¿Populismo o racionalidad para el nuevo Gobierno?

21 de agosto, 2019

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Por Manuel Alvarado Ledesma Profesor de la Maestría en Agronegocios de la UCEMA

 

El término path dependence hace referencia a que muchas decisiones están condicionadas por otras efectuadas en el pasado, aun cuando las circunstancias que impulsaron tales decisiones hayan cambiado.

 

En otras palabras, establecida una tendencia en la aplicación de políticas económicas, ésta va acentuándose, a medida que transcurre el tiempo, y suele “institucionalizarse” de forma tal que deja de ser tema de debate para quedar como paradigma. Al respecto, Paul Pierson (Universidad de Harvard) escribe: «Los pasos dados en una dirección inducen a nuevos movimientos en la misma dirección”.

 

La emergencia de gobiernos populistas y dirigistas a partir de la década de 1940, ha permitido una suerte de path dependence que-con breves interrupciones- ha logrado detener el proceso de desarrollo alcanzado en las décadas anteriores. Pese a los profundos cambios del entorno, desde la década de 1940 gran parte de decisiones de política económica se ha implementado bajo la influencia de mecanismos decisorios adoptados en la década de 1930, a causa de la gran crisis que la marcó crudamente.

 

Vale diferenciar la década de 1930 de las siguientes. La de 1930 fue un período de claro pragmatismo, frente a un dramático cambio de las condiciones externas. Carlos F. Díaz Alejandro afirma que “La notable recuperación de 1933-39 se debió de manera especial a las políticas internas…” Y agrega: “Habida cuenta de la situación del comercio mundial, el desarrollo de la industria en la década de 1930 parece haber aprovechado de manera eficiente los recursos disponibles. Se podía justificar la protección alegando tanto la industria incipiente como la ocupación y los términos del intercambio”.

 

Pero en las posteriores décadas, en general, no sólo se siguieron aplicando políticas proteccionistas –con una fuerte discriminación hacia el agro– sino que se acentuaron, en una suerte de path dependence, aun cuando las condiciones del mercado mundial habían cambiado y hecho más favorables.

 

De esta forma, luego de la Segunda Guerra, el estatismo y el déficit fiscal, a través de políticas fiscales y monetarias inflacionarias, pasaron a integrar una path dependence y, así, ser parte de la práctica habitual. Se institucionalizó, entonces, la estrategia proteccionista con sus nefastas consecuencias no solo en términos de crecimiento sino también de equidad. A su vez, el proteccionismo castiga el fortalecimiento de las instituciones positivas (inclusivas) y premia las negativas (extractivas).

 

Muchos países, como el nuestro, por tener una enorme abundancia de recursos naturales tienden a desarrollar instituciones negativas, que permiten la implementación de políticas dirigistas a fin de incrementar el poder de gobiernos más bien autocráticos que, a su vez, son proclives a la irresponsabilidad fiscal y monetaria.

 

A este fenómeno se lo conoce como la “maldición de las commodities”, que se aplica a los países de abundancia en recursos naturales y cuando los precios de éstos están en niveles elevados.

 

La Argentina de las últimas siete décadas muestra la involución en el bienestar de la gente. La evidencia estadística revela que, salvo excepcionales momentos, las políticas económicas más ligadas a los períodos de retraso son las fiscales y monetarias visiblemente inflacionarias y, ciertamente, las cambiarias y aduaneras dirigidas a mantener o incrementar el proteccionismo con la consecuente estrategia de sustitución de importaciones. Cualquiera haya sido el tinte de los gobiernos, cierto grado de populismo se revela en sus políticas, proteccionistas, y poco amigables con los derechos de propiedad. Nuestro path dependence se ha mantenido bajo la influencia de criterios como el “compre nacional”. Por ello, es siempre más popular la imposición de barreras arancelarias y demás trabas al comercio.

 

Mientras en los países de mayor ritmo de crecimiento como Chile, donde el consenso social es a favor de una economía abierta al comercio global, en nuestro país continúa la animosidad a la apertura comercial.

 

Con nuestro path dependence y dada la “maldición de las commodities”, ¿la Argentina podría enfrentar un escenario tremendamente negativo? No necesariamente. Porque la buena noticia, paradójicamente, es que los precios de las commodities no están altos. Y ello funciona como restricción para la aplicación de medidas comunes en el pasado.

 

Así, es posible que se implementen políticas para fomentar industrias asociadas a las commodities es decir a la agroindustria y todos los eslabones ligados a ésta. Se trata de abandonar el camino recorrido para hacer lo que llevaron a cabo países ricos en recursos naturales y muy desarrollados, como Australia, Canadá, Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda y hasta el propio Estados Unidos.

 

Mientras tales precios se mantengan en el actual nivel, menor será la tendencia a la irresponsabilidad y el populismo. En consecuencia, mayor es la probabilidad de que el nuevo gobierno se guíe por un cierto nivel de racionalidad. Este, en mi opinión, es uno de los grandes desafíos. Ojalá el próximo gobierno recoja el guante.

 

Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.