Fly Fishing: estar solo, pero sin soledad  

15 de octubre, 2019

Por Andreina Talin

 

Dice el Testamento de un Pescador: “Pesco porque me gusta pescar, porque disfruto de los lugares invariablemente lindos, donde se encuentran truchas y porque sospecho que puedo encontrar la soledad sin sentirme solo…”.

 

El silencioso lanzamiento de una mosca bien elegida en un lago o en un río patagónico, vadear el agua fría, contemplar la quietud de las montañas, buscar un pique de una marrón o una arco iris y aprender “la lectura del agua” junto a grandes guías y pescadores, como Mario Lussich, hacen de la Patagonia una experiencia inolvidable.

 

En el mundo de la pesca con mosca, actividad elegida por los amantes de la naturaleza, nace la aventura y el desafío sin la necesidad de competir sino de sentir.  Sentir ese momento único en el agua, lugar de dónde venimos y nos conectamos.

 

Un pescador iluminado jamás sale perdiendo. Al aire libre la mente descansa y las energías se reponen.

 

Fue Mel Krieger, Embajador del Fly Fishing fallecido en 2008, un pionero. Desde Alaska hasta Tierra del Fuego enseñó a muchos a pescar y respetar la naturaleza. Conocedor y pescador de los ríos más famosos del mundo.

 

En nuestra Patagonia (región elegida en Argentina, según el  Conicet, como el lugar donde mejor se vive) pescó en el Río Correntoso, en el Limay, en el Traful, en el Gallegos, en el Grande y en el Quillén, entre otros.

 

En esos ríos y en primavera, donde las flores con sus colores y perfumes nos deleitan, comienza la temporada de pesca y devolución, porque de esto también se trata.

 

La pesca con mosca es quizás, dentro de los estilos de pesca, la más amigable con el medio ambiente. Es el arte de la seducción. Al capturar y devolver los peces al agua, se puede seguir pescando sin perjudicar las especies.

 

Casa del Lago, Puerto Lussich (Quillén)

 

Todo buen pescador dispone del equipo adecuado para no pasar frío ni calor, protegido del sol, con un chaleco, su caña, sus líneas y las distintas moscas para cada región.

 

Muchas veces acompañado por un guía, conocedor del agua y sus misterios. Un viaje expectante con paciencia durante el día hasta las últimas luces del sol.

 

Imaginaba que sería una atracción mayor para los hombres, pero descubrí que esta pasión no distingue género. Es una actividad para encontrarse consigo mismo aún en compañía.

 

Es un encuentro con la naturaleza muy buscado por turistas de innumerables países y Argentina dispone de muchos destinos accesibles tanto para el principiante como para el experto.

 

Como lo imaginaba el gran novelista Adolfo Bioy Casares en su cuento “Bajo el agua”  del libro “Muñeca Rusa”, el amor también tiene formas de salmónidos en las aguas del Lago Quillén.

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