Posible efecto boomerang ante la suba del impuesto a los Bienes Personales

8 de octubre, 2019

Por Enrique Pizarro

 

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, en los últimos días volvió a referirse a su intención de modificar (hacia el alza) el esquema del impuesto a los Bienes Personales en su eventual Gobierno, lo que en teoría afectaría a las personas que más patrimonio tienen. Sin embargo, especialistas en temas impositivos advierten sobre el impacto negativo de esta medida y coinciden en que impulsaría a los grandes contribuyentes a mudarse de jurisdicción, lo que terminaría produciendo un efecto contrario al buscado.

 

“Más allá de la altísima presión fiscal de nuestro país en los tres niveles de gobierno (Nacional, provincial y municipal), no parece oportuno modificar constantemente las tasas impositivas. Para cualquier inversor, algo más importante que la magnitud de los impuestos que se pagan en un país es la seguridad jurídica. Cuando hay idas y venidas abruptas (como las que hubo con el impuesto sobre los Bienes Personales y con la tributación de la renta financiera) esto no tiene un buen efecto en los mercados”, advirtió ante El Economista Diego Fraga, socio de Rctzz Abogados.

 

“Además, los individuos con grandes patrimonios poseen recursos como para eludir fácilmente este tipo de impuestos (por ejemplo, la relocalización), que finalmente terminan recayendo sobre la clase media, como ocurre en nuestro país”, remarcó el abogado tributarista, y señaló que “hay que tomar con prudencia las declaraciones del candidato presidencial de la oposición y en el contexto electoral en el que fueron emitidas. Todavía no ha dado precisiones respecto de un plan financiero y tributario con el que encararía un eventual gobierno”.

 

Por su parte, Julián Ruiz, Ceo de Ruiz y Asociados, señaló en diálogo con este medio que la medida debe complementarse con otras. “Un incremento de impuestos per se sólo incrementa la carga tributaria, que ya es asfixiante. Debería estar acompañada tal vez de una reducción en el impuesto a las Ganancias. Es decir, que permita descomprimir por algún lado”, señaló el contador público, que coincide en que “si la carga tributaria se vuelve tan pesada, además de confiscatoria, lleva a los contribuyentes a otras jurisdicciones más amigables”.

 

“Esto no resulta menor si se considera que un incremento de alícuotas podría generar una reducción en la recaudación debido al éxodo de los contribuyentes hacia aquellos territorios tributarios, sin infringir normativa alguna”, resaltó Ruiz. “Si bien hoy la alícuota máxima asciende a 0,75%, se pretende realizar un incremento sustancial sobre dicho importe, partiendo de una tasa mucho más alta”, agregó.

 

Por su parte, Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, remarcó que Argentina está en niveles de carga tributaria muy elevados, los cuales no se condicen con lo que se espera recibir del Estado. “Un aumento al impuesto a los Bienes Personales hará que exista subdeclaración de bienes. Difícilmente se pueda aplicar, y en caso de hacerlo podría ser inequitativo porque posiblemente terminen pagando sólo unos pocos que no necesariamente son los que tienen más bienes”, estimó Lorenzo ante El Economista.

 

Para Fraga, “el próximo Gobierno, sea del signo que sea, deberá adoptar decisiones difíciles en materia fiscal, en un contexto de restricción presupuestaria, y para ello deberá generar confianza, con un plan sustentable a mediano plazo, que continúe con la progresiva reducción y eliminación de impuestos distorsivos y que brinde competitividad a los sectores dinámicos de la economía, que son los que pueden aportar divisas”.

 

Recaudación

 

De acuerdo con los datos publicados por la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), hasta el mes pasado la recaudación por Bienes Personales acumuló en lo que va del año un total de $ 18.952.943. Este monto representa apenas un poco más de 0,52% sobre el total de la recaudación que registra el organismo.

 

“Si la intención es aumentar la carga de Bienes Personales, habrá que tener en cuenta que el aporte de este tributo a la recaudación global no es significativo y que en los países donde se debate la reimplantación de este tipo de impuestos patrimoniales se habla de patrimonios de muchos millones de dólares, no como acá, donde el mínimo no imponible es de menos de US$ 35.000”, señaló Fraga.

 

En el caso de Uruguay, por ejemplo, que en los últimos días Fernández ha señalado como referencia para reestructuración de la deuda, no se tributa sobre los bienes radicados en el exterior y el mínimo no imponible es de US$ 112.000 aproximadamente, un monto casi cuatro veces superior que el punto de partida para tributar en Argentina.

 

Esquema actual

 

El esquema actual del impuesto a los Bienes Personales contempla un mínimo no imponible de $ 2.000.000. A partir de ese monto, se debe pagar anualmente una alícuota por el excedente: desde $ 0 hasta $ 3.000.000 de más, el impuesto es de 0,25% sobre el valor de los bienes; hasta $18.000.000 inclusive, el tributo es de $ 7.500 más el 0,50%; de ahí en adelante, el impuesto es de $ 82.500 más el 0,75%.

 

Para el caso particular de los bienes encuadrados como “casa habitación”, es decir, para casas residenciales, el esquema impositivo tiene un piso mayor: desde hace un año, el Senado implementó una modificación al respecto y estableció un mínimo no imponible de $18.000.000 para estas propiedades, a lo que se suma el mínimo no imponible de $ 2.000.000 que aplica como regla general, por lo que finalmente el impuesto abarca para estos bienes a partir de los $ 20.000.000.

 

Este impuesto alcanza no sólo a los bienes físicos, sino que aplica para todo el patrimonio, incluyendo el dinero en efectivo: los montos superiores a $ 2.000.000 depositados en cuentas bancarias están alcanzados por este tributo.

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