Arriazu, duro: “Argentina ya lleva un siglo de decadencia relativa”

27 de septiembre, 2019

Arriazu, duro: “Argentina ya lleva un siglo de decadencia relativa”

“Nuestro verdadero problema es que llevamos un siglo de decadencia relativa”. Así, bien para arriba, Ricardo Arriazu arrancó su presentación de ayer en el 40° Congreso del IAEF, que se extiende hasta hoy en el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche. “Es un caso total de fracaso colectivo de la dirigencia y de toda la sociedad”, dijo el socio de Arriazu Macroanalistas.

 

Lo atestiguan las series largas del PIB (verdaderos electrodcardiogramas) y, más lamentable aun, la tasa de pobreza. “Cuando tenemos una crisis, la pobreza sube entre 5 y 10 puntos y después baja, pero poco”, señaló Arriazu.

 

“Una de las grandes tragedias de Argentina es que todos piden más consumo, pero más consumo es menos ahorro y, por lo tanto, menos inversión y menos crecimiento. Además, lo que se invierte se hace mal”, graficó Arriazu.

 

“Argentina está dolarizada de hecho, pero no de Derecho”, dijo Arriazu. “Es políticamente imposible dolarizar la economía, pero es lo que hay que hacer”, agregó

 

“Para bajar la pobreza a 10% en 20 años necesitamos duplicar la tasa de crecimiento actual y, para eso, necesitamos, primero, restaurar los equilibrios macroeconómicos. No puede haber déficit fiscal ni externo y hay que erradicar la inflación. Eso es necesario, pero no suficiente”. Por sobre eso, dijo Arriazu, tiene que haber seguridad jurídica y normas estables. “Luego tenemos que hacer todos los cambios estructurales que se requieren”, expresó.

 

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“No hay ningún país que tenga tanta volatilidad como Argentina y, el que no la entienda, no puede sobrevivir en el país. Sin embargo, ese es un expertise no sirve para mejoras la calidad de vida sino que solo sirve para ser sobrevivientes”, manifestó, mostrando una serie larga de la errática trayectoria del PIB de Argentina.

 

Sobre la tentación de consumir por sobre invertir, Arriazu dijo: “Nos comimos la gallina de los huevos de oro, y también el cajón”. Explicó: “No podemos invertir si no hay ahorro interno porque, sino, tenemos déficit externo y, si tenemos déficit externos, tendremos una crisis, por definición”. Además, anadió que la participación del consumo en el PIB de Argentina “es la más alta del mundo” y dijo que la “gente necesita tener plata en el bolsillo, peor tiene que ser plata genuina”.

 

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Los problemas recientes

 

“En 2017, tuvimos un déficit de Cuenta Corriente de 5,1% del PIB. Unos U$S 31.000 millones por encima de nuestra ingreso y todo el mundo creía que estábamos en un ajuste salvaje. Se aumentó el gasto público para comprar votos para ganar las elecciones legislativas. Todas las crisis de Argentina son exactamente iguales. Absolutamente todas. Para gastar de más, alguien tiene que prestar y ahí nos endeudamos. Tras un tiempo, el acreedor dice ‘este no me va a pagar’ y sale corriendo”, explicó Arriazu. ¿Similitudes con 2018? Todas.

 

“Hay que bajar las tasas, pero no de prepo, sino eliminando la inflación. Con la inflación no se convive: la matás antes de que te mate a vos”, resaltó

 

Cuando el acreedor se corre de la escena, no queda otra que bajar el gasto. Además hubo sequía, un impuesto “demagógico” (en referencia a la renta financiera) y el mundo empezó a subir tasas. Además, el deudor era Argentina. “Como nosotros defaulteamos 7 veces cantando el Himno Nacional y la Marcha Peronista, la gente nos tiene menos paciencia”, agregó.

 

Tras el shock de 2018 y las correcciones posteriores, dijo Arriazu, “el ajuste estaba casi terminado” y, según sus números, el gasto bajó US$ 70.000 millones. “El Gobierno no tenía alternativa”, agregó. Los números fiscales y externos mostraban que el ajuste había avanzado, y mucho. Incluso, dijo, la economía estaba empezando a crecer en el segundo trimestre. Sin embargo, vinieron las PASO (la describió como “la gran inundación”) y “todo se dio vuelta”.  Hoy, señaló, “estamos en un proceso de sobreajuste”.

 

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“El mundo y los mercados decidieron que Argentina se va al demonio, y no creen en nosotros”, mencionó. Tras las PASO, la renovación de la deuda de Argentina se desplomó a 0. “Ningún país del mundo aguanta algo así”, sentenció.

 

“El control de cambios no funcionó nunca en ningún país del mundo”, sentenció Arriazu. “Solo demora la pérdida de reservas”, dijo y advirtió que la brecha cambiaria podría ampliarse

 

“La gente quiere vivir mejor, pero la torta no crece. ¿Cómo hacemos para dar todo lo que la gente pretende si la torta no crece?”, explicó Arriazu. “La política invita cada vez más gente a la mesa, pero la comida se achica”, dijo, como metáfora. Además, agregó que “una parte importante de la inflación” está explicada porque los trabajadores quieren salarios altos y los empresarios, bajos.

 

“Faltan US$ 35.000 millones para cerrar el Programa Financiero de 2020”, manifestó Arriazu. “Sin refinanciamiento, tenemos un flor de problema financiero”, graficó. Sin embargo, dijo que casi todo lo que vence en 2020 es deuda de ley local y hay sólo US$ 3.500 millones de vencimientos en bonos con Ley NY. “Eso da tiempo”, dijo.

 

Hacia el final de su ponencia precordillerana, Arriazu advirtió que Macri “se volvió populista a última hora” y manifestó que la inflación de septiembre va a ser más alta que en agosto (4%). ¿Cómo hacer para bajar la inflación? “Es más complejo que fijar una tasa de interés o una variable nominal. No hay que tener déficit fiscal, no hay que emitir, hay que estabilizar el tipo de cambio nominal y hay que romper la calesita de la indexación y los precios relativos. Todo simultáneamente. El último que lo hizo fue (Domingo) Cavallo y la inflación bajó a 0% en dos meses”, explicó Arriazu.

 

¿Cómo sigue la película? “La economía está en recesión; hay una elevada tasa de inflación; hay un gasto previsional y social ajustable por Ley de Movilidad, salarios con cláusulas gatillo y contratos indexados. Bajar la inflación será muy complicado. Hay deterioro fiscal, bajo nivel de reservas, financiamiento nulo y ninguna expectativa de suba de los precios internacionales. El periodo 2005-2011 no se repetirá. Me hace acordar mucho a 1972-1974”, describió. Entre los activos, mencionó que hay superávit comercial y una elevada capacidad ociosa.

 

Arriazu alertó que sería muy negativo poner impuestos sobre las tenencias de activos en el exterior o en Vaca Muerta.

 

“En el Frente de Todos conviven dos visiones completamente distintas. Los heterodoxos y los moderados, pero que son intervencionistas”, dijo y señaló que, quien se imponga, determinará el futuro posible de la economía y trazó tres escenarios.

 

  • Gobierno de moderados con apoyo de gobernadores peronistas y sindicatos, del mercado y de los organismos internacionales. “Como Carlos Menem y Cavallo, es decir, que se den cuenta de la restricción presupuestaria que es lo mismo que reconocer la Ley de Gravedad”, dijo. Según Arriazu, la probabilidad de ese escenario es baja.

 

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  • Alberto Fernández intenta hacer equilibrio entre corrientes moderadas y reclamos heterodoxos.

 

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  • Un Gobierno de heterodoxos

 

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Esa puja, dijo Arriazu, “no se decidió” y “no sabemos cómo es la pelea interna, pero estoy seguro que existirá esa discusión y será fuerte”.

 

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