El BCE tomó medidas para estimular la economía

13 de septiembre, 2019

Mario Draghi BCE

El Banco Central Europeo decidió llevar la tasa de interés aun terreno todavía más negativo: de – 0,4% a – 0,5%. Además anunció que partir del 1 de noviembre volverá a poner en marcha el programa de compra de activo que había finalizado en diciembre. El monto involucrado será de 20.000 millones de euros pero no tiene fecha de finalización y de esa manera, la sucesora de Mario Draghi, Christine Lagarde, tendrá un mayor margen de maniobra.

 

Las medidas fueron justificadas por el comportamiento de la tasa de inflación que sigue lejos, y según las proyecciones lo seguirá estando por bastante tiempo, de la meta del BCE que es “cercana pero inferior al 2%”.

 

Draghi afirmó que el nivel de actividad en la zona euro tiene una tendencia declinante y que por eso son necesarios los estímulos. Y si bien sostuvo que son bajas las chances de una recesión, reconoció que son mayores que antes.

 

Como pocas veces antes, en la reunión de la entidad quedaron en evidencia distintas posiciones porque no todos los países estuvieron de acuerdo con el camino adoptado, básicamente a que se reimplante la compra de activos en noviembre. Pero en esa posición no estuvieron sólo Alemania y Holanda, tradicionales halcones en las cuestiones monetarias, sino que en esta oportunidad se sumó Francia. La reacción de los mercados demostró que esperan que las tasas de interés sigan bajas por mucho tiempo y eso impactó en las acciones y en los bonos.

 

No bien se conoció la decisión del BCE, Donald Trump tuiteó que de esa manera se seguirá debilitando al euro frente al dólar, restándoles así, competitividad a las exportaciones de Estados Unidos. Sin embargo, luego de una caída inicial, la moneda común recuperó terreno. En la conferencia de prensa, Draghi le contestó, sin nombrarlo, recordando que el objetivo del BCE es lograr la estabilidad y no establecer un determinado tipo de cambio. Destacó también, que todos los países del G20 se han comprometido a no manipular sus monedas para evitar un escenario de devaluaciones competitivas.