Las cerezas pueden ser una nueva Vaca Muerta

10 de octubre, 2019

“Las cerezas pueden significar para la Patagonia el equivalente a lo que la soja es para la Pampa Húmeda o el limón y la caña de azúcar para el noroeste argentino”, dice Adolfo Storni, presidente de Extraberries SA, productor de cerezas en Chimpay (Río Negro) y Colonia Sarmiento (Chubut).

 

Storni, en una columna publicada en el diario Río Negro, va por más. “Tenemos la oportunidad de convertir la actividad en una segunda Vaca Muerta, por la magnitud de inversiones, empleo y exportaciones que puede generar su producción”, señala.

 

Sólo el Valle de Río Negro y Neuquén tienen la capacidad de producir en forma inmediata 10.000 hectáreas, y también es viable en Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén y Mendoza y podría extenderse a La Pampa, Buenos Aires y algunas del norte cuyano.

 

“Para que este potencial se materialice, es necesario que se afiancen los lazos con el mundo. Hoy el principal mercado es el chino; el asesoramiento técnico viene de Chile y la tecnología de empaque de Europa, Australia y Nueva Zelanda”, dice Storni y enfatiza el interés que suscitó la Segunda Jornada Nacional de Cerezas, realizada día atrás.

 

Un limitante, además de la falta de financiamiento y políticas públicas activas que fomenten la actividad, es la carencia de material genético, “hoy ausente para una expansión de esa magnitud”, dice Storni.

 

“Chile , con exportaciones de US$ 1.200 millones, más de 40.000 hectáreas en producción y cientos de productores, tiene limitaciones para seguir creciendo. Falta de tierras, agua y mano de obra, y lista de espera de dos años para comprar nuevas plantas. Productores trasandinos están explorando Argentina. Este año podríamos haber tenido las primeras inversiones chilenas si no fuera por nuestra persistente inestabilidad política y económica”, agrega Storni y también pide mirar hacia el extremo Oriente. “Solo una cultura milenaria como la china tiene la paciencia y la visión de largo plazo como para comenzar a idear asociaciones e inversiones en este contexto para asegurar la oferta de su insaciable demanda de cerezas”, agrega.

 

“El próximo Gobierno, del color político que sea, desde el sector se le solicita estabilidad macroeconómica, previsibilidad, acuerdos de librecomercio, impuestos y tasas de interés similares a la de los países vecinos y leyes laborales proempleo. Además de un mayor énfasis en el papel de la investigación de parte de las instituciones públicas (INTA) en el complejo genético compuesto por porta injertos y variedades comerciales sean o no de uso público”, pide Storni.

 

La oportunidad, vuelve a insistir, está presente. “Sólo Argentina hoy ofrece a la producción de cerezas lo que no abunda en Chile, Sudáfrica, Perú, Australia y Nueva Zelanda: tierra, agua, horas de frío, mano de obra, cultura productiva frutera y, por sobre todo, empresarios que siguen apostando”, remata.

 

“Lo que tenemos –y podemos– hacer para multiplicar nuestras exportaciones. China es el mercado más grande y nosotros podemos ser los mayores productores!! No perdamos más el tiempo!!”, dijo, enfático, el embajador de Argentina ante China, Diego Guelar, vía Twitter ante la nota de Sturla.

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