En septiembre, los depósitos en pesos tuvieron la mayor caída real de este año (5,9%)

4 de octubre, 2019

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En términos reales, los depósitos en pesos del sector privado tuvieron una caída mensual de 5,9% contra el promedio del primer semestre, que fue de 0,7%. Se trata de la mayor caída real en lo que va del año, según destacó LCG en un informe difundido este viernes.

 

Asimismo, los depósitos a plazo cayeron 11% mensual. Las colocaciones mayoristas fueron las más afectadas con una caída de 12,4% real; mientras que las minoristas se recortaron 9,6% en septiembre.

 

Los depósitos a la vista aumentaron 8% en el mes, 1,4% por encima de la inflación estimada.

 

“La inestabilidad post PASO acentuó la salida de depósitos en pesos a partir de una mayor dolarización de portfolios y rescate de los Fondos Comunes de Inversión para cubrir sus respectivas demandas. El desarme se concentró en colocaciones cortas de entre 60-89 días (con una caída de 19,7% mensual real)”, explicaron desde la consultora y añadieron que con la reimposición de las restricciones cambiarias (que imposibilitaron la adquisición de dólares por parte de las empresas) el stock de las colocaciones a plazo vuelve a sumar pesos cautivos.

 

Los depósitos en dólares totalizaron US$ 21.399 millones y se desplomaron 26,3% en septiembre (US$ 8.068 millones). Desde el 9-agosto (último día hábil previo a las PASO) acumulan una baja de 34% (US$ 11.179 millones).

 

“De ese modo, la inestabilidad cambiaria a partir del resultado de las PASO agudizó la corrida contra el peso y la salida de depósitos en dólares. Durante las primeras semanas cayeron a razón de US$ 398 millones por día, pero con la ‘estabilidad’ producida por la reimposición del cepo la salida parece estar mermando su intensidad. En la última semana las colocaciones privadas en dólares cayeron a US$ 51 millones por día”, analizó LCG. “Aún cuando se ha ido frenando la salida de depósitos desde las PASO, ha sido mucho más pronunciada que la de otros episodios de inestabilidad, como la imposición del cepo cambiario en octubre de 2011 o la crisis del Tequila en 1995”, resaltó.

 

 

Préstamos al sector privado

 

En cuanto a los préstamos al sector privado en pesos, cayeron 3% real en julio; (33,6% interanual) y los préstamos al consumo (personales y tarjetas de crédito) se contrajeron 4,7% mensual real (29,5% contra 2018).

 

Fue la mayor caída mensual en términos reales en los últimos años (en abril de 2016 cayó 4,6% m/m real). Los préstamos personales cayeron 6,8% real mensual vs 3,5% mensual real desde principio de año. La financiación con Tarjetas de Crédito cayó 2,6% anual real. El programa Ahora 12/18 y a otras promociones/descuentos que lanzan distintos Bancos podría explicar la menor caída relativa de los créditos vía tarjetas.

 

Los préstamos con garantía real (Hipotecarios y Prendarios) cayeron 6,2% mensual y 37% interanual.

 

Si bien el financiamiento a empresas aumentó 2,2% mensual, esconde una caída del 4,8% mensual real en la línea de descuento de documentos y un aumento de 6,7% real mensual en adelantos. En términos anuales sigue siendo el sector más perjudicado (un desplome de 37,6% año a año).

 

La tasa de morosidad del crédito total al sector privado fue de 4,7% en julio; 0,1 punto porcentual más que en junio y 2,4 contra julio 2018.

 

La cartera irregular en préstamos a las familias asciende a 4,8% del total, 1,3 puntos interanual. La mora en la cuenta de tarjetas de crédito es de 5,4%, mientras que en los créditos hipotecarios y prendarios es de 1% y en los hipotecarios UVA es 0,4%.

 

La irregularidad en la cartera de los préstamos a empresas es 4,6%; 0,3 puntos respecto a junio y 3,3 contra un año atrás. En este caso influye sensiblemente la situación particular de algunas empresas que entraron en mora, y que cuentan mucha participación en el mercado de crédito, explicaron desde LCG.

 

Hacia adelante

 

“Si bien los controles en el mercado cambiario han mostrado efectos positivos para moderar la volatilidad cambiaria y el ritmo de salidas de depósitos se apaciguó, no descartamos otro escenario disruptivo en lo que queda del año”, adviertieron.

 

“Del lado del crédito, difícilmente pueda esperarse una reactivación en un contexto marcado por un escenario que promete seguir siendo recesivo, con alta tasas de interés y elevada volatilidad. Proyectamos que el año cerrará con un stock de préstamos en torno a 7,6% del PIB, lo que significará el menor nivel de los últimos 15 años”, concluyeron.

 

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