La verdad sobre las cloacas, más allá de la grieta: ¿Qué dice el Indec?

24 de septiembre, 2019

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Por Martín Grandes (*) y Maximiliano Mai (**)

 

La ausencia de conexión de los hogares de un país a cloacas o “conexión de inodoros a red cloacal”, en la jerga del Indec, es un determinante de las necesidades básicas insatisfechas y por ende de la pobreza estructural. Esto es así ya que un mayor número de hogares beneficiado con acceso a cloacas mejora el estado de salud de la población y, junto a mejoras en educación e ingresos, puede ser catalizador de menores tasas de pobreza estructural y mayor crecimiento económico a largo plazo vía efectos sobre el capital humano, la infraestructura y la productividad.

 

Pues bien, cabe preguntarse entonces, ¿cuál ha sido la evolución de las conexiones a cloacas en Argentina en los últimos 15 años? ¿Qué se observa en el aglomerado urbano con mayor pobreza estructural en términos de hogares (y de niños en situación de pobreza) de la Argentina, por ejemplo, el Gran Buenos Aires?

 

Utilizando datos de la Encuesta Permanente de Hogares para los períodos 2003-2007, 2007-2016 y 2016-2018, y recordando que la intervención del Indec en 2007 no alteró la medición de ese indicador, pudimos reconstruir el porcentaje de hogares que en cada año de la serie tienen acceso a cloacas en el país y en el Gran Buenos Aires en particular. Los otros 31 aglomerados no se exponen por cuestiones de espacio, pero están disponibles a pedido al autor.

 

El Gráfico 1 muestra el porcentaje de hogares con conexión a cloacas para el total de 32 aglomerados urbanos de Argentina que releva el Indec.

 

La verdad sobre las cloacas, más allá de la grieta: ¿Qué dice el Indec?

 

 

A nivel país se aprecia que en 2016 había 70,02% de hogares con cloacas y a fines de 2018 70,09%, es decir, en tres años el promedio de hogares del país con conexión a cloacas no creció.  Mientras tanto, entre 2003 y 2015, el porcentaje de hogares con cloacas en el GBA pasó de 61,5% en 2003 (sobre 6,876,109 hogares) a 64,1% en 2007 (sobre 7,300,401 hogares) y a 70% en 2016 (sobre 8,881,960). Esto implica que en 12 años hubo un crecimiento de 8,5 puntos en términos de hogares con dicho servicio público. Esto es, un promedio anual de aumento cercano a 0,70 puntos entre 2003 y 2016 o 1,986,289 nuevos hogares incorporados al servicio, versus un estancamiento en términos porcentuales entre 2016 y 2018, aunque con un aumento en términos absolutos de 218,064 hogares conectados a la red cloacal. Desde luego, estas variaciones son basadas en el promedio ponderado del total de aglomerados y pueden esconder especificidades de cada uno de ellos. Veamos entonces, por ejemplo, qué ocurrió en el aglomerado de mayores índices de pobreza estructural del país: el Gran Buenos Aires.

 

La verdad sobre las cloacas, más allá de la grieta: ¿Qué dice el Indec?

 

En el Gráfico 2 se observa que en 2016 había 54,5% de hogares con cloacas en el Gran Buenos Aires y 55,6%, a fines de 2018 es decir que en tres años 1,2% más de los 3,739,418 hogares del GBA (3,634,591 en 2016) pasaron a gozar de ese servicio público. Mientras tanto, entre 2003 y 2015, el porcentaje de hogares con cloacas en el GBA pasó de 40,3% en 2003 (sobre 2,698,332 hogares) a 54,5% (sobre 3,634,591), es decir que en 12 años hubo 14,5 puntos más en términos de hogares con dicho servicio público. Esto es, un promedio anual de aumento de 1,2 puntos entre 2003 y 2016 contra 0,4 anual entre 2016 y 2018. En 2003, 1,089,540 hogares (1,220,023 en 2007) tenían cloaca en el GBA y 1,981,538 a comienzos de 2016, para un total de casi 900,000 hogares más con cloacas en 12 años, 75,000 más por año aproximadamente. Para 2018, 2,080,032 hogares tenían cloaca en el GBA, esto es, casi 100,000 hogares más que en 2016, o 33,000 más por año promedio aproximadamente.

 

En conclusión, se aprecia una desaceleración en el ritmo de conexión de hogares a red cloacal en los últimos tres años comparados con los 12 anteriores. Distintas razones podrían justificar estos datos, pero no es objeto de esta columna discutir las causas ni la validez de experiencias puntuales o de procesos en marcha de inversiones presentes o pasadas que podrían dar frutos en los próximos años, sino esclarecer y explicar los números oficiales. Pensamos que construir redes cloacales y dotar de accesos a dichas redes a los hogares de un país es o debe ser una política de Estado, es decir de una estrategia a largo plazo que supere colores partidarios, intereses privados y posibles actos de corrupción, y que trascienda el marketing del gobierno de turno informando los resultados de gestión.

 

(*) CONICET-Observatorio de Innovación Social, FCE-Universidad de Buenos Aires

 

(*) Analista político