Rapetti: “Hay que aumentar la oferta exportadora industrial para aspirar al crecimiento sostenido”

2 de septiembre, 2019

martin rappeti

Entrevista a Martín Rapetti Investigador del Conicet y director de desarrollo económico de Cippec

 

Martín Rapetti, investigador del Conicet y director de desarrollo económico de Cippec, habló con El Economista e hizo un identikit de la industria local para poder pensar el perfil productivo que la Argentina necesita dejar atrás el estancamiento. La salida exportadora de bienes transables parece ser el camino deseable para crecer de forma sostenida.

 

¿Qué cambios necesita la industria para crecer?

Para poder pensar en el crecimiento es necesario tener en cuenta tres cuestiones relacionadas con la industria que apuntan a una mirada diferente. En primer lugar, la industria argentina es muy heterogénea: hay industrias grandes y muy pequeñas, algunas productivas y otras menos productivas, firmas insertadas globalmente y otras que solo miran al mercado interno, empresas multinacionales y nacionales, con buen management y otras con gestión más mediocre.

El segundo rasgo es que tenemos una industria grande, teniendo en cuenta el tamaño de nuestra economía. Tenemos el tercer sector industrial de América Latina, detrás de Brasil y México. Esto la convierte en una industria interesante, mucho más potente que la de países con economías similares como puede ser la de Colombia.

 

¿Cómo podemos aprovechar esta ventaja?

Esto hay que ponerlo en valor, porque la industria argentina tiene ciertamente una historia. Tiene un saber acumulado calculable, un conjunto de conocimientos y de organizaciones que permiten potenciar y hacer crecer ese sector. Aquí hay un conjunto de activos que son reales, financieros y también de capital humano y de saberes que no existen en otros países.

 

¿Cuál sería el tercer rasgo a tener en cuenta?

El tercer elemento que convendría resaltar es que hay una falsa mirada en la conversación pública que pone a los sectores económicos en veredas antagónicas: el agro versus la industria o los servicios versus el sector productivo. Y en realidad, el término aislado de industria no es una categoría útil. Hay que pensarla como complejos productivos o como cadenas de valor. El complejo agroindustrial puede ser un ejemplo muy potente: está encadenada la producción de granos, con la de producción y exportación de harinas y aceites. Y también con la de producción y exportación de biodiésel o de la industria química.

 

¿Es necesario aumentar las exportaciones para recuperar el crecimiento?

Creo que es indispensable. Argentina no puede aspirar a un crecimiento sostenido si no aumenta su oferta exportadora. Y hay que lograr crecer de forma sostenida si queremos aspirar a cualquier desarrollo social y humano. La interrupción del crecimiento es realmente un drama para la economía argentina. Desde la segunda posguerra hasta ahora, nuestro país experimentó diecisiete episodios recesivos con veintisiete años de contracción económica. Somos el país que vivió más años de recesión en ese periodo.

 

¿Y por qué la salida exportadora es la mejor opción?

Si uno mira por qué se interrumpe el crecimiento económico de Argentina, la respuesta es siempre la misma: porque a Argentina le faltan dólares una vez que empieza crecer. Por eso si uno quiere crecer de forma sostenida tiene que crecer aumentando si o si su oferta exportadora.

 

¿El camino es tener un perfil exportador industrial y no tan primario?

Yo enfatizo que ciertamente Argentina es un país con riqueza natural importante pero que no tiene una riqueza primaria tan grande como para solamente basarse en eso. Argentina tiene alrededor de US$ 1.000 millones anuales per cápita de recursos primarios naturales y Chile tiene tres veces y medio ese número; Canadá seis veces, Australia siete y Noruega doce. Si se duplica la producción netamente agropecuaria y si exportaramos las mejores estimaciones previstas para Vaca Muerta, aún así, Argentina alcanzaría 75 % de exportaciones per cápita de recursos naturales de Chile. Por eso es necesario y lógico pensar en una matriz productiva diversificada. ¡Y esto es bueno!

 

Argentina es un país con riqueza natural importante pero no tiene una riqueza primaria tan grande como para basarse sólo en eso.

 

Entonces esta “necesidad” de diversificación parece ser una buena noticia

Esta necesidad se convierte en virtud. Porque cuanto más diversificada está la producción, mejores son los encadenamientos y mejores las ganancias de productividad en el corto y largo plazo. Además, cuanto más diversificada sea la estructura productiva, existe menos vulnerabilidad frente a los movimientos y shocks internacionales. Y lo que es aún más importante, en las economías diversificadas las estructuras sociales son más homogéneas e integradas. Asimismo, las empresas exportadoras son habitualmente las más innovadoras y tecnológicamente avanzadas.

 

La experiencia hasta ahora demuestra que no parece tan fácil pensar en un crecimiento diversificado de las exportaciones. ¿Cómo se hace?

Este es un momento difícil para pensarlo, dada la actual urgencia macroeconómica. Pero en realidad, esta urgencia macroeconómica es como una constante. Argentina tiene que pensar como construye una configuración macroeconómica sólida, robusta, resiliente. Y yo sostengo, además, entre otras cuestiones que es muy importante tomar en cuenta que el comportamiento del tipo de cambio es central en esos vaivenes. La política macroeconómica tiene que tener como objetivo el nivel del tipo de cambio. Es necesaria una reforma institucional en esta dirección y que el Banco Central tenga entre sus objetivos –además de la inflación por ejemplo– el nivel de tipo de cambio. Y aunque esto puede sonar un poco heterodoxo, es sólo replicar la carta orgánica del Banco Central de Chile de 1988, que le permitió mantener un tipo de cambio alto y estable, y así hacer crecer a sus exportaciones.

 

¿Cuánto deberían crecer las exportaciones para sostener el crecimiento?

Por cada punto de crecimiento de la producción total del PIB, las importaciones crecen indefectiblemente 3 %. Por lo tanto, para tener un crecimiento sostenido, las exportaciones deben crecer a una tasa similar o superior a este porcentaje. De lo contrario, a la larga se genera déficit comercial. O sea que si querés que la economía crezca 3 % por año, estás exigiéndole a las exportaciones aumentar por lo menos 9% para luego acelerar ese ritmo. Para evitar las interrupciones de crecimiento la clave es que se acelere en el tiempo el crecimiento de las exportaciones.

 

Desde una perspectivas más micro ¿qué medidas te parecen necesarias para incentivar las expo?

Ciertamente tenemos un problema de financiamiento. Y esto es un resultado lamentable de la crisis del 2001 porque el sistema financiero argentino se volvió muy raquítico. Hay mucho por trabajar en ese sentido. Creo también que hay una batería de políticas proexportadoras que tienen que ver con la simplificación de trámites, desburocratización y acceso a los mercados que ya se fueron haciendo y que hay que profundizar. Y También hay que trabajar en todo lo que tiene que ver con logística e infraestructura que condiciona mucho el costo argentino.

 

En relación al costo argentino, te parece necesario reducir la presión tributaria tal como pide gran parte de los industriales?

Difícil estar en desacuerdo en que la estructura impositiva en Argentina es pesada, demandante y burocrática. Pero hace diez años, con una estructura tributaria similar, la industria crecía. Sin duda tenemos que hacer cambios en la estructura tributaria. Pero tengamos en cuenta dos cosas. Eso no va a resolver el problema de la falta de crecimiento y hay mucha dificultad para hacerlo en momentos de crisis fiscal.

 

¿En qué sectores debería enfocarse la industria local en este modelo exportador?

Creo que puede agregar más tecnología y calidad a sus alimentos porque aquí tenemos una gran ventaja. Argentina actualmente exporta alimentos pero básicamente están destinados a animales, alimentos para los chanchos chinos. También existe una ventaja en Vaca Muerta y en los servicios del conocimiento, donde se vio una sobresaliente transformación productiva en la última década. Pero además, hay oportunidades en muchas otras industrias tradicionales, porque como te decía, tenemos una industria grande y hay una complementariedad muy virtuosa entre mercado interno y exportaciones. Hay nichos de firmas que pueden hacer crecer sus exportaciones, tanto en sector textil como en el de autos, o en el de la industria química.