la pobreza, es nuestra incapacidad de generar desarrollo”, cerró Salvia su intervención en el coloquio empresarial.

 

Empleo sin prejuicios

 

Después de la participación de Agustín Salvia, el debate sobre la pobreza siguió protagonizando la segunda jornada del coloquio. Sergio Kaufman, presidente de Accenture, propuso un camino para disminuir la pobreza basado en “generar empleo sin prejuicios”.

 

El empresario propuso a sus colegas contratar “gente que vive lejos, mujeres embarazadas (se evita que ella y su hijo entren en la pobreza), mayores de 45 años y exconvictos”. Remarcó
que él comenzó a aplicarlo y que le dio “excelentes resultados”. El ejecutivo tech terminó con una metáfora de Mike Tyson. “Todos tenemos planes hasta que nos pegan la primera trompada en la cara. ¿Seguimos hablando de planes contra la pobreza? Tener 54% de los chicos pobres es una trompada en la cara de todos nosotros. La pregunta es qué vamos a hacer. Las sociedades no se caen al piso con las trompadas, sino que se enfrentan al riesgo de ser sociedades fallidas”, concluyó Kaufman.

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