Las PASO, otra “encuesta” que fracasó

30 de octubre, 2019

Alberto Fernández paso

Por Juan Radonjic

 

Suele decirse que, cuando no hay competencia por las candidaturas, las PASO se convierten en una especie de gran y onerosa encuesta. El 11 de agosto, Alberto Fernández obtuvo en esa instancia el 49,5% de los votos y Mauricio Macri el 32,9%.

 

Los antecedentes electorales permitían suponer que Fernández aumentaría esa diferencia de 16,6 puntos y era, además, lo que anticipaban las encuestas. Pero ocurrió todo lo contrario. Fernández redujo su porcentaje de votantes a 48,1% y Macri lo incrementó a 40,3%. La diferencia no sólo no se amplió sino que se redujo a la mitad y mientras Fernández sumó sólo 268.000 votos, Macri incrementó su cuenta en 2.349.000. De esa manera, el resultado de las generales terminó siendo tan sorpresivo como el de las primarias.

 

¿Cómo explicarlo? Por cierto no por la mejora de la economía ya que todos los indicadores se siguieron deteriorando entre agosto y octubre. El cambio de la estrategia de campaña de Macri – menos redes, más contacto con la gente y actos masivos- pudo haber tenido alguna influencia, pero parece insuficiente para explicar un incremento de votos de esa magnitud.

 

Es cierto, que como siempre ocurre, y es algo que demuestra la distinta jerarquía que algunos ciudadanos le otorgan a esas instancias electorales, en las generales hubo 1.331.000 votos más que en las primarias. Pero no es razonable suponer que todos fueron para Macri aunque es probable que lo haya hecho una gran pare de ellos.

 

Una explicación posible es que muchos votantes empezaron utilizar la PASO, que ya se vienen realizando desde hace cinco elecciones, no como una oportunidad para marcar sus preferencias definitivas sino como una herramienta que puede cumplir distintas funciones. Y por eso, no fue una “encuesta” confiable, y curiosamente, el resultado de las generales – 8 puntos de ventaja para Fernández- se asemejó bastante al que muchos vaticinaban para las primarias.

 

En esa línea, muchos votantes utilizaron las PASO para mostrar su descontento con Macri por la situación económica pero a la hora de la elección definitiva, en lo que efectivamente se convirtió la primera vuelta, lo prefirieron antes que el retorno del peronismo. Ese pudo haber sido el comportamiento de muchos de los que entre agosto y octubre abandonaron a Roberto Lavagna (-481.000), José Luis Espert (-167.000), Gómez Centurión (- 227.000) y hasta a Del Caño (-162.000). A su vez, los votos en blanco fueron 482.000 menos que en las primarias, anticipándose a que quizás no tendrían otra oportunidad para expresar sus preferencias. La inevitable polarización también fue clave, pero fue asimétrica ya que Macri creció mucho más que Fernández.

 

Un sector del electorado discierne claramente entre las primarias y las elecciones generales. Y eso puede ayudar a explicar el inesperado resultado del 27 de octubre.

 

De la misma manera que se distingue entre elecciones nacionales y provinciales. El mejor ejemplo es Córdoba. En las elecciones para gobernador, los candidatos que se referenciaban en el oficialismo nacional tuvieron un muy mal desempeño y Juan Schiaretti arrasó. En su discurso durante el festejo por el triunfo, el gobernador reelecto advirtió que había sido una elección provincial y que los cordobeses podrían votar al candidato de un partido en esa instancia y hacerlo por el de otro cuando llegase el turno de elegir presidente. Dicho y hecho.

 

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