¿Qué queremos ser cuando seamos grandes?

2 de septiembre, 2019

Mapa Argentina reformas

Por Tomás Canosa Jefe Departamento PyME de la Unión Industrial Argentina (UIA)

 

El futuro de la producción de las pymes se define en un pulso entre corto y largo plazos. La agenda de corto plazo está enfocada en contrarrestar los cuatro trimestres con caídas en el nivel de producción, el consecuente impacto en el nivel de empleo, la falta de acceso a capital de trabajo y las dificultades para hacer frente a los vencimientos impositivos, de deudas, y de tarifas, entre otros.

 

Paralelamente, el escenario de largo plazo plantea desafíos que necesitan atención y propuestas para poder construir alternativas el día después de mañana.

 

Uno de los temas impostergables se vincula con las iniciativas que potencien a una industria creadora de valor, que se inserte en los mercados globales a partir de las fortalezas productivas pyme. Hay un dato que muestra por qué estas coordenadas son las que nos acercan más al destino del desarrollo: el 60% de las pymes que exportan son empresas industriales que venden su producción principalmente a los países de la región.

 

El primer paso para ampliar ese horizonte es contar con un mercado interno dinámico, que sea la plataforma capaz de generar la competitividad requerida para disputar los mercados internacionales. Este primer paso, tiene que complementarse con el acompañamiento del sector público para que las pymes cumplan con normativas y regulaciones establecidas por los países importadores, instrumentos para prefinanciar y posfinanciar exportaciones, así como el trabajo coordinado con la Cancillería para identificar oportunidades de negocios en otros países.

 

Otro de los vectores clave es la reconversión a nuevos modelos de negocio, innovando los bienes y servicios, así como la forma en que se producen y comercializan. Estas cuestiones son parte de la Cuarta Revolución Industrial, con la que nuestro país dialoga desde hace tiempo. Argentina tiene activos para continuar avanzando en esta dirección: es el tercer entramado industrial más profundo de América Latina, cuenta con 55.000 pymes industriales que emplean a 520.000 trabajadores, y que a lo largo de las décadas han desarrollado capacidades y conocimientos relacionados a la Industria 4.0.

 

“Travesía 4.0: hacia la transformación digital argentina” –realizada conjuntamente por la UIA, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento– se da cuenta de una brecha entre las empresas de diferentes tamaños. Las empresas más grandes son las que llevan la ventaja en este camino, mientras que las más pequeñas –por la ausencia de acceso al financiamiento, falta de especialización de los recursos humanos adecuados, déficits en infraestructura para las conexiones digitales,– suelen estar uno o dos pasos por detrás. Para acortar esta distancia, la agenda requiere de un abordaje holístico que vaya desde una estructura tributaria a favor de la inversión en I+D y el acceso al financiamiento para impulsar las transformaciones, hasta el desarrollo de las habilidades que demanda la Industria 4.0.

 

Una vez superadas las dificultades del actual contexto económico, la internacionalización y la incorporación de tecnología incrementarán su protagonismo. Avanzar en esta dirección permitiría superar antiguos debates entre distintos sectores de la economía y entender que las fronteras están completamente diluidas.

 

El escritor argentino Hernán Casciari en uno de sus textos plantea que para conocer la edad real de los países hay que dividir los años desde su independencia por 14. El resultado de este “ejercicio teórico-literario” es que Argentina está atravesando la mitad de la adolescencia con sus quince años. Ya que estamos acercándonos a la mayoría de edad, es imprescindible que trabajemos nuestros pasivos pensando la agenda del porvenir sabiendo qué queremos ser cuando seamos grandes.