La economía, una vez más, definirá el resultado electoral

20 de septiembre, 2019

macri alberto economía

El resultado de las PASO será difícil de revertir porque no se producirán cambios favorables en el factor que lo definió: la economía. Fue apresurado, en muchos análisis políticos previos, relativizar el papel que tendría en el comportamiento de los votantes.

 

En toda elección en la cual compite un presidente en ejercicio, el principal determinante del voto es la evaluación que se haga de su primer mandato. Es así en todos los países que habilitan la reelección presidencial inmediata. Ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos y Brasil. Y el principal factor que se toma en cuenta es la marcha de la economía. Una gran parte de la sociedad argentina considera, con razón, que su nivel de vida, luego de cierta mejora en 2017, comenzó a deteriorarse desde los primeros meses de 2018.

 

Por eso, sostener que hay una crítica integral a todo el período de Mauricio Macri, omite el dato del amplio triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas de 2017.

 

Por lo tanto, todos los cuestionamientos políticos que se le hacen ahora a la gestión de Cambiemos del estilo “no escuchan”, “gobiernan para los ricos”, etcétera, ceden parcialmente frente a los resultados de hace dos años. Entre ambas elecciones, no se modificaron las actitudes del Gobierno frente a la rosca política o ante las demandas de los sectores más vulnerables, pero sí se produjo un desbarranque de la economía.

 

Las condiciones sociales previas a las legislativas de 2017 fueron mejores que las actuales y eso explica la diferencia en el resultado. Aquel año, Esteban Bullrich le ganó por cuatro puntos a Cristina Kirchner y, en éste, Axel Kicillof superó a María Eugenia Vidal por veinte. Sólo desde la política no se puede explicar semejante variación.

 

Por supuesto que hay factores políticos que pesan, pero en esta ocasión se ubican en un segundo plano. El voto identitario existe y por eso Juntos por el Cambio obtuvo el apoyo de un tercio del electorado a pesar de la situación económica y el peronismo, como siempre, partió de una base de apoyo alta. Pero un sector importante de la población no tiene una identificación tan definida y puede cambiar su voto de una elección a otra en base al comportamiento de la economía.

 

También es cierto que fue clave la unidad del peronismo, pero no puede desconocerse que tuvo como incentivo la oportunidad que se le abrió a la oposición de ganar la elección a partir de la caída de la imagen del Presidente como consecuencia del deterioro de la economía. Sin esas condiciones previas, tal vez la unidad no se hubiese concretado.

 

La experiencia indica que en las elecciones generales la sociedad suele premiar a los ganadores y castigar a los perdedores de las primarias. Pero no es ese el factor que explicaría la irreversibilidad del resultado sino que la situación económica no va a mejorar entre las dos instancias electorales. Las medidas de alivio puestas en marcha por el Gobierno hubiesen tenido algún efecto en la actitud de los votantes de haber sido tomadas antes y en un contexto de menor inflación porque con subas del índice de precios en torno a 5%-6%, como las que se esperan para este mes y el próximo, los ingresos se seguirán deteriorando.

 

Si la economía explicó el resultado de las primarias, y no hubo mejoras desde entonces, es difícil pensar que octubre vaya a ser muy distinto.