Crisis en Chile y en Bolivia: ¿Y dónde está el modelo?

23 de octubre, 2019

sebastian piñera, presidente de Chile

Por Oscar Muiño

 

La América del Sur exhibe dos modelos contrapuestos. Uno, partidario de una economía abierta y limitada acción estatal, ofrece liberar de controles al capital, lo que traerá beneficios que habrán de generalizarse. El Derrame. Enfrente, otro grupo converge hacia un mayor intervencionismo gubernamental, con especial preocupación por los grupos vulnerables. La argamasa social abriría camino a una sociedad más igualitaria y eso alentará un círculo virtuoso de crecimiento y equidad.

 

Chile pasó de un PBI de US$ 179.000 millones (2008) a US$ 298.000 millones (2018). Ejemplo de los éxitos del espíritu emprendedor, el rey de los tratados de libre comercio. Bolivia creció aún más: de US$ 9.549 millones a US$ 40.288 millones entre 2008-18. Estrella bolivariana, recupera el vapuleado orgullo nacional y saca de la pobreza a un quinto de su población en un marco de estabilidad.

 

De repente, todo se incendia. El costo de vida desencadena marchas enormes en todo Chile. “Estamos en guerra”, denunció Sebastián Piñera. Ayer martes, el subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla mostró como prueba de la “acción efectiva” de carabineros y las fuerzas armadas el número de detenidos, que pasó de “casi 1.100 a más del doble, 2.643” en 24 horas. La represión como valor. En Chile nunca hubo castigo a las violaciones a derechos humanos y el general Augusto Pinochet siguió conduciendo el Ejército durante la democracia. Una sociedad basada en una Constitución aristocrática, una República Conservadora. Para que no queden dudas, la esposa del presidente, María Cecilia Morel, acaba de decir: “estamos absolutamente sobrepasados, es como una invasión extranjera, alienígena, no sé cómo se dice, y no tenemos las herramientas para combatirlas. Vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás”. Chile tiene la peor distribución del ingreso de los 35 países de OCDE.

 

Evo Morales preside Bolivia desde 2005. Su éxito fue tal que en 2008 la revista Time lo incluyó entre las cien personas más influyentes del mundo. Reelegido en 2009 y 2014. La pobreza disminuyó de 59,6 % (2005) a 34,6% (2018) en datos del Banco Mundial. Durante los 13 años del gobierno de Morales, la economía boliviana ha crecido a un promedio del 4,9% anual (Cepal). Morales quiso otro mandato pero el 21 de febrero del 2016 un referéndum rechazó habilitar una nueva reelección. En discutidísima sentencia, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), sorteó el veto del cuerpo electoral y permitió a Morales presentarse para estos comicios.

 

Evo esquivó la voluntad popular y le falló el olfato: estaba seguro que la división opositora le permitiría ganar en primera vuelta. El domingo se votó. El conteo se suspendió con cómputos de 45 a 38 a favor de Morales, acechado por Carlos Mesa, quien concentró las voluntades anti Evo. Cuando se reinició el conteo Evo ganaba con el 46,85% frente a 36,74% de Mesa. Justito los diez puntos de diferencia que evitarían el peligroso ballotage. Mesa denunció fraude. Renunció Antonio Costas, vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral. Si hubiera segunda vuelta, tal vez sea decisivo el 8,6% del pastor evangélico Chi Hyun Chung, un símil de Bolsonaro. Una vez más, el proyecto conservador muestra su incapacidad para resolver los temas de igualdad. Y cierto reformismo populista parece no aceptar que el pueblo pueda votarles en contra. En esencia, Chile pretende precios y tarifas internacionales con salarios sudamericanos. La historia y el miedo a Pinochet están siendo puestos a prueba por generaciones que no conocen el temor y quieren algo más que trabajar para sobrevivir. En Bolivia, a la inversa, muchos beneficiarios de la transformación social de Morales exigen ahora el acceso a niveles de institucionalidad y calidad republicana, algo parecido a lo que pasó en el Brasil de Lula.

 

El camino parece marcado con claridad: una bisectriz capaz de unir modernidad económica con institucionalidad republicana e igualitarismo social. Decirlo es mucho más fácil que hacerlo…

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