Sarlo, sobre Alberto F.: “Se ve obligado a hacer un buen gobierno y creo que tiene la inteligencia para hacerlo”

23 de septiembre, 2019

Longobardi - Sarlo

Anoche, durante una entrevista con Marcelo Longobardi en CNNE, Beatriz Sarlo se refirió a Alberto Fernández, candidato presidencial por el Frente de Todos, y analizó los desafíos que asumirá en caso de repetir el resultado de las PASO en octubre: “Se ve obligado, si no quiere terminar fracasando como fracasaron otros, a hacer un buen gobierno y yo creo que tiene la inteligencia para poder hacerlo. Ahora hay que ver quiénes pueden bajar su orgullo, su autocentramiento, y colaborar en eso, sobre todo qué economistas”.

 

Además, agregó: “Es un tipo muy inteligente que supo retirarse en su momento. Él se retiró después de la crisis con el campo, cuando vio que el gobierno de Cristina no iba a negociar y pensó (supongo porque no es que lo que lo conozca) que era una oportunidad para rearmar alguna zona del justicialismo que sea todo lo contrario de Cristina. No estoy diciendo para nada que esto está acordado con Cristina, es más bien lo que pienso que él podría hacer. Y si lo hace pasaría a la historia, al rearmar una zona del justicialismo que tenga su elemento populista carismático pero subordinado; su veta democrática muy fuerte, pero conserve su base social y su dimensión redistribucionista. Dirás que es muy difícil. Yo creo que sí, es muy difícil, pero creo que es un hombre que tiene 60 años y que piensa que tiene 15 años por delante. Entonces Fernández piensa, con razón, que está comenzando su última etapa política pero que es larga, no un sólo período presidencial”.

 

Consultada sobre su definición de que Mauricio Macri es “banal” y la diferencia de porqué Bolsonaro no lo es ni tampoco Miguel Ángel Pichetto, expresó:  “Ojalá fuera banal Bolsonaro. Tiene ideas muy fijas y precisas, alguien que es racista, alguien que no le importa el cambio climático, alguien que no le importan los pobres de Brasil no es banal, tiene ideas muy precisas: es peor que banal. Banal es cuando tus ideas pesan muy poco, incluso en tus propios comportamientos. Por eso yo no diría que Bolsonaro es banal, como tampoco Pichetto, que repite las mismas cosas (está en contra de la inmigración, dice que hay que echar a todos los peruanos, etcétera). A mí me puede parecer que eso que dice está mal, es antiético, pero no es banal: te amenaza de una forma que lo banal no te puede amenazar”. Y profundizó: “Lo banal te puede amenazar de una manera dormida, que te lleve algún aburrimiento, eso es más bien lo que Macri despierta. Pero Bolsonaro no. Yo le temo y temo que los fracasos de gobiernos como el de Macri conduzcan a cierta radicalización de ultraderecha en Argentina. Me da mucho miedo esa derecha”.

 

Según Sarlo, el gobierno de Macri fracasó “porque creyó en sus propias promesas”: “En serio pensó que la inflación era un problema que se solucionaba en tres meses, que cuando él fuera presidente iban a llegar brotes verdes. Él creyó en sus propias promesas, tanto las creyó que tres meses después de asumir se fue a Davos, donde no consiguió ni un céntimo. Primero, tenía un diagnóstico muy malo, no sé quién se lo habría pasado. Segundo, él creía en ese diagnóstico: no era un mentiroso cínico, tenía confianza en su diagnóstico. Después quería que las cosas se solucionen mucho más rápido: si la inflación de cualquier país se soluciona en tres meses estaríamos en un mundo en el que Dios realmente nos hubiera deparado una bendición. Todo su diagnóstico era defectuoso”, sentenció.

 

“Con todo respeto, un ministro de economía de segunda línea no va. Cuando él se desprende de Prat Gay, que es un gran economista y que había sido exitoso en varias experiencias anteriores, hace una catástrofe económica que se avecina, y que uno podría atribuírsela a Marcos Peña (dicen que fue quien echó a Prat Gay). Pero si Macri permitió que su Jefe de Gabinete echara a alguien tan importante en la economía, es porque no se daba cuenta de lo que estaba pasando”, sintetizó la ensayista e intelectual.

 

Sarlo también se refirió al libro Sinceramente, de la expresidenta Cristina Fernández: “Quien me dice que leyó esas quinientas páginas miente: son ilegibles. Ese libro está autocentrado, es una edición de sus discursos. Ella grabó y la editaron así. Por supuesto que en Argentina armás un grupo de cinco periodistas y editores que te hace un libro perfecto. Ahora, el autocentramiento de Cristina le impide seguir caminos incluso que la favorecerían”.

 

Por otro lado, analizó los motivos por los cuales el país está constantemente en crisis  y cuánto tiene que ver la proscripción del peronismo en 1955: “Los economistas tienen sus interpretaciones, que parecen todas bastante verosímiles. Sobre ellas no voy a entrar, está el libro de Historia económica de Korol, de Gerchunoff. Desde el punto de vista político la interrupción de 1930 fue el primer golpe de Estado que tuvimos en el siglo XX (el siglo XIX lo dejo porque hubo de todo en el siglo XIX). Cuando después de la elección de Hipólito Yrigoyen y el voto universal y secreto, masculino, parecía que las cosas podían encausarse, viene el golpe del ’30. A partir de ese momento tuvimos crisis políticas periódicas que quedaron irresueltas. Yo creo que la proscripción del peronismo en 1955 fue un error fatal del golpe militar. Fue fatal para la política argentina porque el peronismo tuvo que recurrir a todo tipo de alianzas: algunas iban en la dirección de su línea fundamental, otras la contradecían. Pero además creó un principio de resentimiento, el pueblo irredento, porque su líder había sido proscrito durante 18 años y ese pueblo no había votado con libertad durante 18 años. Ese fue un gravísimo error”, enfatizó.

 

“Argentina es un país de muy baja continuidad institucional. Yo tengo una hipótesis, y es que hay algunos países donde los contratos políticos se cumplen. En la Argentina no se cumplen. Por ejemplo en Chile hay una alternancia entre los candidatos de la Concertación de un partido o de otro partido y esa alternancia se cumplió durante mucho tiempo, mientras fue necesaria, sin conflicto ninguno. Peor en Argentina no se cumplen los pactos políticos y eso crea inestabilidad democrática aunque no vengan ni militares ni golpes de Estado”, concluyó.