Analizando los elementos del soft power de India

4 de septiembre, 2019

Analizando los elementos del soft power de India

Por Francisca Razzetti UCA

 

La República de la India, miembro del grupo BRICS, es una de las potencias emergentes más importantes del mundo, siendo a su vez el mayor poder del sur de Asia. En materia política, es la democracia más grande del mundo, lo que le otorga una ventaja clave al momento de negociar con países desarrollados debido a la afinidad del sistema político. En materia económica, es cuenta con el quinto PIB más grande del mundo, con un crecimiento económico mayor al de la media global. En materia militar, según un estudio realizado por Global Firepower, posee la cuarta fuerza más poderosa a nivel global, incluyendo las fuerzas armadas con mayor personal.

 

Tanto el gran poder económico que posee como el militar son elementos del llamado poder duro, aquel concebido tradicionalmente, basado en la fuerza militar y económica de un Estado. Opuesto y complementario a éste se encuentra el soft power o poder blando: la habilidad de una Nación para atraer y persuadir, logrando así también alterar el comportamiento de otros para obtener lo que se desea, sin acudir a amenazas o incentivos económicos. Sabiendo que el poder duro de India está ampliamente desarrollado, cabe preguntarnos, ¿cuáles son los elementos por los cuales intenta ejercer su soft power para así atraer y persuadir, modificando las preferencias de otros actores?

 

La cultura india es una de las herramientas de soft power más importantes del país al día de hoy. Si India es percibida como un superpoder, no es por el comercio o política únicamente sino por la habilidad de compartir y difundir su cultura con el resto del mundo por la comida, la música, la tecnología y Bollywood. La industria del cine india es la más grande del mundo, sobrepasando a Hollywood con una producción anual de más de 1.000 películas. Otras de las exportaciones más importantes es quizás el yoga, practicado alrededor del mundo, así como también el arte, la música clásica y la danza. La gran expansión de restaurantes indios eleva también la cultura, llevándola a cada rincón y haciéndola conocer. Esta magnitud es clara en Inglaterra, por ejemplo, donde los lugares de comida india emplean más gente que las industrias del hierro y acero, carbón, y construcción naval combinadas. El idioma es también un foco de atención del gobierno indio, quien alienta el uso del hindú en el exterior organizando conferencias y ofreciendo clases de idioma en sus 22 centros del Indian Council for Cultural Relations, extendido en 19 países. Debido a la gran influencia que puede generar toda la cultura india en el mundo es que su diplomacia dedica gran parte de sus funciones a promoverla, organizando festivales de cine indio en distintos países, haciendo disponibles las telenovelas en canales de otros continentes, y logrando, entre otras cuestiones, que se celebre el Día Internacional de la No Violencia el 2 de octubre, día del nacimiento de Mahatma Gandhi.

 

Los valores políticos son también una gran base para el soft power. La República no sólo es la democracia más grande del mundo en términos poblacionales, sino que tiene un historial democrático sin precedentes para la mayoría de los países descolonizados. Estos importantes logros democráticos son enfatizados por el gobierno indio, quien en 2005 se unió al Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia contribuyendo con $25 millones de dólares, siendo superado únicamente por Estados Unidos con $38 millones. El gobierno de India busca dar a conocer estos valores políticos a través de su Programa de Visitantes, invitando al país personas de las más diversas áreas y lugares, incluyendo representantes de think tanks, embajadores, delegaciones parlamentarias, críticos de cine, escritores y periodistas, para darles a quienes toman e influencian las decisiones un mejor entendimiento del país. Adicionalmente a las visitas a la India, se hacen también visitas de importantes figuras indias al exterior, como es el caso del primer ministro Narendra Modi, quien ha logrado una figura especial en la diplomacia internacional, con apariciones no sólo en la Casa Blanca o el Parlamento de Australia, sino también en concentraciones multitudinarias en el Madison Square Garden y Sydney’s Allphones Arena (Hall 2015).

 

El desarrollo tecnológico que tuvo el país en las últimas décadas ayuda también a potenciar la imagen de la India en el exterior. Se ha logrado que los más de veinte Indian Institutes of Technology (IIT) sean sinónimo de excelencia matemática y científica, ganando respeto en todo el mundo y logrando estar al nivel de institutos históricos y famosos como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). El diplomático Sashi Tharoor lo explica de forma acertada: “El viejo estereotipo de los indios como encantadores de serpientes, fue ahora reemplazado por uno de indios como gurúes del software y genios informáticos”. El Estado se sirve de este desarrollo científicotecnológico para sus relaciones internacionales, con proyectos de inversiones en el exterior que buscan generar conexiones entre países y mejorar las relaciones bilaterales, como el Pan-African E-Network Project, que provee a los países africanos de conectividad, telemedicina y teleeducación, permitiendo por ejemplo consultas médicas sus especialistas a miles de kilómetros de distancia.

 

El gobierno indio lleva a cabo también diversos programas de asistencia bilateral, a través de los cuales espera construir alianzas nuevas y fomentar sus intereses políticos, de energía y de comercio, logrando también presentarse como un país poderoso y confiable. Un ejemplo de esta asistencia son las construcciones de infraestructura que realiza en la región, haciendo rutas que conectan los principales núcleos urbanos de Afganistán con Irán o proveyendo de electricidad ininterrumpida a Kabul desde Uzbekistán. Busca asistir también a través del Indian Technical and Economic Cooperation Programme (ITEC), iniciativa que provee cursos, capacitaciones y entrenamiento a académicos, funcionarios y oficiales de otros países en desarrollo, otorgando también becas a estudiantes de otros países (Chanana 2009).

 

Proyectándose como un elemento clave del futuro sistema de gobernanza global, la República de la India se involucra también en el multilateralismo y construcción del institucionalismo, principalmente financiando instituciones multilaterales como el FMI, amediante el cual prestó, en 2004, más de $400 millones de dólares a Brasil, Burundi e Indonesia. Esto no sólo tiene influencia en el mundo por las contribuciones en sí, sino por proyectar a la India como un actor fuerte que se apoya en el multilateralismo, lo que refleja un crecimiento y expansión benigna..

 

Desde Bollywood hasta el financiamiento de préstamos del FMI, la República de la India ejercita de las más variadas formas el soft power. Junto con su poder militar y económico, éste la convierte en una de las potencias emergentes más importantes del mundo. Sin embargo, a diferencia de otras potencias cuyo crecimiento avasallante puede ser visto como una amenaza, la República de la India amplía su poder e influencia de forma tal que su accionar en el plano internacional es percibido como benigno para otros estados, lo que representa también oportunidades para Argentina. Las inversiones que el país realiza no sólo en infraestructura sino también en tecnología pueden ser beneficiosas para nuestro país, financiando el conocimiento científico y tecnológico que ya poseemos y potenciando así su crecimiento. Sumado a las oportunidades de becas y financiamientos individuales que ofrece el país para ciudadanos de todo el mundo, la importancia que le da India a la formación, el conocimiento y el avance científicotecnológico de los países en desarrollo como el nuestro, es un gran motivo por el cual mantener a India y sus relaciones bilaterales con Argentina, vistos de cerca.