La economía voló en julio, pero se estrelló en agosto

27 de septiembre, 2019

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El Indec publicó el Estimador Mensual de Actividad Económica de julio y, más allá de los coloridos y creativos gráficos, la imagen que describió era sepia porque es de un pasado tan cercano como extraviado.

 

A los números. El EMAE creció 0,6% interanual y nada menos que 1,2% mensual contra junio. Esa última cifra, anualizada, asciende a 15,4%. La economía voló y el agro fue decisivo, gracias a la megacosecha. El sector primario avanzó 20,1% interanual y aportó 1,17 punto al EMAE.

 

A diferencia de otros meses, hubo varios sectores en positivo aunque con números muy moderados y varios otros, con la industria a la cabeza, aun con caídas notables. Era una recuperación desbalanceada, pero mejorando en el margen.

 

La economía voló en julio, pero se estrelló en agosto

 

Sea como sea, en agosto eso se hizo añicos y ya no queda nada. Si bien hay escasos indicadores del mes pasado, algunos hay. Por ejemplo, el IPI de Orlando Ferreres, un proxy de la industria. Según es ese trabajo, en agosto, la medición desestacionalizada registró una contracción mensual de 2,3%. Un bajón potente. El ICA del Indec también muestra el impacto de las PASO dado que, tal como informó ayer, las importaciones se contrajeron 30,3% el mes pasado.

 

Según una encuesta realizada entre el 2 y el 12 de septiembre, el Indice de Confianza del Consumidor (ICC) de la UTDT subió 0,6% respecto a agosto mientras que, en la comparación interanual, el índice exhibió una mejora de 24,9% respecto a septiembre de 2018.

 

“Julio será el último mes de crecimiento del año”, dicen desde LCG. “A la luz de lo ocurrido a partir del resultado de las PASO, la dinámica de los primeros siete meses del año quedaría ya en el pasado. La devaluación poselectoral tuvo arrastre en términos de inflación y el aliciente ofrecido por Gobierno a empleados públicos y beneficiarios de planes sociales y el bono de $ 5.000 (a cuenta de nuevos aumentos) al sector privado difícilmente puedan traccionar el consumo en los meses que quedan del año”, agregan.

 

“Los costos que deja la reimposición del cepo y el reperfilamiento de la deuda no auguran buenos resultados en materia de inversión. Además, la falta de certezas tanto sobre el manejo económico, como el institucional que conlleva el cambio de signo político del Gobierno, paraliza las decisiones de inversión, por lo que el empuje en el corto y mediano plazos tampoco vendrá de ese lado. La mejora de la competitividad que acarrea el deslizamiento del tipo de cambio, en la medida en que no sea licuado por la aceleración de la inflación, podrá traer algo de alivio vía exportaciones, pero la tracción será sensiblemente menor a la de este año después de dejar atrás el efecto de la sequía. Además, en este caso, el temor a la suba de las retenciones también juega en contra”, describieron.

 

¿Cómo sigue 2019? “Por lo pronto, el Indicador Líder del LCG anticipa una marcada caída de la actividad en agosto. Poco más de 2/3 de las variables relevadas (17 de un total de 22) registró contracción en el último mes, y el 88% de los casos la dinámica contractiva se acentuó respecto a lo ocurrido previamente (revirtieron el crecimiento o aceleraron la caída). De las variables que crecieron en términos desestacionalizados (apenas 5 de 22), incluso dos lo hicieron a un ritmo menor. Esperamos una caída de la actividad del 3,4% anual en 2019. Aun en caso de mediar una estabilización de la situación cambiaria, el crecimiento del año que viene se vería comprometido. El 2019 dejaría un arrastre estadístico negativo de 3 puntos del PIB”, concluyen.