Karagozian: “Es imposible imaginar el futuro de la Argentina sin industria”

2 de septiembre, 2019

Karagozian: “Es imposible imaginar el futuro de la Argentina sin industria”

Entrevista a Tomás Karagozian Director de operaciones en TN&Platex y presidente de UIA Joven

 

Tomás Karagozian es el presidente del espacio UIA Joven y se ocupa de la parte operativa y de recursos humanos de TN&Platex, una de las principales textiles del país, fundada por su familia hace cuarenta años. El Economista trató de indagar cómo piensa y ve el futuro un millennial que es parte de la nueva dirigencia industrial.

 

¿Qué puede aportar la generación más joven a la industria?

En UIA Joven planteamos principalmente la necesidad de establecer relaciones de confianza. Con esto me refiero a la necesidad de conocernos, de entender cómo es cada uno, qué es lo que hace y qué busca. Creemos que estas relaciones de confianza son las que nos van a permitir generar consensos para la construcción de una agenda donde la prioridad sea agrandar la torta, en vez de estar siempre peleándonos por un pedacito.

 

¿Creen que agrandar la torta es una prioridad?

Hoy en Argentina no estamos en condiciones de elegir sectores. Lo que nosotros tenemos que entender es el propósito de cada sector y buscar toda forma posible de crecer y generar empleo privado de calidad. En UIA Joven somos industriales de diferentes regiones y sectores y trabajamos en una argumentación propositiva en la que ya no hablamos más del “o” sino de la batalla del “y”. Hay que buscar la complementación y no la competencia. Hay que empezar a generar consensos desde el punto de vista no partidario, no sectorial, y ver qué queremos como país. Es una deuda pendiente que tiene la Argentina.

 

¿Creés que hay una nueva forma de liderazgo joven?

Creo que el símbolo o lo que mejor representa a nuestro grupo es la capacidad de trabajo en equipo, la posibilidad de plantear al “grupo” y no a la persona como motor de cambio. Me parece que los líderes jóvenes saben entender la importancia del trabajo en equipo para lograr los objetivos que uno se pone por delante.

 

¿Cómo te imaginas la industria del futuro?

La industria va a sufrir cambios importantes en los próximos años. Nosotros desde el sector textil vemos de cerca esas transformaciones hacia la Industria 4.0. Actualmente estamos en una fase de digitalización y recopilación de información automatizada para luego poder estudiarla y mejorar nuestra productividad. Las decisiones se toman por un comportamiento predictivo. Pero entendemos que más allá de las transformaciones, los productos se van a seguir manufacturando.Y es imposible imaginarse el futuro de la Argentina sin industria.

 

¿Qué necesita la industria para retomar el crecimiento y ser competitiva?

Muchos de los problemas que tiene la industria están relacionados al costo argentino. En Argentina hay factores que afectan a la productividad de las compañías. Nosotros hemos hecho estudios desde la Fundación Proteger –que después tomaron otros sectores con valores muy similares– en los que se demuestra que sobre el precio de una prenda, entre el 55% y el 60 % son impuestos. El 10 % del producto depende del valor industrial. Lo importante es hacer un análisis correcto. Es necesario abordar una reforma impositiva y una modernización laboral para darle un poco de oxígeno a las
compañías en la administración del comercio. Y creo que hay que promover las exportaciones pero es necesario primero tener un consumo interno sólido que te permita exportar parte de la producción a valor productivo. Esta es la única forma de poder apuntar a comercializar productos de valor agregado y no primarizarnos como economía.

 

¿Cuál creés que es el mayor desafío de cara a los próximos años?

El principal problema que tiene Argentina hoy es la famosa grieta. Lo peor que podemos hacer como país es estar constantemente en un péndulo en el cual se cambian las reglas de juego y las condiciones de forma permanente. Vivimos continuamente en un samba y es casi imposible estimar un proyecto porque no sabés qué va a pasar en cuatro años. Es necesaria una política de Estado que –más allá de los cambios– apunte a cierta estabilidad económica y al crecimiento. Y la institucionalidad también es importante. Estamos a favor de instituciones fuertes y transparentes.