La crisis en Chile continúa y los efectos llegan a Argentina

22 de octubre, 2019

Las protestas violentas que se iniciaron la semana pasada en Chile, impulsadas por la iniciativa del gobierno de Sebastián Piñera de aumentar la tarifa del pasaje del metro de Santiago, cruzaron la Cordillera de los Andes y llegaron a Argentina. Ayer, frente al consulado de Chile en Buenos Aires, a pocos metros de la Plaza de Mayo, se congregó un grupo de manifestantes y se registraron disturbios.

 

La manifestación convocó a partidos de izquierda y residentes chilenos en Argentina, quienes protestaron contra el toque de queda, el estado de emergencia y la represión policial y militar que se vive en Chile. En el país vecino ya se registran al menos once muertos, además de cientos de heridos, más de 2.000 detenidos en todo el país y saqueos en más de cien comercios y supermercados.

 

La protesta en el centro porteño comenzó cerca de las 17:00 de manera pacífica, pero un rato después un grupo de manifestantes se enfrentó contra con la policía y agredió a periodistas que cubrían el acto. Según fuentes de la Policía de la Ciudad, fueron detenidas nueve personas. Además, las manifestaciones generaron ayer el bloqueo del paso fronterizo que comunica a la ciudad chilena de Osorno con argentina de Villa La Angostura, en la provincia de Neuquén, según consignaron medios de prensa de la zona.

 

En tanto, la jornada de protestas en ciudades chilenas continuó ayer, violencia mediante. Anoche, tuvieron el tercer toque de queda consecutivo (entre las 20:00 y las 6:00), con el cual el gobierno de Piñera busca restablecer el orden en las calles. No obstante, la medida no ha estado siendo del todo acatada: miles de manifestantes han salido durante las últimas noches a seguir con las protestas, lo cual se repitió anoche.

 

Proyecto de Ley

 

La medida de Piñera quedó sin efecto. El Congreso Nacional de Chile trató ayer el tema y, dada la contingencia, decidió frenar la normativa. “La iniciativa entrará en vigencia a la brevedad”, comunicó el gobierno trasandino desde las redes sociales.

 

Sin embargo, el legislador Ricardo Lagos advirtió que el congelamiento de la tarifa no mejorará la situación. “este proyecto no va a cambiar nada lo que está pasando en las calles porque hay que hacerse cargo de la seguridad y la angustia de los vecinos. Eso no es obstáculo para ver lo otro: hay que hacer un cambio respecto a cómo vemos Chile”, dijo Lagos durante la sesión en la Cámara Alta.

Voces oficiales

 

Minutos después del inicio del toque de queda de anoche y de nuevas escenas de represión, Piñera habló frente al país. Durante su discurso, ratificó su decisión de imponer un estado de emergencia y militarizar las calles, y anunció que hoy se reunirá con todos los partidos políticos para “avanzar hacia acuerdos”.

 

“La violencia no puede ni va a prevalecer en Chile”, afirmó el mandatario, que explicó que las “medidas de emergencia” que impuso sobre varias ciudades y regiones del país y que produjeron una fuerte represión en las calles no son “contra los ciudadanos, sino contra pequeños grupos de delincuentes que con tanta violencia y maldad destruye propiedades y sueños”.

 

“Queremos reparar, no sólo el daño físico, sino también el daño moral. Tenemos que avanzar con mayor ritmo en el diálogo cívico, los acuerdos y colaboración”, aseguró. “Sé que a veces he hablado duro contra esta violencia y delincuencia. Compréndanme, compatriotas, lo hago porque me indigna ver el daño y el dolor que esta violencia provoca”, concluyó el Presidente chileno.

 

La ex presidenta chilena y actual alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, pidió ayer un diálogo entre el gobierno de Piñera y los sectores sociales en protesta, y exigió que se realicen investigaciones “independientes, imparciales y transparentes” todos los actos que han provocado lesiones y muerte, tanto por parte de las autoridades como de los manifestantes.

 

“Exhorto al Gobierno a que trabaje con todos los sectores de la sociedad hacia soluciones que contribuyan a calmar la situación e intentar abordar los agravios de la población en interés de la Nación”, expresó Bachelet, que pidió que las manifestaciones de protesta se desarrollen en forma pacífica.

 

“El uso de una retórica inflamatoria sólo servirá para agravar aún más la situación, y se corre el riesgo de generar miedo en la población”, añadió Bachelet, en un aparente alusión a Piñera, que días atrás, al iniciar las protestas, afirmó que su Gobierno está “en guerra contra un enemigo poderoso e implacable”.

 

Por su parte, el presidente brasileño Jair Bolsonaro expresó su preocupación por las protestas contra el gobierno de Chile y lanzó una serie de ataques contra la izquierda en la región sudamericana. “Estamos preocupados por todo lo que suceda en América del Sur”, afirmó ayer Bolsonaro al hablar de la crisis de Chile, país al que puso como ejemplo de reformas económicas en su gestión.

 

El asesor especial en asuntos externos de Bolsonaro, Filipe Martins, escribió en las redes sociales: “Los recientes movimientos de desestabilización de países sudamericanos no son espontáneos ni aislados, sino una ramificación de la estrategia definida por la dictadura cubana, por la venezolana y la red de solidaridad que la sustenta”.

 

Qué ocurre

 

Las protestas van más allá del aumento del boleto del metro. Pese a que Piñera anunció el sábado la suspensión de la suba de la tarifa, previa aprobación de un proyecto de ley, las protestas continuaron, crecieron y se profundizaron. Desde el otro lado de la Cordillera explican que esta medida fue sólo el disparador: el reclamo acumula una serie de argumentos y expone el descontento de una parte de la sociedad chilena.

 

“Aún para el más negador debe ser difícil ignorar las desigualdades obscenas; la crisis de la salud pública; las catástrofes ambientales que siempre envenenan más a los más pobres, la hiperconcentración de la riqueza, la segmentación insultante de la educación; el clasismo”, afirma en una columna titulada “El Santiagazo” Elisabet Gerber, comunicadora argentina residente en Chile.

 

“En Argentina, las marchas de cientos de miles suelen ser pacíficas y ustedes -habitantes del suelo patrio- no lo registran casi, porque están acostumbrados. Salvo tendencias recientes sesgadas por la impronta (Patricia) Bullrich, las cosas se llevan a cabo en buenos términos. En Chile, todas las manifestaciones masivas terminan en palazos y gases”, asegura Gerber.

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