El Gobierno desempolvó el “Plan Rascar” y ya tiene caja suficiente hasta diciembre

4 de octubre, 2019

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En el mercado se sabía que había US$ 7.200 millones que el Tesoro tenía en el BCRA, que el FMI había enviado en el 2018. Se sabía (o pensaba), también, que eran para “fortalecer las reservas”, es decir, no eran para apoyo presupuestario. Estaban para ver y no para tocar. Eso se creía, cuanto menos.

 

Pero fueron pasando cosas y en los últimos días, Hernán Lacunza empezó a vender esos dólares. Es el “Plan Rascar”, en referencia a la última olla que queda. Ya no hay más desembolsos del FMI, ninguna posibilidad de conseguir plata fresca y todas las miradas apuntaban a ese preciado stock. Con esa puerta abierta (siempre lo estuvo, aseguran cerca de Lacunza), el Gobierno ya tiene el Programa Financiero de 2019 cerrado e, incluso, pueden quedar algunas chirolas para 2020.

 

“El BCRA sigue interviniendo para contener la suba del dólar oficial pero el Tesoro, por otro lado, continúa cumpliendo con los vencimientos de los bonos y dejando su posición de caja en una situación crítica. Las estadísticas del BCRA en cuanto a los depósitos del Tesoro muestran una caída de US$ 1.400 millones entre el viernes y lunes pasado debido al pago de vencimientos que podrían implicar el uso de los dólares del FMI que tenían como destino único el fortalecimiento de las reservas”, advirtieron, ayer, desde Delphos.

 

“Esos fondos tenían carácter ‘precautorio’ en el acuerdo original, pero eso se cambió en octubre y son plenamente utilizables”, dicen cerca de Lacunza.

 

“Las cuentas no le cierran al Tesoro sin la utilización de esos dólares y resta saber si hay algún tipo de aval por parte del FMI”, agregaron sobre el uso de los US$ 7.200 millones que el Tesoro tenía “encanutados” en Reconquista 266. Como recuerda Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma), esos fondos eran precautorios inicialmente y habían llegado con el primer desembolso del FMI en 2018. Cuando todo el Stand-By Agreement se convirtió en utilizable, esos fondos iniciales quedaron en una suerte de limbo. Hasta ahora.

 

“Esto sugiere que la fuente de financiamiento del Tesoro para lo que resta del año puede ser ese stock, en lugar de giros de utilidades del BCRA”, dicen Adrián Rozanski y Mariano Skladnik desde 1816. Según sus cálculos, quedan US$ 5.300 millones de ese stock: unos $300.000 millones. “Debería ser más que suficientes para cerrar el Programa Financiero”, dicen desde 1816.

 

“Lo primero que hay que remarcar es que aún se desconoce la posición del FMI con respecto al uso de este desembolso que no estaba destinado a apoyo presupuestario. Más allá de esto, en el contexto actual la posibilidad de acceder a estos fondos representa un gran alivio para todos los actores interesados. Para el Gobierno es clave, ya que ayuda a cerrar las necesidades de financiamiento en moneda extranjera en el último trimestre del año aliviando considerablemente el Programa Financiero. Para la oposición también debería ser una gran noticia en la medida en que permite imaginar un menor impacto sobre las reservas netas, ayudando a que los primeros meses del año que viene puedan ser transitados de mejor manera. Finalmente, para el FMI también es un recurso interesante ya que puede esperar a tener mayores definiciones políticas sin extender nuevo financiamiento”, consideró, ante El Economista, Adrián Yarde Buller desde Grupo SBS.

 

En el arranque de octubre, la sangría de reservas no se detiene. El martes, el BCRA perdió U$S 216 millones; el miércoles, la caída fue de U$S 146 millones y ayer, de US$ 86 millones. En apenas 72 horas, un retroceso de más de U$S 400 millones. Así, las reservas terminaron ayer en US$ 48.254 millones.

 

“En nuestra visión, no es tan dramático como se plantea, porque siempre teníamos como expectativa que la caja es fungible y que esas reservas, al igual que las otras, estaban para usarse en caso de ser necesario, como ahora”, dice Miguel Zielonka, Director Asociado de EconViews. “La entelequia de que estaban en una caja separada e intocable no era realista, y ahora se confirma. En nuestros cálculos lo que consideramos son las reservas brutas, a las que restamos el swap con el Banco Popular de China, los encajes de depósitos en dólares y el repo con el Banco de Basilea. Es decir, que implícitamente ese cajón de reservas no tenía ningún uso especial o privilegiado”, señala Zielonka y agrega: “Esperamos que las reservas continúen goteando por los mismos tres motivos que vienen dándose desde las PASO: retiro de depósitos en dólares, cancelación de deuda que no se renueva (menos todavía con reperfilamiento) e intervención cambiaria”.

 

Caamaño Gómez cree que detrás de la autorización de facto del FMI, el organismo estaría invitando a Alberto Fernández a la mesa para negociar con mayor predisposición. “El desembolso de septiembre, que nunca llegó, fue más por Alberto que por Mauricio Macri. Para Fernández, no es lo mismo que haya US$ 13.000 millones pendientes de desembolso que US$ 7.000 millones a desembolsar y otros US$ 7.000 millones ya en el BCRA. Lo dijo (David) Lipton cuando habló de alinear incentivos y me parece lógico dado que tiene que defender los intereses del FMI”, dice Caamaño Gómez y coincide con sus colegas en que el Programa Financiero 2019 ya está cerrado.

 

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¿Vuelve el “segundo semestre”?

“Si Alberto hace todo perfecto, la economía se puede empezar a recuperar en el cuarto trimestre del año que viene”, dijo, ayer, Emmanuel Alvarez Agis, en Metro. La frase hizo acordar a varios del “segundo semestre” de Cambiemos. Que nunca llegó.

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