De los peores a los mejores en cuestión de pocos minutos

9 de septiembre, 2019

Bolsa mercado inflación

Por Luis Varela 

 

La profundización de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y el resultado de las PASO provocaron en agosto un cimbronazo muy importante en los mercados externos pero sobre todo en el mercado argentino. El mes pasado, por la tensión global, la onza de plata saltó 13%, el oro subió 8%, el dólar trepó 3,5% (contra una canasta integrada por euro, real, franco suizo, libra esterlina, chileno, yuan y yen), al tiempo que los bonos del tesoro norteamericano mejoraron 1,5% y las bolsas globales achicaron casi 2%.

 

Sin embargo, con la apertura de septiembre la situación cambió: varió en el exterior, por un paso atrás en la tensión entre chinos y norteamericanos, y también se modificó en Argentina, porque el cepo light aplicado la semana pasada calmó el dólar y por un cúmulo de rumores que se repiten desde el viernes al mediodía, y que hicieron resucitar a los títulos argentinos.

 

¿Qué cambió en el exterior? Después de la confrontación de aranceles, el jefe de la Reserva Federal dijo que no ve por delante una recesión en Estados Unidos y dio a entender que se viene una baja en la tasa de interés. Y, al mismo tiempo, el Banco Central de China recortó el viernes la cantidad de efectivo que los bancos deben mantener como reservas por tercera vez este año, liberando un total de 900.000 millones de yuanes (US$ 126.350 millones) en liquidez para apuntalar a una economía en desaceleración.

 

Esto se concretó en medio de una visita a China de la canciller alemana, Angela Merkel, con la intención de iniciar una nueva fase en las relaciones de la Unión Europea con China. Con una clara señal a Donald Trump y a Xi Jinping, Merkel advirtió que la guerra comercial entre Estados Unidos y China está afectando a todo el mundo (Alemania enfrenta una recesión por problemas en sus exportaciones) y pidió que resuelvan los problemas pronto. La semana pasada China y Estados Unidos dijeron que reanudarán sus negociaciones de funcionarios intermedios en septiembre y de mayor rango en octubre.

 

Este acercamiento determinó que el pánico global de los inversores cediera. Por eso, en la primera semana de setiembre los activos refugio dejaron de subir: el oro, que lo había hecho de US$ 1.200 a US$ 1.552, acaba de bajar a US$ 1.506. La onza de plata, que había escalado de US$ 14 a US$ 19,60, cedió hasta US$ 18,22. Y el dólar también dejó de ser el foco de atracción de los capitales mundiales. Por eso, en las últimas cinco ruedas el billete verde subió sólo en Japón, con el yen destacado como la moneda principal de este año, pero luego bajó en lo que va de este mes contra el resto de las monedas: cedió 0,3% contra el franco suizo, 0,4% contra el euro, 0,6% contra el yuan chino, 1% contra la libra esterlina, bajó 1,4% en Chile y perdió 2% en Brasil.

 

Y en el caso argentino la “vuelta de campana” fue todavía más importante, con una ciclotimia de diván, pasando de los peores a los mejores del mundo en cuestión de minutos. Con la aplicación del cepo cambiario light, una solución de patas cortas, el precio del dólar bajó 6,5% la semana pasada en el mercado local, haciendo que en esta loca coyuntura el peso argentino sea circunstancialmente la moneda del mundo que más se valorizó. Además, hay una estampida de la tasa de las Leliq que llega al 86% anual, al tiempo que los bancos pagan por plazos fijos 58% anual por plata chica y 63% por plata grande.

 

Pero además del cepo y de la estabilización del dólar, lo más notorio del mercado argentino de las últimas ruedas fue el fuerte rebote de los títulos locales, tanto públicos como privados. Entre el martes y el viernes pasado, los bonos tuvieron un repunte promedio del 12%, con subas de entre 40 y 60% en unos pocos papeles estatales. Y el índice S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires recuperó 23%, con algunos papeles privados que saltaron hasta 38%.

 

Y la mayor parte de la suba se dio el viernes. Ese día hubo saltos del 15% al 41% para los bonos AY24X, AY24Z, AA25C, TVPP, AY24, AA37, AA25, AY24C, AO20, AO20C, DICA, PR15, PR15X, AA25D, AY24D y DIA0. Y un aumento del 5% al 9% para Oeste, Cablevisión, Transener, Quickfood, Metrogas, TGN, Cuyana, Morixe, Polledo, Cresud, Loma Negra, Ausol, Edenor, Galicia, Celulosa y Supervielle. Los títulos argentinos venían bien desde el martes, con el cepo, pero el viernes se dispararon por dos rumores. Uno, se dijo que la plata del Fondo llegará antes del fin de semana que viene (Italia, Holanda y Suecia pidieron que se frene, pero Merkel y Trump dieron su bendición). Y el otro rumor tiene que ver con que el Gobierno anunciaría en las próximas horas que los bonos se pueden utilizar para realizar diferentes tipos de pagos con el Estado, lo cual les daría valor.

 

¿Pueden ser ciertas esas versiones? Argentina tiene pendiente con el Fondo la recepción de dos cuotas del stand by, una es por US$ 5.400 millones dólares y debería llegar este 15 de septiembre desde el FMI (la siguiente en marzo con el próximo Gobierno). Pero la aplicación del cepo y una sucesión de gastos realizados por el Gobierno desde las PASO corrió a Argentina de las metas que venía cumpliendo con el Fondo. Por esa razón, no vino al país la misión técnica en los últimos días de agosto. Y sin la misión técnica, no habrá discusión en el board del Fondo en Washington y sería altamente probable que la cuota de este mes no se envíe.

 

Y sobre el uso de los bonos, el foco de la discusión está en el reperfilamiento. El proyecto que busca extender los plazos de la deuda en pesos bajo ley argentina fue trabado por senadores justicialistas y si lo sacan por DNU será rechazado por diputados del FpV. Las negociaciones están a full, con todos esperando los pasos de Alberto Fernández tras su vuelta desde España y Portugal.

 

Por otra parte, hay otra verdad: además de los fondos buitre que están sobrevolando, aparecieron fondos de inversión que compraron valores en precios basura, solo los títulos emitidos bajo ley Nueva York, ya que si no se quieren pagar, se terminarán pagando igual, tal como ya pasó en el default anterior y con costas, lo cual significará para el país un pago todavía mayor. “Eso desactiva la posibilidad de que los argentinos se sigan haciendo los vivos”, decía un operador, en estricto off the record.

 

Por supuesto, si el dinero del Fondo no llega, la realidad existe y el Tesoro tendrá problemas para cumplir. Y si hay más demoras, los inversores seguirán asustados, y continuarán sacando depósitos, por lo que el BCRA seguirá perdiendo reservas. En las últimas ruedas la autoridad monetaria siguió con el drenaje, aunque a menor ritmo. El viernes de la anteúltima semana perdió US$ 2.000 millones en un día, el lunes de la pasada se fueron US$ 954 millones, el martes US$ 995, el miércoles US$ 405, el jueves US$ 371 y el viernes US$ 424 millones. En este momento las reservas totales que acusa el BCRA ascienden a US$ 50.949 millones. En abril había US$ 77.481 millones y un día antes de las PASO quedaban US$ 66.310 millones. Desde las PASO a esta parte se fueron US$ 15.361 millones en apenas veinte ruedas, a razón de US$ 768 millones por día. Para el 27 de octubre faltan parece faltar una eternidad.

 

Deberá verse, además, si los inversores siguen comprando acciones y bonos con estos precios de regalo.