Kosacoff: “El sector industrial es parte de la solución”

2 de septiembre, 2019

Kosacoff

Entrevista a Bernardo Kosacoff Economista y profesor de la UBA y de la Universidad Torcuato Di Tella

 

El economista y consultor Bernardo Kosacoff es un estudioso de la industria argentina. En su charla con El Economista explicó por qué la industria espera un cambio estructural para retomar su crecimiento y como deberían consolidarse las cadenas productivas para ganar competitividad global y ser parte de la Industria 4.0.

 

La industria viene de varios períodos de estancamiento y caídas ¿Cuál es tu balance de situación?

Desde 2011 en adelante el desempeño industrial ha sido notablemente pobre. No solamente se ha reducido en términos de valor agregado sino que ha dejado de crear empleo formal. Como dato estructural más complejo, la industria ha tenido una tasa de inversión notablemente baja que impacta negativamente en la productividad. Esto sumado a los magros gastos en Investigación y Desarrollo muestran claramente un desafío pendiente para avanzar en una dinámica de cambio y mejora estructural.

 

¿Cómo hay que encarar este cambio estructural?

Este desafío del sector industrial está en realidad íntimamente relacionado al del resto de las actividades. Los encadenamientos productivos que se generaron fueron hasta ahora escasos. Esto a pesar de que en algunos sectores se hicieron grandes avances, dando muestras del gran potencial que tiene la industria cuando funciona dentro de este esquema de cadenas productivas.

 

¿En qué sectores se nota el funcionamiento exitoso de estos encadenamientos productivos?

Uno de los ejemplos más dinámicos en términos de cambio estructural y de mejora fue el de la bioeconomía y la producción del sector agropecuario. Aquí intervienen las materias primas, la energía renovable y los productos industrializados. Son semillas, biotecnología genética, biocombustibles, fertilizantes y maquinaria agrícola, entre otros. Y esto fue posible únicamente con el encadenamiento de diferentes actividades. Este es justamente el camino que tiene que recorrer Argentina.

 

¿Hay más ejemplos?

Otro ejemplo puede ser Vaca Muerta. Una vez despejada la duda de los recursos, el mayor desafío fue generar un modelo de organización de la producción para ser eficiente en la extracción de este recurso. Y en los últimos tres años se logró este objetivo porque hay más de 1000 proveedores industriales que están colaborando en la cadena y que rápidamente llegaron a niveles altísimos de eficiencia.

 

Los complejos exportadores son los más competitivos…

Claramente tenemos un sector exportador muy moderno y muy competitivo que está en la frontera tecnológica internacional. Pero sólo explica el 20 % del empleo de la Argentina. Además de la mencionada bioeconomía y el sector petrolero, están los servicios basados en el conocimiento, las grandes plantas de insumos industriales, y algunos proyectos de minería. Pero hay que entender que el cambio más significativo debe realizarse en la principal estructura industrial, relacionada con el mercado doméstico. Y en los últimos años las mejoras fueron escasas.

 

¿Por qué resulta tan difícil avanzar hacia estas cadenas de valor?

Las condiciones para producir fueron notablemente adversas en estos años. El impacto de los escasos horizontes de la economía argentina y las inestabilidades macro impactaron de lleno en la industria. Pero también aparecen algunos factores sistémicos. En estos años se generaron un notable aumento de la presión impositiva, un incremento de los costos logísticos, y dificultades en el mercado de trabajo. Con estas condiciones se hizo muy difícil que la industria avanzara en una agenda positiva. Tenemos una notable capacidad empresarial pero nunca hemos puesto las reglas de juego para que esas capacidades empresariales puedan generar un proceso de transformación productiva.

 

¿Cuál puede ser la receta o el punto de partida para revertir esta situación?

Primero hay que entender que el sector industrial es notablemente heterogéneo. Entonces no hay una receta única para todos los sectores ni para todas las empresas. La primer tarea es obviamente un mínimo de consistencia macro y horizontes previsibles. Pero más importante es tener una estrategia de desarrollo. El sector industrial no es parte del problema sino que es parte de la solución. Tiene condiciones notablemente favorables y puede tener un desempeño mucho mejor del que tuvo en los últimos años.

 

¿Qué características debería tener un proceso de “industrialización” a futuro?

La industrialización que requiere el país tiene que pensarse sobre los activos ya construidos.Y obviamente también es necesario avanzar en la agenda de la industria 4.0 y de la digitalización porque esto es lo hacen los países más dinámicos. La industria, además, tiene que mejorar su inserción internacional. Para poder hacerlo, hay que tratar de aprovechar de la mejor forma el mercado interno donde justamente se crean todos los procesos de aprendizaje y las capacidades competitivas para salir a navegar luego en la corriente exportadora. En este sentido, necesitamos acuerdos públicos y privados para ver cómo aprovechamos las capacidades que tenemos y asumir un desafío de una transformación industrial dentro de un esquema de economía abierta.

 

¿Qué papel debería jugar el Estado en este proceso?

Hay romper con el falso dilema entre los mercados y el Estado. Hay que tratar de fortalecer el mercado con buenos incentivos para invertir, innovar y calificar recursos. Hay que generar las condiciones necesarias para que los agentes económicos puedan tomar decisiones de inversión. El sector industrial tiene el mismo problema que tiene cualquier empresa. Tiene que tomar decisiones en el presente, que la comprometen en el futuro. Y estas decisiones son para la próxima década. Pero el problema central de la Argentina en las últimas décadas es su extrema volatilidad. Si el horizonte tiene siempre una próxima crisis en el horizonte se opta por activos financieros que dan mayor flexibilidad. Y esto atenta con los procesos de cambio estructural.